"Vegetable Man": la gran joya oculta Syd Barrett

"Vegetable Man" es uno de los temas fundacionales del punk británico. Grabado en 1967, estuvo semioculto por Pink Floyd hasta que hace poco la genial creación de Syd Barrett vio la luz.
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El nacimiento de los estilos musicales ha hecho correr ríos de tinta, y no es mi intención establecer una nueva teoría que establezca el inicio de uno de esos particulares sonidos que después se han convertido en la banda sonora de toda una época. En este caso, lo que quiero es reconocer una aportación un tanto oculta que no hace tanto que vio la luz oficialmente. Los géneros musicales se forjan a lo largo de muchas canciones y bandas, pero terminan siendo, sobre todo, la banda sonora de una etapa vital, lo cual acaba siendo más importante que el género en sí mismo.

Syd Barrett es un personaje apasionante. Estamos ante un caso realmente único a este nivel artístico y de fama. Syd fue un genio, uno de los más grandes de sus días que, sin embargo, decidió vivir tranquilamente en Cambridge la mayor parte de su vida. Barrett es de esa clase de personas que no va a su ingreso en el Hall of Fame o que se despide de este mundo con millones de libras sin tocar en su cuenta bancaria. Algunos lo llaman locos, y algo hay, pero a mí me parece una de las clases de persona más cuerdas y consecuentes que conozco. Dentro de lo increíble de su historia, reconozco que me intriga mucho más lo que no se sabe de él, que lo que en realidad se sabe. Y no me refiero a su personalidad, me refiero a su obra: a todo lo que quemó, a todo lo que dejó de grabar. Con total seguridad, el mejor disco de Barrett nunca se grabó, y hablamos de un tipo que sacó adelante The Piper at the Gates of Dawn y The Madcap Laughs, dos de los mejores álbumes de la historia.

Como curioso de su vida y obra, me siento terriblemente atraído por las joyas ocultas al gran público que fue dejando y, que en este caso, sí que son audibles (aunque no desde hace tanto). "Vegetable Man" fue una de esas creaciones. Podría decirse, en términos harrypotterianos, que Syd Barrett dejó enterrados muchos horrocruxes. No para alcanzar la inmortalidad, claro, ese asunto nunca terminó de seducirle, sino porque él mismo no se valoró lo suficiente o porque quizás temió seguir haciéndolo. Al final, simplemente prefirió esfumarse sin dejar rastro. Él no entendería tantos halagos, pero sacar (más) a la luz "Vegetable Man" es mi forma de hacer de su recuerdo algo imborrable y, por qué no, de que muchos aprecien su genio.

Para ir entrando en materia y para comprender la importancia de "Vegetable Man", es necesario conocer varios datos previos que al final harán que la historia encaje por completo. Syd Barrett fue requerido por The Damned, primera banda británica en publicar un álbum punk, para producir su disco de debut. Unos tal Sex Pistols cursaron la misma petición. No es un hecho baladí, ni mucho menos, fue una rareza que un grupo de punk le pidiera a un miembro (en este caso, ex) de Pink Floyd que participara en su obra. El movimiento punk renegaba de las bandas burguesas, acomodadas, que vivían del sistema (¿os suena todo esto?), y Pink Floyd eran y son el mejor ejemplo de lo que los punks odiaban. ¿Y cómo se les ocurrió llamar a Syd Barrett? Lo cierto es que Barrett, ya en los setenta, era uno de los máximos exponentes de ese «odio al sistema». El de Cambridge decidió dejar el negocio y trató de pasar el resto de su vida lo más oculto posible. Por la época en la que estos álbumes comenzaron a gestarse, Syd había vuelto a la industria musical, yendo a grabar a Abbey Road a petición de David Bowie entre otros muchos. Y perdónenme el paréntesis, pero al final, acabó siendo el propio Bowie el que tomó una forma de vida barrettesca ocultándose en la inmensidad de Nueva York. Retomando la historia de Abbey Road, es preciso conocer que al tercer o cuarto día, Barrett se fue del estudio para no volver. Que le jodan a la EMI, a Bowie y a toda la industria.

