Sr. Chinarro pidió perdón a Murcia por y con su música

Sr. Chinarro en Murcia

El Progreso, último disco de Sr. Chinarro es uno de los mejores discos que hemos podido escuchar últimamente del indie patrio. El jueves 21, el sevillano estuvo presentándolo en Murcia, cita de gran importancia para los incondicionales del cantautor.


Ante la previsión del pobre número de asistentes del concierto, Sr. Chinarro eligió la sala pequeña del Auditorio Víctor Villegas para dar su concierto, y poco después de la hora marcada, Jaime, de Pájaro Jack se subía a un taburete a tocar unas cuatro canciones. Sin destacar por su voz, el músico granadino demostró su maestría con la guitarra acústica así como nos deleitó con sus cuidadas letras, y el público respondió respetuoso.

Tras esas 4 canciones y sin hacernos esperar más que lo necesario, Antonio Luque, mejor conocido como Sr. Chinarro, salió al escenario. Ante la justa afluencia de público (sólo unas 60 personas organizamos nuestro jueves para disfrutar del concierto del sevillano) comentó que cada vez éramos menos, y que si era por el verso de Babieca, que lo sentía; pero que para empezar, tocaba hablar de pescado. Y es que, sin miramientos, comenzó desde el principio con los golpes de guitarra de ‘Dos besugos’, enlazándola con la genial ‘Ángela’. Fue en esta segunda dónde nos dimos cuenta de que Jaime, antes citado, es un genial guitarrista, sea con una acústica o con una eléctrica, y que tanto la banda como Sr. Chinarro se encontraban como en casa. El público, una vez más, se mostraba respetuoso a la par que entregado, detrás de cada canción los aplausos llenaban la sala, pareciendo que hubiera más público del que se había acercado al Víctor Villegas.

‘El castigo’ fue la primera canción de su sobresaliente último disco que cayó en el setlist, la cual adornaron con un perfecto final instrumental. Tras ella, tocaba la primera ovación de la noche. Antonio Luque anunciaba ‘El Rayo Verde’ y el público lo daba todo antes de que empezase la canción. Tal vez esto eclipsó ‘Efectos Especiales’, siguiente canción y, muy posiblemente, un nuevo gran éxito chinarro. A servidor eso de “sin la sangre fría de un torero ni la pluma de capote” le puede, y las notas del bajo hacen del tema un genial inicio para ‘El progreso’. Para Sr. Chinarro también es otro clásico de su discografía, y la prueba está en que no dijo nada sobre ella, y en cambio, si presentó ‘Walden’, siguiente canción y cierre del último disco.

Algunos de los asistentes estaban alejados del centro de las butacas, y el músico, preocupándose por la calidad del sonido, les animó a acercarse. Al recordar que las butacas estaban numeradas sentenció: “hay gente que prefiere la injusticia al desorden”. Y es que eso es Sr. Chinarro, acidez tanto en las letras como en sus comentarios. Siguiendo con esa soberbia lírica, nos deja temas como ‘Droguerías y farmacias’ o ‘Los Ángeles’, y cuando llega a ‘Babieca’ nos vuelve a pedir perdón por eso de ‘anoche soñé que Murcia iba a desaparecer’, ante lo que el público responde con risas y aplausos.

Cuando, antes del comienzo de la genialidad con regusto tropical que es ‘Maravilla’ presenta a su banda, la sala se convierte en una ovación. Cualquiera de los 3 acompañantes de Sr. Chinarro se lo merecía. Tras tocar ‘Del Montón’ se oye un “¡Antonio! ¡Poeta!, ante lo que el músico muestra sus respetos, pues tiene mas mérito hacerlo junto a tan poca gente. Siguiendo con los chistes sobre nuestra geografía, y hablando de la pesca, comenta la idea de pescar en La Manga del Mar Menor… Y poder tirar la caña para un lado o para el otro de la misma. Pero por si acaso no nos quedaba claro con la última sucesión de canciones, Antonio Luque quiso dejar claro de qué hablan esas canciones de Sr. Chinarro, y empezó a tocar ‘Una llamada a la acción’.

La canción más aclamada del sevillano marcaba el final del concierto, pero la ovación y las peticiones de que tocara otra hicieron que Sr. Chinarro saliera, sólo con una guitarra, parafraseando a Peret: “parece que han venido los buenos”. El público de la sala era el público de Sr. Chinarro, y disfrutó de ‘El alfabeto morse’, y, ya con banda, de ‘María de las nieves’ y del cierre con ‘El progreso’. Esta última, de especial interés, pues Sr. Chinarro mostró que, pese a la ausencia de Soleá Morente, la canción sonó igual de potente, en parte por la guitarra de 12 de cuerdas de Jaime, o por como Antonio Luque se preocupó más por la parte vocal de lo que es habitual.

Tras el recital de Sr. Chinaro, los incondicionales del sevillano no se fueron de la sala: Antonio Luque saldría al hall del auditorio a vender y firmar los discos de Sr. Chinarro, y tenemos claro que hizo caja y firmó más de un disco y más de un vinilo. in duda, la sensación con la que servidor salió del auditorio fue la de que el músico puede ser considerado de culto. Con un justo público entregado, Sr. Chinarro se sintió cómodo en todo momento, arropado por unos músicos geniales.

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