Alberto Montero publicó el pasado año Arco Mediterráneo (publicado por esa fuente inagotable de buen gusto que es BCore), un disco naturalista y orgánico con el que dejarse llevar por el oleaje de sus temas. Os dejamos con su entrevista no sin antes recordar que el próximo 24 de febrero en la sala Siroco de Madrid (entradas en Ticketea).


Leyendo tu biografía descubrimos que vienes de un grupo de psicodelia como Shake, ¿qué le lleva a uno a ejercer unos ritmos más folk e íntimos en sus trabajos individuales?

Alberto: Mi primer disco como Alberto Montero en solitario fue entre la publicación de dos álbumes de Shake. Me lo propuso Juan Pedro Parras, del sello Greyhead, para darle salida a mis temas acústicos. En principio empezó como un proyecto paralelo a la banda pero, una vez disuelta Shake, continué por ese estilo. Eso sí, según he ido publicando discos en solitario, el proyecto más se va pareciendo a una banda de psicodelia.

¿Ves algún cambio respecto al mundo musical desde tu perspectiva como persona de banda que ahora de manera individual?

Alberto: Realmente hasta hace poco no he estado dentro de la industria musical. Puede decirse que hasta que no entré en BCore. Antes, con Greyhead, había sido muy familiar, muy de estar por casa, pero por amigos comunes, sé que en los últimos años ha sido más difícil, pero no puedo hablar en primera persona.

El pasado mes de octubre publicaste Arco mediterráneo por BCore, disco intimista y muy naturista. Muy orgánico. ¿Ha tenido que ver ese sonido el que la grabación fuera durante el verano?

Alberto: Puede ser. También era la primera vez que grabábamos por nuestra cuenta y fue un proceso muy tranquilo. Era verano, lo hicimos con nuestros propios medios y esa pausa se nota en el sonido. Teníamos más tiento para tratar cada tema al no existir ese agobio del presupuesto de grabar en un estudio de grabación. No había un pago por día que te hacía apremiarte en la producción. En ese sentido, estoy muy contento por lo natural que suena el disco.

Después de escucharlo sí que da esa sensación de limpieza y frescura como si estuvieras solo en una cala. Además, de asemejarse al ciclo de luz del día.

Alberto: En Claroscuro ocurrió un proceso similar. Sí que es cierto que a la hora de ordenar los temas, los primeros temas son más luminosos mientras que en lo que podría ser la cara B, que empieza con ‘Arco Mediterráneo II’, abre una puerta más oscura y aparecen temas más complicados. Tus sensaciones eran las correctas (risas).

Por cierto, en ese sentido la portada me parece maravillosa. Muy acorde con este disco tan pictórico. Personalmente me viene el modernismo español de Regoyos o las pinturas tahitianas de Gauguin. Cada pincelada surge como el tono de luz que se crea según avanza el día, al igual que ocurre en este disco con el sentido cíclico de los temas.

Alberto: Los creadores de la portada han sido Iván Gómez y Laia Delgado. A Iván (Gómez) le conocía de cuando me mudé a Barcelona. Me había hecho varios carteles y me conocía de los tiempos de Shake, me gustaba lo que hacía así que le pedí que hiciera el trabajo para Puerto Príncipe. Les pedí que para Puerto Príncipe siguieran la senda artística que surgió con Claroscuro. En esta ocasión, con Srta. Swallow y Sr. Gómez, ha salido un diseño más limpio y que capta la esencia del disco a la perfección.

Yendo a la estructura del disco, cada ‘Arco Mediterráneo’ parece cerrar una etapa interna, como ocurre con muchas obras de música clásica. En una crítica sobre el disco también he leído que se trata de un tema puzzle. ¿Ha sido premeditado?

