FIB 2018: ganamos todos (pero queremos más)

FIB 2018: ganamos todos (pero queremos más)
FIB 2018: ganamos todos (pero queremos más)
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Llegó por fin el tan esperado FIB de este año. El festival, en su veinticuatro aniversario, nos atrajo con un cartel de lo más interesante, de la mano de Madness, Liam Gallagher, Pet Shop Boys, The Killers o The Vaccines entre otros.

Con este cartel nos convencieron para hacer un Cádiz – Benicàssim y disfrutar de cinco noches de acampada y cuatro días de festival, con muchos, realmente muchos conciertos de por medio.

El primer gran plato del festival vino directamente desde Inglaterra con Nothing but thieves, un concierto de lo más enérgico liderado por el cantante Conor Mason, que presentaban su segundo álbum de estudio, Broken Machines (2017), que llegó al número dos en las listas británicas.

Antes de que el concierto acabase, pusimos rumbo al escenario VISA para encontrarnos con los estadounidenses de Tune-Yards, con una propuesta de lo más interesante de la mano del ukelele y la voz de Merrill Garbus y el bajo de Nate Brenner para introducirnos su último álbum de estudio I can feel you creep into my private life (2018).

Tras un pequeño descanso para reponer fuerzas, volvemos a la carga de la mano de Everything Everything, y es que, como casi cualquier banda llegada de Manchester, ya tiene muchos puntos ganados para llamar mi atención. En este caso, con cuatro discos a la espalda, nos brindaron un concierto de lo más animado con propuestas frescas e interesantes, mezclando electrónica y rock de una manera natural. Más que grata sorpresa.

El siguiente fue uno de los grandes dilemas del FIB, ¿los consagrados Two Door Cinema Club o los rookies del año Carolina Durante? La respuesta es obvia.

Y es que Carolina Durante nos tienen enamorados desde que nos presentaron a su amigo “Cayetano”, recordándonos desde el primer segundo a Los Nikis, sarcasmo, actitud, poses y sentido del humor. Recientemente estrenaron su “Himno Titular” para el Mundial, y no pararon de llover canciones inéditas que nos hacen soñar con un disco debut de lo más prometedor tras dos EPs y un single.

Nos quedamos pendientes del mismo escenario Volkswagen para no perdernos a Pale Waves, y es que, como decía anteriormente, si vienen de Manchester, ya tienen puntos ganados. Con un sonido de lo más característico pese a su corto recorrido, la voz de Heather Baron-Gracie ya se nos antoja familiar, perfectamente acompañada por una atmósfera de pop-rock con tintes de nostalgia ochentera.

Era turno para el presumible cabeza de cartel del día, en el escenario Las Palmas, miles de personas esperaban a Travis Scott, que salía con más de media hora de retraso, mientras Izal hacía las delicias del público español con una sucesión de himnos.

Con esto, damos por finalizado el primer día de festival, tocaba reponer fuerzas para el viernes, que comenzaría con el partido de fútbol entre prensa y bandas.

Más allá de un partido con un apretado resultado de 3-1 para las bandas, lideradas por The Vaccines, The Snuts y La Plata, nos marchamos a por la ducha y cerveza reglamentaria para ponernos manos a la obra.

Indudablemente el plato fuerte del día son los de Las Vegas, no nos podíamos perder a The Killers, al igual que no se los pudo perder Pedro Sánchez (y a partir de aquí, no volveremos a mencionar al Presidente ni a bromear sobre su visita institucional).

Comenzamos el día de la mano de Catfish and the Bottlemen, los galeses demostraron estar en plena forma con un concierto de pura adrenalina en un repertorio formado por canciones de sus dos discos de estudio: The Balcony (2014) y The Ride (2016). Estamos ansiosos por escuchar que se cuece para su tercer largo, que seguro que no tardará en llegar.

El siguiente grupo que esperaba para pasar por el escenario Las Palmas no fue ni más ni menos que The Vaccines, uno de los platos fuertes de la noche. No dejaban nada a la imaginación, abriendo con “Nightclub” de su último álbum Combat sport (2018). Se sucedieron clásicos de los londinenses como “Wreckin’ bar (Ra Ra Ra)” de su primer disco What did you expected from The Vaccines? (2011), “Bad mood” o la archi conocida “If you wanna”, para cerrar con “I can’t quit” y dejarnos a la espera de la banda de Brandon Flowers.

Quizá este fue uno de los conciertos más esperados y complicados, personalmente, ya que llevaba años esperando ver a los de Las Vegas, y me dejaron el sabor agridulce de un público desenganchado por lo general.

Un setlist estudiado al dedillo, en el que difícilmente se juntaban dos canciones de sus últimos trabajos, y en el que el grueso del repertorio perteneció a sus dos primeros discos, con clásicos como “Somebody told me”, “Spaceman”, “Smile like you mean it”, “Read my mind” junto a Justin Hayward-Jones, cantante de The Vaccines o “For reasons unknown” con un batería anónimo (y hasta aquí las colaboraciones, aunque todos esperábamos que el bueno de Pedro se animase a cantar “Mr. Brightside”, aunque tanta belleza nos deslumbraría).

Mientras yo estaba maravillado, no paraba de ver público sentado, hablando o incluso abandonando entre los intentos de Brandon Flowers de hablar español “Somos Los Asesinos, muchas gracias por venir” (Lo siento, sois Los Matadores, y eso es así).

Parece que el concierto no remontó hasta la tralla final de “All these things I’ve done”, y es que nadie puede aguantarse a cantar ese “I’ve got soul but I’m not a soldier” y “When you were Young”. Para dejarnos con los bises “The Calling”, “Human” y finalmente una casi irreconocible “Mr. Brightside” a medio camino entre la versión tecno y la original.

