Sonorama Ribera 2017: la crónica

Sonorama Ribera 2017: la crónica
Foto oficial Sonorama ribera 2017: Rodrigo Mena.
Sonorama Ribera 2017: la crónica
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El Sonorama Ribera llegaba un año más a Aranda de Duero, pero esta vez era especial. El festival celebraba sus 20 años llenos de música con un cartel nacional -a excepción de algunos grupos internacionales-. Se celebró del 9 al 14 de agosto y nosotros os contamos cómo lo vivimos.

Este año hemos vuelto a tener la suerte de poder asistir a uno de los festivales más longevos de nuestro país. Sonorama Ribera cumple 20 años, destacando entre los festivales más importantes del panorama nacional y por esto, la organización ha decidió que este iba a ser el año para los grupos de la península.

Estas palabras que encontraréis a continuación están escritas a cuatro manos entre mi amiga Penélope Fernández y una servidora. Después de explicar cómo vivimos las jornada de miércoles y jueves, os contamos cómo vivimos el viernes.

Jornada de viernes

No me podía ni imaginar lo que me esperaba esa mañana. Había confirmado mi asistencia al showcase de Rufus T. Firefly que, gracias al patrocinio de Lenovo, se celebró en Le Club. Por miedo a que pudiera perdérmelo o yo que sé por qué, llegué con tiempo suficiente para asistir también al de Shinova. Siento decir que no comparto la fascinación de mucha gente con esta banda, aunque reconozco que la voz de Gabriel me gusta mucho, así que decidí ir al concierto que Apartamentos Acapulco estaba dando en la Plaza de la Sal. Inteligente decisión. Un concierto fantástico en el que presentaron temas de su último trabajo Nuevos Testamentos y consiguieron crear una atmósfera capaz de aislarte del bullicio de la plaza.

Una enorme cola a la puerta de Le Club anunciaba la llegada de la hora del showcase de Rufus T. Firefly. No lo voy a negar estaba nerviosa y a la vez intrigada de cómo sería el concierto en un espacio tan pequeño. Diré que fue mucho más de lo que hubiera imaginado nunca. De entrada no fue lo que se entiende por un showcase, si no un concierto con el setlist habitual, con la banda al completo sonando como tienen que sonar, de lujo, y con un público entregado desde la mismísima prueba de sonido. Cantamos incluso hasta las partes instrumentales de las canciones, Víctor bailó mal (y a mí que me encanta), miradas cómplices entre ellos, risas y sonrisas. Los Rufus acabaron asombrados por nuestra entrega y nosotros flotamos con ‘Nebulosa Jade’, ‘Última Noche en la Tierra’ o ‘Magnolia’. En resumen, uno de los mejores conciertos del Sonorama de largo.

No voy a mentir, después de algo tan grande me hubiera ido tranquilamente a mi casa siendo la mujer más feliz del mundo, pero opté por deambular por las plazas y calles de Aranda con la música de fondo, cachi de tinto en una mano y cachi de croquetas en la otra. Necesitaba asimilar y procesar lo que acababa de vivir. Entre nosotros, todavía lo estoy asimilando.

Ya había conseguido tocar tierra cuando llegué al recinto para ver a Iván Ferreiro. No estaba yo con el cuerpo muy receptivo pero al final consiguió engancharme con un acertado setlist que dio como resultado un concierto impecable en el que parte de responsabilidad la tiene la tremenda bandaza que acompaña al gallego. Y ya que estaba por entregarme a las grandes figuras del pop rock nacional, decidí dejarme ver en el concierto de Coque Malla y pude comprobar que la veteranía es un grado le sientan de lujo los años. El broche lo puso con la colaboración de Anni B Sweet en el tema ‘No Puedo Vivir Sin Ti’.

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Foto oficial Sonorama Ribera 2017: Rodrigo Mena.