Pese a este abandono, que lo puso de nuevo en un primer plano, el ya mítico Syd había cogido el teléfono y, además, parecía tener material nuevo. Conocida era su intención de arreglar el destrozo que Gilmour y Waters habían efectuado en sus dos álbumes en solitario, incluso es probable que tuviera material rescatable de su corta estancia con The Stars. Una vez más, Roger Barrett fue el más punk entre los punks. Como en anteriores ocasiones, abandonó la escena del crimen y lo dejó todo sin resolver: adiós música, adiós. Esta actitud, junto a su odio por las maratonianas giras y por las exigencias de las casas discográficas, llevaron a pensar a estas bandas que podían contar con él, sin embargo, no fue así. Al final, y de forma no menos sorprendente, Nick Mason produjo el segundo álbum de The Damned (Music for Pleasure, 1977), y los Sex Pistols trabajaron con Chris Thomas y Bill Price en su legendario Never Mind the Bollocks, Here's the Sex Pistols (1977).

Avanzando sobre la materia, es preciso saber que hay una conexión más entre el movimiento punk y Syd Barrett. El genio de la psicodelia, en su tira y afloja con sus compañeros de banda, comenzó a crear canciones cada vez más raras en el seno de lo que fue The Pink Floyd. Raras incluso para lo que venía siendo él (ya hablaremos del sonido pre The Piper at the Gates of Dawn otro día). En un articulo anterior dejé la semilla sembrada acerca de que entre sus repertorio hay varias canciones que están fuera de su tiempo, y precisamente uno de esos temas se adelantó al punk por casi una década. No es que Syd Barrett sea el inventor del género, pero sí que es cierto que por aquellos años lo que estaba relativamente extendido era el sonido garage o la actitud punk, pero no el punk como producto completo tal y como lo conocemos ahora. Lo más similar en actitud era el garage destructivo, pero ni siquiera los recientemente rescatados Saicos o los míticos Sonics lograron simplificar su sonido lo suficiente como para poder ser considerados una banda de punk.

Lo que sorprende de "Vegetable Man" es que no fue publicada, aunque si se hace uno estudio más o menos pormenorizado del artista, uno es consciente de que esto es algo común en su carrera. La canción hubiera formado parte del segundo disco de Pink Floyd, A Saucerful of Secrets, en el que Syd participó con el tema "Jugband Blues", además de poniéndole la guitarra (ojo al slide) a "Remember a Day" y a "Set the Controls for the Heart of the Sun" (único tema en el que participan juntos Gilmour y Barrett en los Floyd). El tema del que hablamos, como se lee en el titular del artículo, es "Vegetable Man", y si hace unos años lo buscabais en Youtube, se veían comentarios de los dueños del vídeo que afirmaban que habían sido obligados a suprimir el sonido. Para más inri, los propietarios de los vídeos eran muy claros en sus respuestas: no era asunto de la discográfica, era la propia banda la que ha pedido el baneo. Entrar en un devaneo acerca de si esto fue lo correcto o no, puede llevarme horas, así que seré lo más claro que pueda: hay que tener la cara muy dura. La canción es de un miembro fallecido de la banda al que le prohibieron su publicación y sobre la que ejercieron un veto de cincuenta años. Al final, la lógica se impuso y "Vegetable Man" vio oficialmente la luz en la versión que veréis a continuación. Adiós vídeos piratas, adiós bootlegs, hola luz.

