#Crónica Festival PortAmérica: donde música y gastronomía se fusionan


El festival PortAmérica ha sido la siguiente parada en mi gran ruta festivalera. El festival celebrado en Nigrán (Galicia) los días 15 y 16 de julio presentaba un cartel con bandas como Izal, Amaral, Bunbury o León Benavente


El festival se presentaba calentito, más de 35• nos esperaban en el recinto. A mi me habían engañado y me contaban semanas antes que pensara en llevarme ropa de abrigo porque iba a pasar frío, pero nada más lejos de la realidad. Aquello parecía el mismísimo infiero.

Viernes 15 de julio

No soy muy de ir a los festivales a primera hora de la tarde, pero esta vez abrimos la primera jornada – casi literalmente – para poder acreditarnos e ir a disfrutar de los encargados de abrir esta edición. Dallasgracias nos proporcionaron un poco de frescor a aquella tarde calurosa, los de Vigo tienen presencia y si el mundo de la música quiere – y es justo – van a dar mucho que hablar. En primeras filas, y a la sombra, unas cuantas fans se agolpaban y coreaban canciones de sus dos trabajos La increíble historia de la chica de Australia (2014) y Enefene (2016). Una banda a la que seguirle la pista desde ya.

Siento haberme perdido a Australia, pero mi cuerpo necesitaba que le diese el aire sino no iba aguantar más de 10 minutos allí dentro. Estrella Galicia para el cuerpo – ¡GRACIAS PORTAMÉRICA POR TANTO! – y directa al escenario con el nombre de la maravillosa cerveza , porque allí nos espera Amaro Ferreiro. Con todo el peso del apellido en sus espaldas, Amaro tiene una voz que engancha y canciones con un sonido sencillo y sin florituras, dos aspectos que auguran éxito en su ‘primer álbum en solitario’ Biólogo (A Records, 2016).

Me acerqué al #ShowRocking, la zona que nos prepara Pepe Solla – cocinero y guitarrista a tiempo completo – donde cocineros se agolpan y nos deleitan con un variedad de tapas con mucho color, sabor y bastante imaginación. Mi elección acertadísima elección fue el salteado de choquitos encebollados en su tinta. Exquisito.  Y hasta aquí el momento Masterchef

Mientras me iba chupando los dedos caminaba hacia el escenario Flooxer y mis caderas dejaron de ser mías para ser dueñas de Sonido Gallo Negro. La banda de Ciudad de México, ataviada con trajes de esqueleto, se adueñaba de los cuerpos de todos los asistentes. Cumbia peruana salvaje lo llaman y no se equivocan. Minutos después de bailar hasta agotarnos me acerco otra vez al #ShowRocking para ver una de las sorpresas que nos tiene preparado el festival, y aparece Ivan Ferreiro con su piano diciendo querer interpretar canciones de Los Piratas, que luego se salta a la torera. ‘Años 80’ y ‘Turnedo’ hacen que más de uno – en las que me incluyo – nos dejemos la voz cuando aún queda más de la mitad del festival.

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Ivan Ferreiro en el #ShowRocking del PortAmérica

Después de volver a esos años maravillosos con Ferreiro era el turno de Pony Bravo, los de Sevilla le ponían un poco de humor al tiempo: ‘’Hay que joderse, os quejáis del calor pero esto en Sevilla no es na’ ‘’ y razón no les falta. Se lo pasan en grande encima del escenario y eso se contagia. Todo el mundo va hacia el escenario Flooxer y es que es el turno de Izal, yo me lo tomo con calma no vaya a ser que me aplasten y me hago hueco en las últimas filas. No lo hacen mal, pero los he visto tantas veces que han empezado a parecerme repetitivos y en estos casos soy de disfrutarlo desde la lejanía. Se lo pasan bien y el público también, tienen la fórmula aprendida y la explotan al máximo. Bien por ellos, pero yo me bajo de ese carro al que un día me subí. Amaral eran los siguientes en demostrar las estrellas que tiene el festival – no hablamos de las Michelín, que también las tiene -. Una luna gigante es la protagonista del escenario y los de Zaragoza interpretan canciones de ahora y de siempre. Suena ‘Sin ti no soy nada’, el sonido se pierde y nos ofrece un momento mágico donde el público canta acapella y a pleno pulmón, pero esto es difícil de remontar y acaban el concierto como pueden. Es la 1 de la mañana y el cuerpo nos pedía marcha, FM Belfast nos la dieron y además multiplicada por 1000. Los islandeses se subieron al escenario con un atuendo que ríete tu de los árboles de navidad. Para mi gusto, la gran actuación del día, en la que incluso nos hicieron partícipes de cómo la selección de Islandia celebraba las victorias de la Eurocopa de este mismo año – si no sabéis lo que es el aplauso Vikingo para muestra, un vídeo -. Una fiesta sin fin que nos dejaba sin aliento para disfrutar de Molotov. Aunque tampoco la necesitábamos mucho, los mexicanos no tuvieron mucha más suerte que Amaral con el sonido. El concierto iba bien hasta que se les fue el sonido en más de una ocasión, eso ya no había quien lo remontara y decidieron dar por finalizado el show antes de tiempo. En el otro escenario era el turno de Nortec Collective, pero alguien tenía que ser el damnificado de la noche para la hora de ‘cenar’. Para cerrar la noche era Eme Dj la encargada. Una sesión correcta con temas que todos conocemos y que hemos bailado hasta la saciedad. Aún nos quedaba un día entero por delante y esperábamos que los problemas de sonido se pudiesen solucionar.