Llegado este momento teníamos que elegir entre Sidonie y Paranoid Android, el homenaje al OK Computer de Radiohead. Decidí pasarme por el homenaje y ver lo que ofrecían Igloo acompañados de artistas como Víctor Cabezuelo y Julia de Rufus T. Firefly o Eladio y Los Seres Queridos. Rauda y veloz crucé el recinto para plantarme en primera fila del escenario Burgos Origen y Destino y fue maravilloso ver en el escenario a los gallegos junto con Víctor y Julia interpretando ‘No Surprises’ o escuchar con un sonido impecable ‘Karma Police’. A decir verdad, merecían más tiempo y otro escenario teniendo en cuenta el numeroso público que allí se congregó y el fantástico trabajo que realizaron. Al terminar, tuve tiempo de disfrutar de unos cuantos temas de los catalanes Sidonie.

Niños Mutantes ya habían comenzado a sonar cuando llegué al escenario Aranda de Duero. Uno de los mejores conciertos de la noche dónde sonaron temas de Diez y auténticos hits como ‘Todo va a Cambiar’, ‘Errante’, ‘Náufragos’ o ‘Como yo te Amo’. Todo esto sólo puede dar como resultado (y valga la redundancia) un concierto de diez.

No disfruté menos con Xoel López y los musicazos que le acompañan. Xoel cerraba en el Sonorama el ciclo de cinco conciertos cuyo setlist estaba compuesto por sus canciones preferidas y, por lo que pudimos ver, no solo las suyas porque no quedó alma en el recinto que no cantase y bailase cada canción. Corriendo me fui a la Carpa Meetin Arts porque no me quería perder por nada del mundo la sesión de JotaPop, me hubiese quedado en esa carpa durate toda la noche. ¡Viva JotaPop!

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Foto oficial Sonorama Ribera 2017: Rodrigo Mena.

Decir que Fangoria no era una de mis opciones para esa noche pero el caso es que tenía el cuerpo entonado con tanto bailoteo y cuando quise darme cuenta allí estaba, en una tarima de la Zona VIP dándolo todo cantando. La broma ya estaba hecha, así que me fui derecha a desmelenarme con Novedades Carminha, porque un concierto de los gallegos sólo me lo pierdo si la vida de alguien muy querido depende de ello. Dos canciones hicieron falta para que un pogo se apoderase de mí y no me dejase salir. Frescos, gamberros, gozosos y picantes agradeciendo compartir horario con jóvenes promesas del pop español como Alaska.

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Foto oficial Sonorama Ribera 2017: Rodrigo Mena.

Si tuviera que resumir la noche de la segunda jornada del Sonorama en una palabra, ésa seria bailoteo y la muestra de ello fue cerrar con el concierto de La Casa Azul, un derroche de electrónica, pop y luces para poner el cierre a una jornada memorable.

El Sonorama Ribera llegaba un año más a Aranda de Duero, pero esta vez era especial. El festival celebraba sus 20 años llenos de música con un cartel nacional -a excepción de algunos grupos internacionales-. Se celebró del 9 al 14 de agosto y nosotros os contamos cómo lo vivimos.

Este año hemos vuelto a tener la suerte de poder asistir a uno de los festivales más longevos de nuestro país. Sonorama Ribera cumple 20 años, destacando entre los festivales más importantes del panorama nacional y por esto, la organización ha decidió que este iba a ser el año para los grupos de la península.

Estas palabras que encontraréis a continuación están escritas a cuatro manos entre mi amiga Penélope Fernández y una servidora. Después de explicar cómo vivimos las jornada de miércoles y jueves y la del viernes os contamos cómo vivimos los días sábado y domingo.

Jornada del sábado

Sinceramente, sólo algo que mereciera mucho la pena podría arrancarme de los amorosos brazos de la cama ese sábado por la mañana. Ese algo existía y era el concierto de Pianet en la Plaza del Trigo a las 12 de la mañana. Tiré de la poca fuerza y voluntad que me quedaban y allí estaba disfrutando del maravilloso sonido de ‘Another Day’, ‘Darkness’, ‘My Generation’ o ‘Be Free’. Las coloristas –y no por el confeti- y frescas melodías de sus canciones llenaron cada espacio del Trigo convirtiéndolo en una especie de paraíso en el que resultó fácil olvidarse del cansancio, la resaca y el calor. Poco antes de acabar el concierto recibo un WhatsApp: «Aún no ha empezado el concierto de Rufus T. Firefly». Temía perderme el triplete y rauda y veloz me dirigí al concierto sorpresa que daban en el Escenario Sta. Catalina. Ya me había olvidado del cansancio y disfruté cómo si fuese el primer concierto que veía de Rufus en el festival. Un poco caótico porque ¿quién fue el iluminado que pensó que la batería de Second iba a aguantar la fuerza de Julia? Cosas que se hacen sin pensar, pero que ellos supieron arreglar con todas sus ganas. Tripitir lo llaman.

