Debajo de las Piedras de Granada (IV): Harakiri Beach. La fiesta tropical debe continuar

Debajo de las Piedras de Granada (IV): Harakiri Beach. La fiesta tropical debe continuar
Fotografía página oficial de Harakiri Beach

Nuestra cuarta parada en el camino insoldable de Las Piedras de Granada es para que la brisa tropical y la frescura de un trío inconfundible, vitalista, sexy (pero no chabacano), adictivo y autosuficiente, nos redima de nuestros excesos de sobriedad, y por fin, nos saquen a bailar.


Teníamos ya ganas de pasar una tarde con los Harakiri Beach. Charlar con ellos de sus orígenes, su amor por la música -el verdadero leitmotiv que les lleva a hacer bailar al personal- y sobre todo de su disco en ciernes; Beach Party.

Si hay algo que puede definir a Harakiri Beach es, por un lado, su eclecticismo y heterogeneidad en lo artístico y musical (sus influencias pueden ir desde el rock al punk, del pop a la electrónica o del hip hop al kraut… Y así, hasta una amalgama de fuentes casi infinita). Y por otro, una vocación extrovertida, un ADN impregnado en fiesta y baile, vitalidad a borbotones, y por encima de todo, una gran pasión por la música.

Los hermanos Moreno (Israel -voz, teclado, sintetizadores y juguetitos varios- y Rubén -bajo-) y Javi Paganelli (bateria) son Harakiri Beach. El grupo tropical surgió en su Motril natal (Javi es motrileño de adopción, llegó oriundo de Argentina; aunque eso sí, ya son casi quince años de motrileñismo en vena, familia incluida), de las reminiscencias de los extintos Sasi and the Cachemirs.

De aquel cuarteto sobrevivieron, allá por 2013, Javi e Isra y crearon el nuevo grupo con las bases sólidas de uno, su amistad; dos, su amor por la música; y tres, un nombre que ya sobrevolaba el anterior conjunto, en forma de posible tema o disco. Así surgió Harakiri Beach.

Un poco más tarde apareció en escena Rubén, que aportó con su bajo bases rítmicas muy potentes para el trío actual, y exoneró a su hermano de exceso de trabajo (a Javi le empezaba a preocupar ya tanto desdoblamiento de su colega). El caso es que con Rubén se gustaron. Sonaban mejor. Más equilibrados. Y aunque el proyecto venía ya rodado, en verborrea Piqueriana, Rubén… Contigo empezó todo.

Israel Moreno, en plena faena; sintetizadores, teclados y programaciones en ristre. Fotografía Web Oficial Harakiri Beach.

El Botánico granadino fue el punto de encuentro con los HB. Caía la tarde y el cielo estaba de color vino, que diría El Maestro, así como tendente a la escarcha y a ese frío, cortante y seco, tan peculiar de Granada. El primero en aparecer por el bar fue Isra, con una figura de Star Wars bajo el brazo recién comprada. Soy así de friki… Me comenta de entrada (aunque luego hablaremos de la jugada).

En cuanto pedimos el primer tercio de Alhambra Especial, aparecieron, recién llegados de la costa, Rubén y Javi. Se pusieron al día con otras dos cervezas y comenzamos la charla.

Beach Party, calentito, calentito. A punto de salir del horno. Hay muchas ganas de hincarle el diente.

«Empezamos Javi y yo ensayando en Motril, en nuestro local, cerca de la playa… Bueno, ensayando… Haciendo el “hungaro” (risas)… El caso es que como ya teníamos algo de material tras lo de Sasi and the Cachemirs, fuimos haciendo canciones en el local de ensayo… Y sin casi pensarlo estábamos ya con mi hermano haciendo bolos en bodas, hasta llegar a Granada, donde nos estrenamos en la Sala Príncipe. Nuestro primer bolo oficial; cinco temas. Es lo que teníamos»… Arranca Isra, muy animado, como lo es siempre, ya pueda tener 39º de fiebre.

«De ahí, nos vimos en la final del Emergentes en 2015… Y luego, repetimos final en 2016, tras grabar el EP Cazador de Medusas», nos señala Rubén.

Tema “Niños”, del grupo Sasi and The Cachemirs, de donde surgieron los H.B.

