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Detrás de escena: cómo ‘F1’ hizo una película sobre carreras reales de F1

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Detrás

La película «F1» se embarcó en una ambiciosa misión: capturar la esencia de las carreras de Fórmula 1 no a través de simulaciones o efectos visuales extensivos, sino insertándose directamente en el corazón de la acción real. Este enfoque, que el director Joseph Kosinski calificó de «un poco loco», buscaba ofrecer una autenticidad sin precedentes en la pantalla grande, superando los límites de lo que se consideraba posible en la producción cinematográfica.

La Visión de Joseph Kosinski: Realismo sin Concesiones

Joseph Kosinski, conocido por su habilidad para manejar grandes producciones y por su preferencia por los efectos prácticos, no estaba dispuesto a dirigir «F1» a menos que pudiera hacerlo de la manera más desafiante. Su experiencia previa con «Top Gun: Maverick», donde logró que Tom Cruise y el equipo volaran en aviones de combate reales, ya había demostrado el valor de la autenticidad. Kosinski observó que el público «aprecia cuando filmas algo en la vida real» y puede «notar la diferencia entre algo hecho en un estudio de sonido y algo hecho en una situación real». Esta filosofía fue el motor para «F1», con el objetivo de sumergir a los espectadores en la adrenalina y la velocidad del deporte motor de élite.

La trama de «F1» sigue a Sonny Hayes (interpretado por Brad Pitt), un veterano piloto que regresa a la Fórmula 1 para unirse a un equipo con dificultades, propiedad de un viejo amigo de las carreras (Javier Bardem). Si bien la narrativa contiene elementos ficticios, como la edad de un piloto en activo en la F1 moderna, se basa en parte en historias reales, como la de Martin Donnelly, cuya carrera fue truncada por un grave accidente en 1990.

Integración en el Mundo Real de la Fórmula 1

El hiperrealismo de la película no solo implicaba mostrar a equipos y pilotos reales, sino filmar una parte significativa durante las propias carreras. Para lograr esto, la producción contó con la inestimable ayuda de Lewis Hamilton, uno de los pilotos más exitosos de la historia de la F1, quien actuó como productor para facilitar la colaboración con la Fédération Internationale de l’Automobile (FIA), el organismo rector de la F1.

A pesar de contar con el respaldo de Hamilton y una inversión de más de 200 millones de dólares por parte de Apple, el equipo de producción tuvo que demostrar a la FIA su capacidad para operar de forma segura en un evento de F1 de clase mundial, como el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone. Kosinski detalló que tuvieron que «ensayar el bloqueo y la puesta en escena durante unas dos semanas con un cronómetro frente a la FIA para demostrarles que realmente podíamos filmar una escena y abandonar la pista antes de que comenzara la carrera».

Desafíos Técnicos y Creativos en la Pista

A diferencia de «Maverick», donde los pilotos militares pilotaban los aviones, en «F1», los actores Brad Pitt y Damson Idris tuvieron que pilotar coches de estilo F1 equipados con cámaras. Esto no solo requería que interpretaran sus papeles, sino que también manejaran los vehículos a altas velocidades, a menudo frente a grandes multitudes.

Cada departamento, desde los actores hasta el diseño de producción, tuvo que adaptarse a las condiciones extremas de velocidad y los altos riesgos. Ben Munro, diseñador de producción, explicó que su equipo, que normalmente tendría dos semanas para construir un set, en «F1» a veces disponía de tan solo 12 horas, durante la noche, para escenas filmadas en lugares como la sede de McLaren. Esta integración en el mundo real significó una reducción del control para los cineastas, acostumbrados a tener un dominio absoluto sobre su entorno de trabajo.

La captura visual fue otro desafío monumental. El director de fotografía Claudio Miranda, ganador de un Oscar por «La vida de Pi», colaboró con Sony para desarrollar cámaras «pequeñas y ágiles» equipadas con «sensores en un palo» y lentes de calidad IMAX. Estas innovadoras cámaras se instalaron alrededor de los coches para obtener las tomas necesarias a 180 millas por hora, con hasta 16 posiciones de cámara para maximizar la cobertura. Miranda señaló que tuvieron que sacrificar la búsqueda de la «puesta de sol» o la «luz de fondo» perfectas por el realismo crudo de la película, creyendo que el resultado sería «inmejorable».

Conviviendo con la F1: El «Undécimo Equipo»

A pesar de una producción que se extendió por casi dos años, con filmaciones en medio de carreras reales, la película se desarrolló «milagrosamente sin ningún accidente». Parte de este éxito se atribuye a la capacidad del equipo de filmación para mimetizarse con el entorno de la F1. Kosinski comparó la preparación del equipo para las «ventanas de tiro de nueve minutos» con la forma en que los equipos de F1 se preparan para una parada en boxes.

Esta inmersión profunda llevó a que el equipo de «F1» se sintiera como el «undécimo equipo» de la Fórmula 1, una sensación que se consolidó al final de la producción en Abu Dabi. Claudio Miranda recuerda el momento en que todos los equipos reales de F1 presentaron sus coches junto a los de la película en un gran escenario. Lo que comenzó con la sensación de ser «un pequeño buitre molesto» evolucionó hasta un sentimiento de camaradería, culminando con la ayuda de los equipos de F1 en la carrera final.

Conclusión

La película «F1» representa un hito en la cinematografía de acción, demostrando que la búsqueda del realismo puede llevar a innovaciones técnicas y una integración sin precedentes con el mundo real. La dedicación de Joseph Kosinski y su equipo para filmar «la manera difícil» no solo prometió una experiencia inmersiva para el público, sino que también forjó un vínculo único con la comunidad de la Fórmula 1, elevando la barra para futuras producciones que aspiren a capturar la autenticidad de los deportes de alta velocidad.

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