El Escenario Charco fue una de las novedades de la vigésima edición del Sonorama Ribera en un intento de expandir el festival por otras localizaciones del pueblo y, en mi humilde opinión un gran acierto. Una vez allí, poco disfruté del fantástico entorno en el que se ubicaba el escenario porque las ganas de ver a El Mató en Policía Motorizado, me estaban comiendo. Presentaban su nuevo trabajo La Síntesis O’Konor y cómo lo gocé. Entre confetis, pistolas de agua y bailes, cantamos como si no hubiese un mañana ‘El Tesoro’, ‘La Noche Eterna’ pero también ‘Chica de Oro’, ‘Más o Menos Bien’ o ‘Mujeres Bellas y Fuertes’. En resumen, un gran concierto de los argentinos que esperaba con ansias y no defraudó.

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El Mató a un Policía Motorizado en el Escenario Charco

Sí, podría decir que esa mañana, entre unos y otros, me la pasé flotando y en ese estado me mantuve mientras bailaba en la Plaza del Rollo hasta que llegase el momento de ir hacia el recinto.

Del frío que había pasado en las anteriores jornadas ya no quedaba ni rastro, más bien pareciera que el sol se había estado reservando para pegar con ganas de cara al fin de semana,  pero eso poco importó al numeroso público que se daba cita ante el escenario principal para ver a Viva Suecia. Sonaron brutales, lo dieron todo y especialmente memorable fue el recuerdo a Supersubmarina junto a Jorge Martí de La Habitación Roja. Piel de gallina hasta en los huesecillos del oído. Los murcianos se merecen mucho más, pero tiempo al tiempo.

A las 20:30h estábamos convocados para asistir a la rueda de prensa que daría Javier Ajenjo junto con Shinova y Lori Meyers. Javier Ajenjo, la cara más visible y conocida de la organización del festival, no se escondió en excusas y justificaciones con poco fundamento. Ante el problema de acceso al recinto en la jornada del jueves en el que muchos sonoritos tardaron dos horas en poder entrar, no se anduvo con rodeos y fue franco «No contábamos con que la inmensa mayoría del público vinierais todos en la primera jornada. Nunca lo habéis hecho en las 19 ediciones anteriores y no contábamos que lo hicierais este año. Nos pilló totalmente desprevenidos». Por otro lado nos dijo que están trabajando en la posibilidad de cambiar de recinto cara a la próxima edición para a una mayor comodidad para los asistentes así como en controlar los accesos a la Plaza del Trigo y extender el festival a otras zonas del pueblo. Como os decía, una rueda de prensa más que interesante y dando la cara ante los problemas de esta edición.

Después de esto decidimos pasarnos por la zona de niños, otra de las novedades de este año. Al nuevo espacio dedicado a Tadeo Jones 2, El Secreto del Rey Midas, donde los más pequeños podían disfrutar de música, camas elásticas y juegos. En esta ocasión fuimos a disfrutar de El Bosque de las Canciones, donde Álex y Adrián de Nunatak jugaron entre la música y su habilidad para contar cuentos y se metieron a los niños –y no tan niños- en el bolsillo. Con el público a sus pies, literalmente, los murcianos nos descubrieron de forma divertida las tonalidades musicales y los diferentes ritmos, entre risas y algún que otro suspiro –de absoluto amor- llegamos al final del cuento el público no dudó en regalarles una oleada de aplausos.

