#Crónica de Mad Cool 2016 del sábado


El Mad Cool llegaba a su fin, pero aun teníamos por delante toda una jornada para disfrutar al máximo de la música y de todas las posibilidades que nos ofrecía el recinto de la Caja Mágica.


Texto: Aída Cordero y Alba Montero

Fotos: Mad Cool Festival

DIIV en el escenario 4 lucharon contra la resaca de los festivaleros, logrando a base de guitarras y sintetizadores que el público se olvidase del cansancio y se entregase a su Is the Is Are (2016).

Walk off the earth se han ganado a pulso estar en los escenarios de los festivales. Nacidos en Canadá en 2008 se hicieron famosos por protagonizar videoclips de bajo presupuesto y divertidas versiones de canciones famosas, de hecho, casi al finalizar la actuación, nos deleitaron con uno de sus famosos medleys, guitarra a un montón de manos.

¡Mahalo! tenían el honor de tocar junto a Neil Young, pero a unos metros de distancia, en el escenario Mondo Sonoro. Prometiendo no hacer mucho ruido para no molestar a la estrella del rock, los madrileños arrancaron su “acústico” con ‘Bored’. ¡Mahalo! son una banda que desprende electricidad nada más subir al escenario, por lo que su modo acústico consistía en darle mucha caña a sus guitarras. Pese a presentarse en un horario complicado y con un formato trío al que no están acostumbrados, los madrileños nos regalaron una actuación de sobresaliente en la que hasta se dieron pequeños pogos. Quienes acabaron por casualidad en el concierto de ¡Mahalo! no hay duda que terminaron declarándose fans.

No queremos olvidar mencionar que, entre cada actuación, los colosales y excesivos La fura dels Baus amenizaban a los asistentes con una marioneta gigantesca que caminaba a placer por el recinto. Una iniciativa que, sin duda, sorprendió a más de uno.

El gran Neil Young salía a escena, precedido por unas señoritas vestidas con atuendos rurales que regaban unas plantas que invitaban a olvidar el ambiente rural y a sumergirte en el rock más puro. La magia de Neil Young comenzó fuerte y el segundo tema ya fue ‘Heart of gold’. Es difícil describir cuando estas viendo a una leyenda viva. Mr. Young salió solo, y así permaneció durante las primeras canciones, hasta que se le unió la portentosa banda que le acompaña, Promise of the real.

Enter Shikari y Biffy Clyro hacían patente una vez más que el Mad Cool no entiende de estilos, pero sí de calidad. Casi sin darme cuenta acabé en la grada del escenario Avalon viendo a Enter Shikari, poco o nada había escuchado hasta el momento de los británicos y como no podía ser de otra forma Rou Reynolds me hipnotizó con sus movimientos y su fuerza sobre el escenario. Enter Shikari comenzó la actuación con el pie sobre el acelerador y el público supo seguir el frenético ritmo, toda la pista era un gran pogo que se mecía al son marcado. Reynolds tan pronto se hacía con la guitarra como se desprendía de esta o cogía el pie de micro y se colgaba el instrumento al hombro para interpretar una canción en el centro de la pista, todo un animal escénico que terminó el concierto sobre la barra del bar mientras Rory Clewlow hacía crowdsurfing sin dejar de tocar su guitarra. Si estuviste allí sabes que el concierto de Enter Shikari fue lo mejor del Mad Cool.

Con la adrenalina por las nubes después de Enter Shikari aun llegamos a tiempo para disfrutar del gran clásico de Neil Young, ‘Rockin’ in a free world’ canción con la que aparentemente cerraba el concierto pero que finalmente dio paso a un bis de más de 45 minutos y es que cuando eres una leyenda del rock puedes saltarte los horarios y tocar durante tres horas. Neil Young demostró que pese a sus 70 años se encuentra en plena forma, haciendo de cada canción un concierto único.

Si con la actuación de Biffy Clyro el suelo del Mad Cool no se vino abajo nada podrá hacerlo caer y es que los saltos entre el público fueron constantes. Mostrando su cara más melódica y pausada los escoceses no olvidaron sus orígenes y ofrecieron dosis de alto voltaje haciendo las delicias de sus seguidores.

De nuevo cambio de tercio, del rock visceral de Biffy Clyro al pop bailable de Two Door Cinema Club, que pese a su corta trayectoria ya atesoran hits de la altura de ‘Undercover Martyn’ o ‘What you know’, que hicieron que el escenario principal se convirtiese en una auténtica pista de baile.

Tuvimos ocasión de acercarnos a comprobar el sonido instrumental mezclado con elementos científicos de Public Service Broadcasting, una propuesta curiosa que teníamos ganas de comprobar.

Con el corazón dividido optamos por ver un par de canciones a los Corizonas, que estrenan disco (Nueva dimensión vital) y acercarnos a la traca final con Capital Cities que encararon unos minutos finales apoteósicos con su celebérrimo ‘Safe and sound’ (corren peligro de convertirse en un One hit wonder) y versiones de otras canciones.

Finalmente nos quedó la “bajona” dominical y la resaca emocional por haber vivido el inicio de algo grande.

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