Hypnophobia: luces y sombras, por Jacco Gardner

Portada de Hypnophobia de Jacco Gardner.

Hypnophobia es la demostración definitiva del talento de Jacco Gardner. El genio de Hoorn ha sacado todo lo que llevaba dentro para plasmarlo en un álbum, que se ha convertido en historia instantánea del género.


Se suele repetir con insistencia que no corren buenos tiempos para la música, ni en la cuenta de resultados, ni en el talento. Los que dicen esto probablemente no hayan vivido otras épocas, ya que desde los años sesenta la música popular vive sumergida en una etapa de esplendor en todas sus vertientes. Hypnophobia de Jacco Gardner es el perfecto ejemplo de que el pop sigue muy vivo. El holandés ha construido un álbum especial, lleno de matices, lleno de sonidos de otras épocas convenientemente actualizados. Hypnophobia es un gigantesco lienzo, casi un fresco vaticano visible hasta donde alcanza la vista.

Jacco Gardner ya demostró con su álbum de debut (dejando atrás a The Skywalkers) una marcada querencia por lo artesano, por la música de finales de los sesenta y principios de los setenta, adaptadas a nuestro momento. En Hypnophobia, Jacco ha dado un más más hacia el frente, se ha colocado a la vanguardia del pop psicodélico creando un sonido único, reconocible a lo largo de todo el minutaje, y lleno de texturas. No es que Hypnophobia gane con las escuchas, es que ningún oyente sería capaz de captarlo todo de primeras. Y sin embargo engancha desde que pulsas el “play”.

Las diferencias entre Hypnophobia y Cabinet Of Curiosities son numerosas, pero todas nacen de un mismo punto: la profundidad. Jacco Gardner ha dejado de lado el recurso como constante en su música para atacar el núcleo. Ha enhebrado un hilo común y resistente que está en cada una de sus canciones, siendo su ADN. Cabinet of Curiosities fue un experimento bueno e incompleto en comparación con Hypnophobia. En ese primer trabajo, el holandés empezó definir su estilo, a buscar su sonido definitivo en el estudio. Los temas eran más cortos, el teclado protagonista y su voz predominante. No había grandes desarrollos, no había riesgo. En Cabinet of Curiosities, Jacco Gardner avanza de forma natural hacia lo que es hoy su música sin llegar a adentrarse en ella del todo. Le falta el hilo conductor y le falta la profundidad. Ha pasado de los fuegos de artificios a la fusión fría.

Hypnophobia es sobrecogedor de inicio a fin. El título lo deja claro, estamos ante un álbum que habla del miedo, del miedo a dormir, y si escarbamos en la letra nos daremos cuenta de que ese miedo nace de los sueños tornados en pesadillas. El concepto, como punto de partida resulta inmejorable. Hablar del miedo a los sueños en el género de la psicodelia puede resultar chocante, pero es algo más o menos común. Hablar de la fobia a esos sueños ya no tanto. La psicodelia no deja de ser un estilo que busca romper barreras, de ir un poco más allá, al menos en sus inicios. Hoy día la vanguardia musical se mueve por otros derroteros, pero Gardner ha logrado llegar a ese más allá. La primera clave de Hypnophobia se encuentra en la contraposición entre su temática y su sonido. Su temática es oscura y tenebrosa, mientras que su sonido es claro. Una vez más hay que darle una vuelta de tuerca al asunto, porque su temática contiene luces, y su sonido también tiene zonas oscuras. La redondez del disco (y no hablo de la forma del cd o del vinilo) nace de este equilibrio constante a lo largo de todos sus temas, un equilibrio que mana directamente del enfrentamiento de diferentes conceptos antagónicos. Jacco Gardner construye un juego de pesos y poleas realmente complejo.

El álbum se enmarca dentro de una pesadilla, cuya constante es la aparición de otro “yo”. Hay pesadillas y pesadillas, pero esta es especialmente perversa. No nace de lo posible, nace del más allá. Una vez más Jacco Gardner convierte la oscuridad en luz, y consigue que no nos enfrentemos a un simple disco de historias para no dormir, sino que enfrenta esa pesadilla con el ideal de encontrarnos a nosotros mismos, a conocer qué somos y cuál es nuestro lugar en el mundo. Y en el sonido también se produce un enfrentamiento igualmente singular. La lucha entre la guitarra, mucho más presente en la música del de Hoorn que en anteriores temas, y el teclado, es titánica. De nuevo, hay contrapesos internos dentro de esta lucha. La guitarra suele ser más luminosa, pero los largos desarrollos terminan por hacerla desaparecer. El teclado, más grave que su compañera, tapa esa luz como si de un eclipse se tratara, y a la vez, produce destellos cuando toma cuerpo de clavicordio.