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Zona Tadeo Jones 2, El Secreto del Rey Midas

Con el corazón lleno de alegría -y de pegatinas- decidí que a estas horas la mejor opción y la más acertada era dirigirme al Escenario Burgos Origen y Destino a ver a Kokoshca y un chute de buenrollismo me invadióA continuación y después de dar un par de vueltas por el recinto me sumé al público que fue a disfrutar de Berri Txarrak, un cambio de estilo y de chip que se agradece muchísimo en festivales donde casi todos los grupos comparten personalidad. Entre unas cosas y otras resulta que llega la hora del concierto de Lori Meyers y, una vez más, los problemas en el escenario principal volvieron a aparecer. Los granadinos tuvieron que detener el concierto al menos en un par de ocasiones por problemas con el sonido y la iluminación, lo que hizo que el concierto perdiera ritmo. Eso sí, Lori Meyers habían ido al Sonorama a tocar sus canciones y lo hicieron. Yo, como es natural y a pesar de los inconvenientes sobrevenidos, me pegué unos buenos bailes con alguno de sus temas nuevos y, sobretodo, con ‘Mi Realidad’ o ‘A-Ha han vuelto’. Ya lo dicen Sidonie «Que ahora toquen Lori Meyers que tengo ganas de bailar».

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Foto oficial Sonorama Ribera 2017: Rodrigo Mena.

Llegaba el momento más esperado de la noche, la tarta de cumpleaños y como no, quien más quien menos estábamos atacados de la emoción. Ocurre que pones mucha ilusión, te esperas una tarta especial y golosa, de tres chocolates o así y finalmente la que te dan no es de tu gusto. De la tarta salieron Los Planetas y a mí no me gustó la tarta porque este año, ese tipo de tarta puedo comerla cuando quiera e incluso repetir. Aún así, la tarta fue del gusto de muchos seguidores de la mítica banda granadina y de la organización, así que nos alegramos por ellos.

Después de esto me dediqué a socializar por la Zona VIP y a esperar que alguien me pegara un meneo y me sacase a bailar. Y esto lo consiguieron Grises, los vascos salieron a comerse el escenario y lo consiguieron. Congregaron a un público dispuesto a darles lo que ellos merecen y a bailar hasta gastar la suela del zapato. Todavía quedaba la última sorpresa, había recibido un chivatazo pero quería comprobar con mis propios ojos que eran Monarchy. Efectivamente lo eran, en una edición dedicada a la música española. Mi cuerpo no dio más de sí y decidió que ya era hora de retirarse, que quedaba un día.

Jornada del domingo

A estas alturas del festival, la energía y voluntad eran prácticamente inexistentes. Así que ya os podéis hacer una idea de las enormes ganas que podía tener de ver a Noise Box para que estuviera en la Plaza de la Sal como 15 minutos antes de que diera comienzo el concierto. Durante ese tiempo me encontré con amigos, charlé, bebí y cuando me di cuenta ya estaban los murcianos en el escenario Heineken presentando, mayoritariamente, los temas de Every Picture of You is When You Were Younger. Una vez más tengo que decir que el sonido en este escenario fue maravilloso y los temas de Noise Box sonaron brutales, y no solo por el trabajo de los técnicos, si no porque tienen un directo impresionante. En serio, si todavía no les habéis visto no perdáis ocasión de hacerlo. De los mejores conciertos del festival.

El domingo iba a caballo entre el Escenario Heineken y la Plaza del Rollo. Era el momento de que Olivia subiese a escenario de la Plaza de la Sal donde congregaron a bastante público que no dudó en bailar cada una de las canciones que interpretaban los de Alicante.

Sonorama Ribera 2017: la crónica
Foto oficial Sonorama Ribera 2017: Diego Santamaria.

Este día decidí no pisar la Plaza del Trigo, en realidad no la pisé mucho en casi todo el festival. El encanto de la Plaza se ha perdido con la súper masificación. Pero a lo lejos vi con el corazón en un puño la sorpresa que tenía preparada Sidonie –junto a otros artistas- rindiendo homenaje a Supersubmarina y cantando alguna de sus canciones más conocidas.

Creo que puedo decir, después de todo lo vivido, que la Plaza de la Sal se convirtió en mi lugar preferido de Aranda en esta edición del festival. La programación fue muy buena y el ambiente inmejorable. Los Djs los protagonistas de la plaza.

La vida de trabajadora seria -o al menor lo intento- no me pudo permitir quedarme a los conciertos del camping

Un festival que cumple 20 años merecidos, pero que necesita darle unas vueltas para volver a ser lo que era. Nosotros no perdemos la confianza y le damos todo el apoyo del mundo.

¡Muchas felicidades Sonorama Ribera!

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