Mad Cool o las doce pruebas de Hércules (parte 1)

Ambiente

El festival Mad Cool, que nació con vocación de dotar a la capital de España de un evento musical a la altura del Primavera Sound o del BBK Live, tuvo que pasar, en su segunda edición, más pruebas que un héroe de la mitología griega. Aquí os contamos la primera de las jornadas


A pesar de que todas las fuentes de información meteorológica así lo aseguraran, no me podía creer que, precisamente, el 6 de julio caería sobre Madrid una de esas grandes tormentas veraniegas tan típicas. De hecho, durante los últimos años he evitado acercarme al BBK Live precisamente por huir del clima desfavorable (una se hace mayor y busca la mayor comodidad posible). Ya sabemos lo que ocurre en Madrid en cuanto caen cuatro gotas: colapso total del tráfico. Así que, mientras durara el intenso diluvio era imposible salir de casa y pretender llegar más o menos seco al festival (en donde, lógicamente, por razones de seguridad no permitían el acceso con paraguas). Mi opción fue apurar al máximo la hora y esperar a que escampara. Y así fue, afortunadamente. Cámara en mano me acerqué al festival que, por diversas circunstancias, jamás olvidaré.

Foals

Menos mal que ya me sabía la hoja de ruta de Foals: permitir el acceso a fotógrafos en las tres últimas canciones (sabe más el diablo por viejo…), así que pude disfrutar de su arrollador directo mientras esperaba a que nos dejaran entrar para fotografiarles desde cerca. Una vez en el foso, he de admitir mi decepción ya que Yannis (lider y vocalista de Foals) es conocido por su impetuoso clímax final en donde, casi siempre, hay contacto físico directo con el público. Esperé durante tres temas ese momento, que no deja de ser un caramelito estético apreciado por cualquier fotógrafo, pero jamás llegó. Cabe la posibilidad de que Yannis no se encontrara bien o, simplemente, no le apeteciera. No le crucificaré por ello, todo lo contrario, es humano, pero que no vuelva a pasar…

Foo Fighters

Sin apenas respiro, Dave Grohl salía en solitario al escenario, arrancando él solo el concierto, con carisma suficiente y entonando la mítica ‘Everlong’. Un deleite para fans y no fans de los Foo Fighters que en dos horas y media pudieron disfrutar de temas de todas las épocas. He de admitir que, de cerca, Dave Grohl emana una fuerza y un atractivo artístico difíciles de superar y si esto le añades una calidad musical evidiable enseguida se entiende el éxito de los de Seattle.

Belle and Sebastian

Como quería fotografiar a Belle and Sebastian tuve que abandonar a Dave (perdóname) para acercarme a uno de los escenarios más pequeños y disfrutar de los bailecitos de Stuart Murdoch y los suyos. Aunque a veces se escuchara a los Foo Fighters, los escoceses dieron un concierto tan elegante y delicado como suelen hacerlo, y yo disfruté un montón de uno de mis temas favoritos de la banda, ‘I´m a cuckoo’. Tampoco faltó la habitual invitación al escenario de parte del público. Siempre irradiando positividad.

WAS

Decidí terminar la jornada antes de que el festival cerrara sus puertas ya que al día siguiente había que madrugar para ir a trabajar (esperemos que algún día mi sueldo de El Ukelele me permita vivir dignamente y pagarle la universidad a mis ocho hijos) no sin antes bailar al ritmo de WAS, los artistas anteriormente conocidos como We Are Standard, o antes conocidos como Standard o…. (esto es interminable). La peculiar forma de moverse de Deu, su cantante, siempre llama la atención y su último disco, Gau Ama (La madre noche) recoge el espíritu más vasco, de hecho, ya no viajan sin su txalaparta, un instrumento tan curioso como fotogénico.

Seguimos comunicando en próximas crónicas. ¡Estad atentos!

 

 

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