Lo que sorprende es que "Vegetable Man" fue tan buena que, pese a no haber sido lanzada por Pink Floyd, tuvo dos versiones de envergadura. Una de The Soft Boys en 1980 y la otra nada más y nada menos que de The Jesus and Mary Chain, que además se atrevieron a usar la canción como cara b de su primer sencillo "Upside Down" en 1984, casi nada. En sus manos, la canción suena más post punk, mucho más new wave, pero no pierde la esencia del sonido original, todo un logro de estos dos grupos, y también de Syd Barrett, que se adelantó todavía más en el tiempo: ya no son diez años, ya son casi veinte. Esto no hace más que echarle leña al fuego al asunto de su no publicación por parte de Pink Floyd, quienes en su día se mantuvieron inamovibles en su posición de ocultar la canción porque dejaba ver de forma transparente el estado mental de Syd en aquel momento. Sin embargo, resulta que con "Jugband Blues" el criterio fue otro. Pink Floyd, además evitó que "Vegetable Man" formara parte de Opel (en realidad tendría que haber sido Opal, pero una vez más, esto es otra historia), un recopilatorio de canciones inéditas y versiones alternativas de Barrett que salió en 1988. Incomprensible.

De vuelta a los tiempos de Syd en Pink Floyd, es preciso saber que "Vegetable Man" tiene un par de versiones oficiales u oficiosas: una instrumental y otra cantada. La instrumental tiene un inicio psicodélico y ruidoso, alejada de la línea de las composiciones de Barrett, salvo si tenemos en cuenta esas canciones protesta que tocaban los Floyd en directo cuando estaban hartos de que el público pidiera siempre sus grandes éxitos. Hay que reconocer que la transición de este sonido hacia a la que a la postre sería la melodía del tema fue épica: simplemente no hay. Son apenas cuarenta segundos hasta que los Pink Floyd vuelven a sumergirse en un jam, en la que destacan una arrancada de Syd, la cual acabaría formando parte de la canción, y la línea de bajo de Waters, que al final que acaba por emerger. Syd en esta época, además de luchar contra sus compañeros con temas así, también cogió la costumbre de cambiar su forma de tocar la guitarra en cada toma, un problema que tuvo su momentazo en "Have You Got It Yet"; el título lo dice todo.

Tras los dimes y diretes compositivos, la versión oficial de "Vegetable Man" fue tomada el 11 de octubre de 1967. Ahí encontramos la guitarra de Syd en su máximo apogeo. El comienzo es atronador, con un ritmo machacón gracias al enorme trabajo  de Nick Mason y Waters, y de un Barrett que decide cambiar su forma de cantar. Y no, no grita, pero parece como si el genio de Cambridge arrastre cada palabra antes de escupirla, un estilo en el que nunca se había sumergido de forma tan profunda de sus etapas anteriores, y menos de una forma tan sucia. Por si fuera poco, encajaba a la perfección con el nuevo instrumental. La guitarra aparece y desaparece con un llanto desgarrador, no prodigándose en ningún riff, "Vegetable Man" se mantiene punk durante minuto y medio, hasta que se entremezcla con la psicodelia dando lugar a un sonido oscuro y etéreo, que es lo que la hace encajar también en el post punk en el que finalmente acabó sonando a través de las dos bandas citadas anteriormente. En la versión en directo de la canción que se emitió en la BBC, la mezcla del tema cambió. Syd sonaba fantasmal con una guitarra demasiado protagonista, la cual se come la gran labor de Mason y Waters. Lo más destacado de esta versión es su outro, que recrea un momento lo suficientemente desgarrador como para que Pink Floyd casi suene a garage. La remezcla de 1987 no termina de ofrecer el sonido de la original, de hecho, la remezcla parece incompleta por la poca estabilidad del volumen. Suena como un tema mal grabado que no aporta casi nada nuevo, salvo el poder disfrutar con mayor claridad del bajo de Waters (que no es poca cosa), y de lo bien que se lo pasaron los músicos con las cacofonías del final.