Continúa Israel con la historia del grupo… «Conocimos al alemán (Paul Grau, productor e ingeniero de sonido, que ha grabado a multitud de grupos en los estudios Gismo 7, situados a las afueras de Motril), que ya nos había grabado con el anterior grupo el EP Rodarán cabezas -muy chulo por cierto, pero era un rollo diferente… En plan ECA, donde la alegría y la luz electrónica y bailable actual se torna en sordidez y oscuridad punzante, pero lisérgica y atractiva- y con él de puta madre».

Para costear el EP que comentábamos, en 2015, o el mini LP Beach Party , que tienen desde la primavera pergeñado y que por fin ve la luz ya en digital «y esperamos que a final de año, o principio del próximo, en formato CD», han tenido que rascarse todo de su bolsillo. «Lo nuestro es la autogestión, autoproducción, autonomía, autosuficiencia… ¡Autotunen!» (Risas) -gritan los tres al unísono-.

Israel hace un inciso, mientras Javi y Rubén siguen pidiéndonos tercios gentilmente, «yo he trabajado con Grau en su estudio de auxiliar y de lo que ha hecho falta… Vamos, de hecho, este año he estado recogiendo sus aguacates. Lo que sea para costear el disco…».

El término INDIE está prostituido, lo utiliza ya todo el mundo para cualquier cosa; pero nosotros sí somos indies de verdad. Nos hacemos todo. Nos pagamos todo. Somos autotodo…

Israel Moreno

Hablamos, a colación de los medios de comunicación de corte, supuestamente público y más alternativo -como Radio 3-. «Volvemos a lo de la etiqueta del indie», comenta Rubén, «grupos que hace diez años estaban en Los 40, ahora pululan por estos medios y por los festivales al uso… No sé, así está la cosa…», prosigue. «La culpa de todo la tiene el Rock in Rio… Y la Heinenken…», gritan jocosamente, primero Javi, y luego Rubén (Vuelven las risas).

«Nosotros fuimos a muchos festivales de espectadores a principios de siglo… Pero era otra historia. Había cinco o seis. Ahora es que hay en cada pueblo uno. El problema no es que sean un negocio, sino que es un circuito cerrado, acotado a unos pocos», reflexiona Isra. A raíz de este comentario, comenzamos una enriquecedora tertulia sobre las posibilidades de un nuevo circuito underground. «Quizá más que centrarnos en criticar al que hace negocio viniendo de fuera de la música, habría que hacer algo de autocrítica a los que estamos en el mundillo más alternativo y no generamos nuevas fórmulas o circuitos», continua Rubén.

Hablando de grupos, conciertos, festivales (nos adentramos en muchos, históricos, como los de las Fiestas del Zaidín)… Podemos cerciorarnos de la increíble variedad de gustos y estilos a los que acuden y de los que se nutren como influencias. En la charla repasamos anécdotas de los Ilegales, escuchas de hip hop, recuerdos de los Smiths o de «un concierto que viví hace mil años de Echo and the Bunnymen», nos señala Rubén; salen a la palestra nombres como Antonio Arias, Eric Jiménez… O gente como La Mala Rodríguez, Lori Meyers o Eskorzo. Desde luego, cuando hablamos de gustos variados y de eclecticismo, no exageramos lo más mínimo…

Da gusto hablar con estos chicos porque viven la música con pasión y así lo transmiten. Podríamos estar horas y horas, y seguirían fluyendo temas, grupos, historias… Todo muy natural y algo desordenado -esto por mi culpa y mi manía de abandonarme al guión y meterme de lleno en la cháchara, tal y como va saliendo, sin más-.

BeachParty

Nos centramos para finalizar la charla, mientras nos tomamos la tercera (o era la cuarta…) cerveza, en el disco que podremos disfrutar ya esta misma semana. «Primero lo vamos a adelantar en la red, como ya hicimos con el anterior… Y en varias semanas, esperamos sacar a la luz los CD físicos. Todavía quedan por pulir un par de cosas, como la contraportada…», nos comenta Isra, muy ilusionado.

