Cementerio Indie, lo último de Airbag
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Airbag vuelve a la carga con Cementerio Indie, su último trabajo tras Gotham te necesita (2015). Los malagueños se han tomado un tiempo prudencial para regresar más frescos que nunca con una avalancha de power pop que habla de rupturas, relaciones o series.

Airbag nos avisó de Cementerio Indie con tres singles, con los que se abre y cierra el disco. Comenzamos con “Eleven y Mike“, en relación a Stranger Things, cuyo comienzo nos transporta automáticamente a Hawkins para cantar a la amistad en una canción que ya se dejó escuchar en los conciertos de su reciente vigésimo aniversario.

Le sigue el primer adelanto de este LP, “El centro del mundo“, una enérgica y desenfadada oda al ofendidito de redes sociales, una canción contra lo políticamente correcto y los tiempos del buenismo, a la que sucede “Cita en Honolulu“, en la faceta más playera de los malagueños en su particular homenaje a los Beach Boys (sin olvidar aquella versión de “Don’t worry baby” en Mondo Cretino, hace ya diecinueve años), con las colaboraciones de Francis Beard al pedal steel guitar y Hawaii Five en los coros finales.

Koi No Yokan” nos recuerda el «ya no vuelvo a beber» amoroso que todos hemos entonado alguna vez. El nunca digas nunca, ese rayo de esperanza. En este disco encontramos mucha marca de la casa Airbag, temas y sonidos explorados anteriormente.

A pesar del atisbo de nostalgia, este Cementerio Indie deja canciones que apuntan a futuros himnos locales como “Phantasma“. Pero, lo que más se echa en falta en un disco de Airbag, no es ni más ni menos que las claras referencias cinematográficas: como fueron en su día “Crystal Lake“, “El resplandor“, “Un día de furia“, “Estrella de la muerte” o “Matar a Bill“, así que baja levemente la marcha con “La fuga de Logan“, la odisea de ciencia ficción de los años 70 (de la que se anunció un remake el pasado año). Da paso a uno de los temas más brillantes del disco, con “Metal” y esa relación tóxica con riffs de guitarra punk y melodías pop haciendo de una situación incómoda una suerte de fiesta adolescente. Avanza el disco con “Memoriax 500“, la cual nos presenta un escenario al más puro estilo Olvídate de mí, donde un medicamento es capaz de borrarnos pensamientos selectivos.

Entre tema y tema, destaca principalmente la guitarra de Adolfo, que con los años ha pasado del rasgueo más punk a los acordes abiertos y punteos sutiles, que aportan un brillo especial a este disco, en un trabajo de sobresaliente para abrir su nueva etapa con el sello Sonido Muchacho.

Continúa el LP con “Linda Cuy” y “R Tape Loading Error“, narrando una relación peligrosamente parecida a Atracción fatal, para finalmente cerrar con el segundo single del disco, “El Puente de los Alemanes“, en un homenaje a su Málaga natal que por momentos tiene ecos de una de sus bandas fetiche, como lo son Los Planetas, con un sonido de guitarra y batería que bien nos podría transmitir a los granadinos hasta que entra la voz para reventar la burbuja de noise y devolvernos al power pop.

Un disco de sobresaliente desde la primera escucha, a la espera de su defensa en directo, donde se hacen especialmente fuertes gracias a un público siempre dedicado y dispuesto a crear una fiesta playera en cualquier sala.

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