De claveles flamencos y luces de rave: Crónica florida de Fuel Fandango en MadridPuntúa este artículo



El ring del Wizink Center (Madrid) se llenaba de valientes seguidores de Fuel Fandango, y digo valientes porque no es sencillo asimilar esta mezcolanza de electrónica, flamenco, r&b y ritmos arabescos, en ocasiones, una osadía triunfante que gusta y funciona, con la que están siendo reconocidos internacionalmente. La pasada noche del 30 de noviembre nos reuníamos para poner punto y final a la gira Aurora, el nombre de su tercer disco hasta la fecha.


INTERIOR/NOCHE, la oscuridad se hace en el Wizink Center, son las 21.10h y una voz en off recita el poema de Federico García Lorca (incluido en su libro Poeta en Nueva York) , mientras los músicos se colocan en el escenario:

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre

Fuel Fandango dejaban claras sus raíces. Un haz de luz cenital iluminaba a Dani de Morón, guitarrista que acompaña a la banda en el arranque más flamenco posible: todos sentados en sillas, en penumbra, un auténtico tablao en donde el sonido de la guitarra y la voz de Nita conseguían transportarnos a un templo del flamenco, olvidando que estábamos en uno de los grandes recintos del centro de Madrid. Del Dani guitarrista pasábamos a otro Dani, Navarro, bailaor que terminó por darle el taconeo final a este arranque tan racial y poderoso. Los temas “Not true”o “Medina” maridan perfectamente con esta puesta en escena inicial.

Las luces se encienden, la intimidad del flamenco introspectivo va a ir, progresivamente, dando paso a la rave étnica en la que se convertirá la noche. Pocas cantantes son capaces de mezclar alma andaluza con electrónica, y Nita es una de ellas. A este torbellino de talento a raudales se le une Ale, normalmente menos expuesto al público, en instrumentos (aunque alguna voz también pone) y producción. Después de tantos años de seguirlos ya no nos sorprende la mezcla, pero hay que reconocer que, a priori, la fusión de géneros, cuanto menos, te puede provocar esquizofrenia musical. “Shiny Soul”, “Toda la vida” o “Today” daban paso a un cambio de vestuario: la artista dejaba de lado ese elegante vestido largo plateado para mostrarse con un vestido más corto, propio de una protagonista de revista musical, que evocaba, claramente, a un torero traje de luces que haría las delicias de Jean Paul Gaultier (pero sin los icónicos conos cubre-pechos que tan de moda puso Madonna en los ochenta).

Niño de Elche hizo su aparición para colaborar con Nita en “El todo y la nada”,  y juntos crear una etérea atmósfera de puro lirismo. Aprovechando la raíz flamenca de “Trece lunas”, Nita sorprendió mostrando que es una artista completa, voz y duende, derrochando un zapateado, demostrando el dominio del espectáculo de la banda que, dicho sea de paso, me gustan cada vez más en directo, porque la energía que transmiten es demasiado intensa para quedarse solamente con los discos.

En la recta final no podían faltar “Shiny soul”, “Nature” (en donde se repite zapateado). El dominio de luces, dignas de una rave de electrónica berlinesa, era espectacular y majestuoso, apoyaba la formidable puesta en escena, nos dirigíamos al inevitable final, no sin antes disfrutar de un clímax apoteósico con “Salvaje”, tema con el que habitualmente se están despidiendo.

Solo esperamos que no se demoren en exceso para volver a envolvernos con su torbellino de fuerza flamenca y aspecto electrónico.

Para ver más fotos podéis pinchar aquí.

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