Hay muchas influencias de diferentes autores en este álbum, pero sería injusto quitarle méritos a Jacco Gardner, que se ha subido a hombros de leyendas para ser él el estandarte actual del género. La influencia más obvia (y repetida) es la Syd Barrett. En Cabinet of Curiosities el parecido a veces rozaba la copia, con desarrollos instrumentales muy similares a los del genio de Cambridge, e incluso en el estilo a la hora de cantar. Ahora Jacco Gardner a ahondado en la música de Barrett y en la suya propia. Instrumentalmente se acerca a Barrett en el uso de la guitarra, pero no hay ninguna prueba que los relacione de forma clara en ninguna canción como ocurría antes. Vocalmente, el holandés casi desaparece y juega con varios efectos sonoros, y de nuevo, no se le puede relacionar con el inglés. El parecido viene en el tratamiento de la música, en la intención de Gardner de encontrar el equilibrio entre luz y oscuridad. Y no, no lo digo yo, ya lo dijo él en una entrevista reciente. Tal y como dice en la citada entrevista, Peter Howell y John Ferdinando, también han dejado un poso importante en él a través de la banda sonora de Alice Through the Looking Glass. El sonido pop barroco de estos dos autores enlaza a la perfección con el del holandés, pero el punto de oscuridad no hay duda de que es influencia directa de Roger Keith Barrett, tanto de su obra en Pink Floyd como posteriormente en solitario. No solo se ciñe Gardner a esa música de finales de los sesenta y principios de los setenta, hay más. Hay rock progresivo en Hypnophobia, un estilo nacido de la psicodelia y del rock espacial, eso sí, de un estilo italiano. En la Europa Continental, y más concretamente en Italia, hubo un potente movimiento de música progresiva, y el holandés bebe directamente de ese rock progresivo primaveral que se hizo en el país transalpino. Basta con escuchar Canto di Primavera del Banco del Mutuo Soccorso, o, para darse cuenta de que hay mucho del género en este álbum. Como consecuencia, y de forma implícita también hay algo de música clásica. De forma totalmente sorprendente también hay influencias del krautrock alemán, acercándose Jacco Gardner al sonido espacial a través de esta vertiente con el uso de algunos recursos electrónicos y el motorik.

No acaban aquí las maquinaciones de Gardner en Hypnophobia, porque aún cuando cada canción tiene puntos en común con el resto, era importante construir bien el disco para que cada una tuviera su momento. Encajar cada canción en su momento no es sencillo, y una vez más vemos como aquí se supera esa prueba. ‘Another You’ es un tema introductorio perfecto, convenientemente neutralizado por la canción que viene después, la primaveral ‘Grey Lanes’. ‘Brightly’ escarba en ese sonido para finalmente volver a sumergirnos en las dudas con el primer single, ‘Find Yourself’. ‘Face to Face’ cierra de forma la “cara a” de Hypnophobia, convergiendo de una u otra forma con sus predecesoras. ‘Out Forever’ inicia el descenso de la “cara b”, más melancólica que la primera parte. ‘Before the Dawn’ termina de sumergirnos en la ensoñación a lo largo de sus ocho minutos, imposible escapar. Con ‘Hypnophobia’ canción de la que toma nombre el álbum, seguimos dentro del mundo de los sueños, con una estructura similar a la de ‘Before the Dawn’. ‘Make Me See’ rompe la dinámica con un ritmo lento y a la vez dulce, como un despertar. ‘All Over’ es la perfecta canción de los créditos, desde la que podemos atisbar las difusas experiencias vividas desde ese más allá.

Cada canción supone un mundo, analizarlas una a una es una tarea compleja, pero hay varios aspectos a destacar en cada una de ellas. ‘Another You’ es toda una declaración de intenciones, una introducción al concepto del álbum que pudimos ver en el videoclip de ‘Find Yourself’. El Ying y el Yang: tú, y tus otros tús. Una introducción suave, y un desarrollo en la que empezamos a escuchar teclados, cuerdas y batería. Con un tempo medio, con unos interludios salpicados de lejanos ecos, y una voz escondida tras el ya característico efecto vocal. Ya escuchamos aquí cómo la guitarra toma el protagonismo más que en su anterior álbum, una de las claves del trabajo.

‘Grey Lanes’ es una de las canciones del disco. Tiene la virtud de enamorar en la primera escucha, y la virtud de destilar nuevos sonidos a cada escucha. La línea de guitarra ofrece la luz, mientras que el teclado sopla lejanas nubes que se ciernes sobre el paisaje, además, el bajo se encarga de subrayar los pasajes más importantes, advirtiéndonos de los cambios. El estribillo es un estallido primaveral, una composición victoriosa y alegre. El tema continua con su lucha interna, como cuando el magma llega al mar. Inevitable no viajar en el tiempo para acabar aterrizando en el rock progresivo italiano de los setenta.