Alberto: Es lo único premeditado del disco (risas). Quería darle ese punto de melodía pagana, mediterránea, pero con un sentido más oscuro. Crear una melodía, que es la flauta que suena al principio del disco, que va repitiéndose. Hacer variaciones. En ese sentido sí que bebe de la música clásica: ir haciendo variaciones sobre el mismo tema en ‘Arco Mediterráneo I’ y ‘Arco Mediterráneo II’ para después en ‘Arco Mediterráneo III’ desarrollar sobre una misma escala pentatónica que sugiere esa antigüedad y también a clásicos como Ravel o Debussy. Me gusta mucho esa época de la música clásica y creo que es lo que se ve en estos temas. Lo demás es más dejarse llevar. Al final, me he dado cuenta de que no controlo mucho el proceso creativo y que se trata más de una cuestión intuitiva. Siempre que he intentado hacer un concepto, he fracasado (risas).

El single elegido como tema de presentación ha sido ‘Cuando el aire resuena’. El videoclip fue creado por Wences Lamas. ¿Cómo surgió y por qué ese tema como single presentación?

Alberto: ‘Cuando el aire resuena’ fue una de las primeras canciones que hice. Me sonaba potente y pegadiza y decidimos sacarla como primer sencillo. El videoclip surgió de las ganas que ambos teníamos de trabajar juntos, dejándole todo el peso del concepto del vídeo en sus manos así que en ese aspecto no puedo serte de mucha ayuda (risas). Toda su obra suele girar en relación con la muerte y, en ese sentido, en el vídeoclip aparece la muerte como celebración. Personalmente, el nexo que encontré con el tema fue la inocencia que tanto el animal como el niño protagonista poseen. Esa intuición natural de la que hablo en el estribillo. Wences (Lamas) trata a la muerte desde una perspectiva muy mágica. El final es realismo mágico.

‘Madera Muerta’ me resulta la canción más pegadiza. ¿El amor es como ese mojón que te traspasa: lo que te pasa a ti también me preocupa a mí?

Alberto: Sí, me influye. Empiezo a ver que mi manera de actuar está influenciada por tus vicios. Ten en cuenta que al final la convivencia hace que tanto el uno como el otro se influyan. Lo bueno y lo malo. Y este tema va de ello. Quizás la letra de ‘Madera Muerta’ es la más clara de todo el disco.

En cada tema la naturaleza está presente (madera, árbol, animales varios, mar, etc.) y, muy especialmente, el mar. ¿Necesita el hombre moderno acercarse más a sus orígenes?

Alberto: Yo creo que sí. Vivimos distraídos y poco conscientes de nuestro entorno. Con mis canciones intento expresar sentimientos abstracto que en ocasiones no puedes explicar con la literalidad de las palabras. Quizás esa sea la función del arte. Personalmente, utilizo las letras más como potencial evocador que como mensaje claro. Para ello me sirvo de la naturaleza, el entorno…por lo que sí, hace falta una mayor observación pero la vida actual te lleva al ensimismamiento, a estar con el móvil…

Por ejemplo, en ‘Tormenta Circular’, los elementos naturales parecen servir de metáfora como ocurre con la poesía de Lorca.

Alberto: La luna como muerte que usaba Lorca, ¿no? Precisamente por eso intento evitarla (risas). Pero sí que me valgo de elementos naturales para reforzar ciertas sensaciones.

‘La sal’ me parece una genialidad que engloba todo aquello que uno puede encontrar en este disco. Cómo surgió.

Alberto: Al ordenar las canciones vi que me faltaba un final del disco más de banda, previo al final real (que es ‘El Viajero’). Así que el tema lo hice con esa idea en la cabeza, como encargo propio. Posiblemente sea la canción que suene más a Shake, con un punto de Neil Young…Veía que necesitaba ese previo antes de la finalización del disco. Ha resultado un tema que ha calado bastante en la gente.

Realmente, tras la escucha del disco, pienso que sería una perfecta banda sonora para el cine.

Alberto: Me encantaría. Desde Puerto Príncipe llevó reivindicándome para ver si alguien me contrata para hacer bandas sonoras (risas).

Para terminar, ¿a quién te gustaría que entrevistásemos?

Alberto: Pues hay un artista californiano que está relacionado con mi banda y ha grabado en Villarreal hace poco. Se llama Dorian Wood.

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