Hasta aquí, "Vegetable Man" ofrece un minuto y medio del que sería el sonido punk británico. En cuanto a la letra, que fue lo que en teoría echó atrás a la banda a la hora de su publicación, solo puede decirse que es muy sencilla. Dice Peter Jenner, manager de Pink Floyd en la época, que la banda tenía que ir al estudio a grabar y que les tocaba llevar unas canciones nuevas que no terminaban de existir. Syd se sentó en casa de Jenner y compuso "Vegetable Man", la cual el propio manager describió como «muy oscura». El representante, pese al calificativo, luchó porque fuera incluida en A Saucerful of Secrets, ya que "Vegetable Man" fue para él «uno de los trabajos más finos de Barrett». La glosa termina con una comparación con la obra de otro genio: Van Gogh. Lo cierto es que Barrett se describe físicamente en las dos primeras estrofas con un humor muy cínico y autoparódico mostrando dolor e indiferencia a partes iguales, un poco con Vincent en el Autorretrato con oreja vendada: «aquí estoy y así soy». El de Cambridge remata en la siguiente estrofa:

I've been looking all over the place for a place for me
But it ain't anywhere, it just ain't anywhere.

Unas palabras que no sentaron bien a sus compañeros, que se separarían de él el 20 de enero de 1968 (aunque se hizo oficial en abril). Syd Barrett no continuó por esta vía melódica en su etapa en solitario, en la que lanzó dos obras: The Madcap Laughs (una vez más, apuntar que en todo caso debió haberse titulado The Madcat Laughs) y Barrett, sin embargo, sí que empezó a hablar de él mismo en sus letras, hecho que no hace más que engrandecer la importancia histórica de "Vegetable Man", un punto de inflexión en su visión de sí mismo y del mundo que lo rodeaba.

giuseppe arcimboldo summer

Todo esto nace de más atrás y, aunque parezca una curiosidad, no lo es tanto. Al igual que en sus letras, queda clara la tendencia de Syd de hacer puzles, mosaicos y collages, mezclando lo visual con lo sonoro, dejando a las claras que su obra siempre tenía una semilla recogida de otro lugar. Barrett estudió en Londres en la Camberwell College of Arts y se sorprendió por una obra titulada Summer, pintada en 1572 por Giuseppe Arcimboldo. La obra, un tanto grotesca si se me permite la expresión, muestra el busto de un hombre de perfil, cuya cara está hecha de frutas y verduras. La otra influencia pictórica fue la famosa obra de René Magritte, The Son of a Man, en la que vemos a un señor, de frente, con una gran manzana a la altura de la nariz que le tapa el rostro. No hay más que ver una de las fotos promocionales de Barrett con unos ajos pegados a la cara para comprobar la importancia que tuvo para él todo esto.

Syd Barrett Vegetable Man

Es más que probable que "Vegetable Man" solo fuera una protesta basada en un sonido ajeno al que venía mostrando Pink Floyd, con el extra de firmar párrafo final demoledor. Esta mala intención de Syd Barrett parece razón suficientemente como para que no fuera publicada de forma oficial en su momento, ni mientras su autor vivió, ya que sonaba con los criticados como músicos de acompañamiento. Aunque no tanto como para ser tan inflexibles como para no permitir que otras bandas la reinterpretasen. Su publicación hubiera dejado claro que Syd Barrett era perfectamente consciente de los problemas que sufría y, que pese al consumo de LSD y Mándrax, seguía siendo un activo para el grupo, quedando descartado el breakdown que se dice que sufrió, y que a la postre fue la excusa bienqueda para expulsarlo de Pink Floyd. Porque Barrett tuvo problemas con las drogas sí, y lidiar con él debió ser una pesadilla, pero al final, el tiempo también ha puesto en su sitio a Roger Waters como compañero de grupo y lo que es peor para él, como amigo.

Sacar a la luz esta joya oculta es una obligación. "Vegetable Man" en un artefacto artístico adelantado a su tiempo a la par que un capítulo de la vida de Barrett. Como proclama Syd en la canción:

Vegetable Man, where are you?

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