En tercer lugar aparece ‘Brightly’, otra composición primaveral, con la guitarra de nuevo como protagonista, y esta vez con Jacco cantando, al contrario que antes. A mitad de canción dejamos de observar por la ventana para disfrutar del paisaje in situ, el ritmo se acelera, y el brillo se hace con todo. El final sin embargo nos ofrece un contrapunto de oscuridad, un contrapunto que engulle cualquier luz.

Desembocamos en ‘Find Yourself’, el primer sencillo del álbum. Una de las canciones que da sentido al conjunto y que mejor representa el nuevo sonido del holandés. Jacco Gardner despunta con una letra llena de misterio, con una voz hipnótica, y un ritmo lleno de vaivenes. A los dos minutos llegamos a una ruptura que lejos de llevarnos a otra canción dentro de ‘Find Yourself’, nos devuelve al punto de partida. Esto es psicodelia. ‘Find Yourself’ no deja de ser una cara del álbum, una de sus múltiples caras, todas parecidas, todas buenas, todas explícitas, pero que explica lo que escuchamos solo si la has escuchado antes que las otras.

La guitarra, la constante de este álbum se luce de forma muy especial aquí. Y sí, de nuevo es el teclado el que se enfrenta a ella. ‘Face To Face’ suena como con el freno echado, contradictoria, melancólica, transmitiendo una felicidad ya marchita.

A mitad del disco se produce un cambio de tercio. Gardner se pasa al falsete sin caretas, y la guitarra se desnuda quedándose el teclado, grave y profundo, como protagonista de ‘Outside Forever’. Ahora sí que estamos ante un tema lento, en el que solo la presencia del teclado cambia el ritmo. ‘Before The Dawn’ es posiblemente la canción más ambiciosa de Hypnophobia. Componer un tema de más de ocho minutos es toda una declaración de intenciones, una canción que supone una quinta parte de la duración del álbum. Si ‘Find Yourself’ es la bandera con la que Jacco Gardner saltó a la palestra hace unos meses para anunciar su nuevo disco, ‘Before The Dawn’ es el mástil, la aguja por la que se enhebra el hilo conductor. Un mástil inmenso, lleno de grabados, que a veces se muestran sencillos de resolver, y otras veces simplemente son indescifrables. Con una melodía base que nos recuerda a la canción de las palomitas o al mismo ‘Tetris’, ‘Before The Dawn’ se crece a cada segundo. A veces buscando la introspección a través de la repetición, como si de hipnosis se tratara. Otras veces busca lo contrario, el despertar, siempre con la misma fórmula. Llegando a su intermedio acelera, se convierte en algo parecido pero diferente. Es necesario destacar la batería en este punto, ya que es el pegamento que permite que todo se mantenga unido, que viva el krautrock. Ecos lejanos nos llevan de nuevo a la melodía inicial, una melodía que se ha ido enriqueciendo sin que nos demos cuenta, con la presencia del wah wah. La suma de aditivos hace que al final del camino nos sintamos como en una feria, una feria etílica, ácida, en la que a cada paso hemos adquirido nuevas visiones, nuevos sonidos. Estamos en las profundidades de Hypnophobia.

‘Hypnophobia’ percute más aún con el teclado, es la canción que da título al álbum. Una canción casi solo instrumental (en su predecesor Cabinet of Curiosities, el tema homónimo sí lo fue completamente). Más introspección, más oscuridad, más agudos enfrentados a graves, con Jacco Gardner susurrando. A mitad de la canción nos encontramos con una de las grandes sorpresas del álbum, pues pasamos a un sonido espacial, más propio del motorik, que del pop de Gardner. Ese paisaje, vacío y frío, se cruza en la segunda parte del tema con el sonido barroco del artista holandés. Sonidos enfrentados, sentimientos encontrados. ‘Make Me See’ aparece como un tema ligero, de nuevo con el teclado copando el sonido, siendo la línea vocal casi un mero acompañante. Una melodía juguetona y triste a la vez. ‘All Over’ cierra el círculo, Jacco Gardner comprime en este final el sonido del álbum, sí, en una sola canción instrumental. Hay ecos de sus predecesoras, hay luz, hay oscuridad, hay colores y misteriosas sombras. ‘All Over’ es la perfecta canción para los créditos. Pasa por todas las fases de Hypnophobia hasta fundirse en negro.

La obra de Jacco Gardner ha alcanzado un nueva cota. No estamos ante un pastiche de sonidos de otras épocas, Hypnophobia suena a otras cosas sí, pero el sonido es tan complejo y redondo a la vez, que calificar al álbum como de otra época es injusto. El concepto, el desarrollo de este tanto en la letra, como en la melodía, hacen que el mensaje llegue de la forma idónea: claro y confuso. Porque esto es psicodelia, siempre hay algo más. Hypnophobia nunca acaba, tiene motor suficiente para que su ciclo se repita a lo largo del tiempo, Hypnophobia es infinita.

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