Sábado 16 de julio

La mañana empieza como todas, con mucho sueño después de una primera jornada de festival. El PortAmérica me ha vuelto una #señoraqué y vuelvo al recinto casi a primera hora de la tarde. Llegamos al primer #ShowRocking de la jornada de la mano de Ángel Carmona. Se escuchaba a lo lejos los primeros acordes del concierto de Myles Sanko y no dudo en irme corriendo al escenario Flooxer. Él y su banda son una bestia en el escenario, se lo pasan en grande y además hacen partícipe al público de ello. Myles desprende soul por todo su cuerpo y su voz te transporta a los Estados Unidos de finales de los años 50. Después de enamorar de él, esta vez, decidí cenar antes de las 3 de la mañana y escuchar de fondo el concierto de Furious Monkey House. Estos niños tiene talentazo y su profesor de música – que sale con una máscara de mono – sabe sacarles todo lo que tienen dentro. Abajo los deberes y arriba la pasión por la música. Las primeras filas del escenario Estrella Galicia eran dueñas de las/los jóvenes fans de Love of Lesbian que se agolpaban desde primera hora de la tarde con un sol de justicia, pero era el turno de Bunbury. No soy nada fan, pero disfruté del concierto como una más. Enrique tiene presencia y se come el escenario, es muy poser pero se lo puede permitir. Su banda no es menos y hacen que el concierto suene a las mil maravillas. Acaban con ‘Lady Blue’ y yo me vengo arriba.

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Bunbury en el escenario Estrella Galicia

Después de este chute de adrenalina decidí que era hora de investigar todos los lugares del recinto: el mercadillo, el circo Cabaret, el globo de Ron Barceló y, antes de que empezase el próximo concierto, los lavabos. The Undertones sonaban de fondo mientras su cantante movía las caderas. Un directo impecable donde se notan los años y no precisamente en ellos. Los siguientes eran Love of Lesbian, que abarrotaron el espacio, así que no me quedó otro remedio que quedarme cerca de la mesa de sonido y disfrutar de lo que nos tenían preparado. Todos y cada uno de los temas que la banda catalana iba interpretando fueron coreados a pleno pulmón por los allí presentes. Con nuevo disco bajo el brazo y nuevas canciones el Poeta Halley ha dado resultado y los lesbianos triunfan allá por donde pisan.

En el escenario Flooxer ya estaban los franceses Talisco preparados, comentan que es su primera vez en España – y no va a ser la última, en septiembre están confirmados para el B-Side festival en Molina de Segura (Murcia) -. Son enérgicos y cuando alguien disfruta encima de un escenario, el público se lo devuelve. Empieza a sonar ‘Tipo D’ y yo voy directa a primeras filas. León Benavente son una BANDA, en mayúsculas. Maravilla de concierto desde la primera nota hasta la última de ‘Ser Brigada’. Abraham Boba es pequeño, pero matón y no duda en pasárselo bien y marcarse unos bailes con nosotros. Dicen y hacen lo que quieren y lo que sienten y yo les aplaudo hasta el infinito. Esto sí es la gloria. Después de perder todo el aliento que me quedaba, el cierre del festival iba de la mano de Elyella Djs con una sesión más ‘electrónica’ de lo normal, pero a esas horas todo el mundo tiene ganas de pasarlo bien y se echan encima lo que sea.

Las despedidas siempre son amargas, así que prefiero pensar en volver el año que viene. Un gran festival donde gastronomía y música se fusionan para ser sólo una y donde disfrutar es la primera regla. Pero PortAmérica, si hay problemas dar la cara es lo primero.

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