Más contento que decepcionado, sin duda, me marcho al escenario Volkswagen para ver una de las recomendaciones de la noche, la de los murcianos Perro. El cuarteto murciano desembarcó en Benicàssim con ganas de dar la turra con su más reciente creación artística, el no lo suficientemente alabado Trópico Lumpen. Y qué decir, ¡cumplieron con las expectativas! Con un setlist caracterizado por una oscuridad tropical, Perro tampoco esquivó éxitos pretéritos. Si Murcia es África, Perro son el progreso.

Tras la resaca y tratar de asimilar la noche anterior, empezamos el sábado afrontando el concierto de Los Punsetes, con sus letras irónicas y la inquietante y desconcertante inamovilidad de Ariadna pese a lo animado del público con temas como “Tu puto grupo” u “Opinión de mierda”.

Nos dejan de la mano de The Kooks, con un single que vio luz el día anterior y tuvimos la suerte de vivir en directo, “4 leaf clover”, además de clásicos como “Bad habit”, “Sway”, “You don’t love me” o el cierre de “Naive”, y es que los ingleses saben moverse por el escenario y dar lo que el público espera, en forma de clásicos coleccionados en los catorce años que llevan como grupo.

Abandonamos a The Kooks para cruzarnos en el escenario Visa con The Horrors, una propuesta de lo más interesante. Que mezcla una atmósfera oscura desde su estética hasta el fondo de sus sintetizadores con un pop cariñosamente familiar y cercano, recordándonos por momentos a The Cure, salvando las distancias.

Después de una reconfortante sorpresa, llegó el turno del cabeza de cartel del sábado, ni más ni menos que una leyenda de los ochenta con mayúsculas, Pet Shop Boys.

Neil Tennant y Chris Lowe están de celebración, veinticinco años desde su éxito con “Go west”, que ha vuelto a sus repertorios de la mano de otros clásicos y de un sonido realmente único. Y es que cuando hablamos de Pet Shop Boys, incluso sus nuevos temas ya huelen a clásicos, como pasa con uno de sus últimos singles, “The pop kids”, que no tardó en salir a escena.

Entre clásicos aparecieron “New York city boy”, haciendo las delicias del público más veterano. Los más jóvenes terminarían de rendirse al dúo londinense con “West end girls”, para fundirse a tiempo con “It’s a sin” y la previamente anunciada “Go west”.

Parte del público abandonaba, ya que el reloj anunciaba que el tiempo había acabado. Pero quedaba una gran sorpresa, y es una de esas que nunca puede faltar en una fiesta, despedida a ritmo de “Always on my mind”.

Concierto absolutamente sorprendente demostrando que siguen en forma y que nunca pasarán de moda.

Llegamos vivos contra todo pronóstico al último día de festival, y el gran ganador de la noche no tardaría en llegar, ya que a las 21:00 (debido a cambios de horario de última hora) nos encontramos con una leyenda del ska británico desde finales de los setenta. Coleccionando números uno y conciertos legendarios, tenemos delante a Madness.

Sin un segundo para dudar, comienza “One step beyond”, dejándonos durante la canción su versión española “Un paso adelante”, le sigue “Embarrassment” y hay sensación de que el concierto no nos va a dejar ni un respiro, ya que se siguen sucediendo clásicos de toda su carrera: “The prince”, “NW5”, “My girl” o su último single “Mr. Apples”.

Empapados en sudor nos reubicamos para disfrutar el concierto como enanos, y es que vivir la recta final de “House of fun”, “Baggy Trousers”, y las míticas y archi conocidas “Our house” e “It must be love” en compañía, vale por dos.

Pero ahora faltan los bises, y nos tenían preparados ni más ni menos que su primer single, “Madness”, y uno de grandes clásicos que aún no habían aparecido, “Night boat to Cairo”.

Y es que la banda de Suggs nunca falla. Una hora de pura energía y adrenalina dejando el listón alto para seguir con Wolf Alice.

Los londinenses se han hecho unos imprescindibles de la escena musical global con apenas dos LPs, algo que tiene toda la lógica cuando uno los escucha y cuando acude a un directo suyo. Ellie Rowsell es sin lugar a dudas una de las frontwoman más potentes del mundo. El concierto fue una sucesión de temazos con momentos álgidos provocados por temas de la magnitud de  “Don’t delete the kisses”, “Beautifully unconventional”, “Bros” o “Space & Time”.

Tras ellos, Parquet Courts hicieron lo que pudieron —y fue mucho— mientras la gente migraba al escenario principal para ver un año más a Liam Gallagher. Los neoyorkinos regalaron un concierto sobrante de una energía que parecía surgida de la rabia más profunda. El FIB les debe un escenario más grande para próximas ediciones.

Hubo que esperar a que pasase media noche para enfrentarnos a otro de los platos fuertes. Liam Gallagher había pedido a su hermano Noel días antes la vuelta de Oasis, y nos encontrábamos en su primer concierto desde entonces ¿Habría sorpresa?

La verdad es que no la hubo, hubo un gran concierto manchado por un inoportuno incidente como el lanzamiento de un pescado desde el público a Liam Gallagher (solo por curiosidad, este pescado se llamaba Noel, así que técnicamente hubo reunión).

Amenazó con irse, pero volvió, y disfrutamos de un concierto en su mayoría con clásicos de Oasis, como en la anterior edición. Pero, a los Gallagher hay que verlos al menos una vez en la vida. Ahora falta esperar si los veremos juntos en el veinticinco aniversario del festival.

Ya nos estamos frotando las manos esperando que lleguen las primeras confirmaciones.


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