Raymond Daniel Manzarek


Jamás pensé en que iba a tener que escribir un reportaje así, sobre la muerte de un ídolo, pero ha tocado. Ray Manzarek, junto a Robby Krieger, John Densmore y el genial Jim Morrison formaron uno de los mejores cuartetos de la historia, capaces de hacerles frente a las dos grandes bandas de su época: The Beattles y The Rolling Stones.


Es archiconocida ya la historia de cómo se fundaron los legendarios Doors, pero nunca viene mal recordar que a veces, de conversaciones casuales, de hechos rutinarios, pueden nacer grandes cosas. Manzarek había estudiado cine en UCLA al igual que Morrison, pues bien, tras un tiempo sin verse, ambos se encontraron en Venice Beach. Jim había pasado un tiempo en Nueva York y había vuelto, estaba viviendo en una azotea, y allí escribía canciones y poesía. Manzarek, que estaba en un grupo con su hermano y era un apasionado de la música, le pidió que se la cantase. Jim le cantó ‘Moonlight Drive’ y hechizó a Manzarek, que quedó tan encantado que le pidió que creasen una banda. Así nacieron The Doors. No queda ahí la contribución de Manzarek a The Doors, él fue el que trajo primero al batería John Densmore y después al espectacular guitarrista Robby Krieger, el otro gran pilar de la banda angelina.
Quizás, lo más característico de The Doors al margen del excéntrico Morrison, sean sus solos. Tanto Ray como Robby supieron no solo acompañar la voz de Jim, si no que en muchos momentos la superaron. Esos solos de teclado le dieron a la banda un tono psicodélico y bluesero que hacía juego con las letras, y además los eximía de usar un bajo, ya que el propio Manzarek hacía de bajo con su teclado Fender Rhodes. Sin duda se trataba de un tipo especial.
Tras la muerte de Morrison cogió las riendas de la banda y junto a sus compañeros sacó dos álbumes más: Other Voices y Full Circle. El primero de ellos, Other Voices contiene mucho material conocido por Jim, de hecho empezó a grabarse mientras este aún vivía en Francia. Manzarek participó en la composición de tres canciones, y además se erigió como voz de la banda, siendo Krieger el compositor principal del álbum y encargado de los coros. Esta situación provocó que la banda necesitase un bajista, puesto que Manzarek ya no podía con todo. Para Full Circle aumentó su presencia compositiva, y a cambio Krieger se estableció también como vocalista.
Aquí terminó el periplo de unos Doors, que pese a la calidad de sus álbumes, no fueron capaces de superar la alargada sombra de Morrison, bueno, más bien fueron sus fans los que no lo lograron. En el 78 hubo una última reunión, en este caso para ponerle música a unas grabaciones de Jim, ahí murieron The Doors como banda de forma definitiva.
Y basta aquí de formalismos. Ray Manzarek es historia de la música y a la vez un gran olvidado. Sus aportaciones antes han sido descritas, pero falta otra muy importante, lo que nos hizo sentir al resto. The Doors hoy día tienen un halo mítico, casi legendario, y este señor es uno de los responsables de ello. Esos conciertos multitudinarios, ese teclado sonando rabioso, porque Ray no tocaba el teclado, hacía que cantase. Su única pega fue que le faltó carisma o vaya usted a saber qué, porque un músico así debió haber continuado en grandes bandas hasta el final.
No quiero acabar esto sin destacar el que para mí es su mejor álbum post Doors, y puedo decir que en muchos momentos roza el nivel del cuarteto: The Golden Scarab el cual tienen completo y legal aquí. Recomiendo encarecidamente el tema ‘The Moorish Idol’, una muestra perfecta de quién fue este señor. También formó parte de la superbanda Nite City, que dejaron buenos momentos de rock.
Yo, al igual que muchos otros, nos quedaremos no ya con las ganas de ver un directo de los Doors originales, si no de ver en directo a Manzarek-Krieger.
Descanse en paz don Raymond Daniel Manzarek, hágale compañía a Jim Morrison y disfrute viendo su legado.
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