Nuestro proceso de creación con este disco ha sido como el que hemos tenido siempre; los temas surgen en el local de ensayo, entre los tres. Funcionamos muy bien en equipo y en los ensayos. La canción se construye en el local. Aportamos todos, aquí no hay líderes

Israel Moreno

Con respecto a los títulos de canciones y discos, así como el nombre del propio grupo, sale a relucir lo singulares de los mismos. «Nos han dicho muchas veces lo de los títulos, que gustan mucho. De la yuxtaposición de dos conceptos tan distintos como el suicidio japonés y la alegría de la playa, al Beach Party actual (que es muy pegadizo)… Pero como lo de Cazador de Medusas… Eso es insuperable», prosigue Israel… (Risas, de nuevo).

«Son seis temas, que presentaremos en Bora Bora. Pronto sacaremos fechas, tanto para el CD físico, como para la presentación y los primeros bolos…», y continúa el teclista y arreglista, «…Las canciones siguen en la línea de nuestra idea original; hace bailar a la gente. Todos los temas son muy movidos, a excepción del de “Soldados Imperiales”» (de ahí la figura de Star Wars, de la que hablábamos al principio), mientras coge el testigo su hermano Rubén, «…Que quizá lo es menos, pero va con unas bases rítmicas muy sólidas de bajo, al estilo New Order. Esta canción la teníamos ya preparada, pero tiene su historia. Paul Grau nos dijo, coño no me traigáis más instrumentales. Ponedle letra, cabrones…» (vuelven la risas).

Nuestra idea es bien clara. No nos interesan los chicos atormentados. Queremos que la gente lo pase bien (como nosotros), que se olvide de sus problemas y sobre todo, que bailen. Que bailen mucho.

Nos damos cuenta de que se nos ha pasado la hora que teníamos fijada para irnos y no liarnos (nos conocemos). Alguno ya ha recibido la que denominamos «la llamada del ahorro» y ya va tocando el momento de la retirada, pero antes, nuestros chicos nos dejan el track list de Beach Party:

  1. San John
  2. Queridos hermanos
  3. Soldados Imperiales
  4. Arquitechnos
  5. Cine, Doritos y besos
  6. L.F.D.

Seis cortes para disfrutar del pop rock electrónico y new wave de Harakiri Beach; fresco, divertido y sobre todo muy, pero que muy bailable. Mucha referencia al cine y al mundo de los cómics, «ya te hemos dicho que somos unos putos frikis», dice Isra. Reminiscencias más lejanas a New Order y más cercanas a Los Pilotos, pero en todo caso, sonido con personalidad propia e inconfundible. Este trío tropical es diferente y su propuesta no tiene fisuras. Hacen felices a la gente. Y punto.

Teníamos que recogernos. El tiempo pasa volando entre cervezas, charla, música y buena gente. Nos veremos en breve, seguro; es habitual encontrarnos con los hermanos Moreno -con Javi algo menos, al tener ya una criatura en casa y tener el tiempo más acotado- en cualquier sarao musical en la ciudad y alrededores. Son grandes consumidores de música en directo y su hábitat natural es Planta Baja. Claro… Que el nuestro también. Y además, ahora Isra trabaja en el Bar de Eric, así que es difícil no dar con él en la ciudad de la(s) Alhambras(s).

Nuestra despedida, para no perder la costumbre es al primer toque. Harakiri Beach, hasta siempre. Bailaremos al ritmo tropical que marquen en su gran Beach Party. Apuesta segura, fiesta garantizada…

 

Corto y al pie (el cuestionario tiki-taka):

-Un rincón de Granada para perderte.

-Planta Baja.

-Último disco que habéis comprado.

Dummy, de Portishead (Isra).

-Un disco al que siempre volvéis.

Agotados de esperar el fin, de Ilegales (Rubén). Cualquiera de Los Abuelos (Javi).

-El Bar de los Harikiri Beach.

-La Romana, por supuesto.

-Referente musical granadino.

-Lagartija Nick (Javi). Los Pilotos (Rubén).

-Un directo.

-The Suicide of Western Culture.

-2018…

-¡Tocar mucho!

 

Nosotros nos vamos. Será hasta el próximo capítulo de Debajo de las Piedras de Granada, al que os emplazamos, no sin antes recomendaros encarecidamente que escuchéis, bailéis y disfrutéis mucho Beach Party. Os los adelantamos. Va a ser un pelotazo. No os arrepentiréis de ser testigos del mismo.

Escrito por
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