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Cheryl Burke critica el body shaming tras la controversia de Ozempic

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La reconocida bailarina y ex jueza de «Dancing With the Stars» (DWTS), Cheryl Burke, ha vuelto a alzar la voz contra los comentarios despectivos sobre el cuerpo, o «body shaming», después de que una crítica a su puntuación en el programa se convirtiera en un ataque personal relacionado con el uso de Ozempic. El incidente, que tuvo lugar durante la participación de Burke como jueza invitada en la noche de Halloween de DWTS, reavivó una importante conversación sobre la toxicidad de las redes sociales y la presión estética que enfrentan las figuras públicas.

La Controversia de Ozempic y los Comentarios sobre el Cuerpo

La polémica surgió después de que Cheryl Burke otorgara una puntuación de 9 a la actuación de tango de la influencer Alix Earle y su compañero profesional Val Chmerkovskiy en la temporada 34 de «Dancing With the Stars». Mientras los otros jueces —Carrie Ann Inaba, Derek Hough y Bruno Tonioli— concedieron dieces perfectos, Burke explicó que su deducción se debió a una «ruptura de agarre» (broken hold), una infracción técnica en el tango estándar internacional.

La decisión de Burke provocó una reacción inmediata por parte de Ashley Dupré, la madrastra de Alix Earle, quien publicó un video en TikTok reaccionando a las puntuaciones. En el clip, Dupré, molesta por el 9 de Burke, exclamó: «¡Oh, ve a tomar más Ozempic!». Lo más preocupante fue que los hijos de Dupré también se hicieron eco del comentario, preguntando: «¿Tomarás más Ozempic?», a lo que ella respondió: «¿Qué? Se ve rara. Ni siquiera se parece a ella». Este comentario desató una ola de críticas en línea, con muchos defendiendo a Burke y condenando el «body shaming».

La Respuesta Firme de Cheryl Burke

Cheryl Burke no tardó en responder a los comentarios a través de un video en Instagram, donde abordó tanto las críticas a su juicio como los ataques personales sobre su apariencia. Burke enfatizó que sus comentarios como jueza se basan en casi dos décadas de experiencia profesional como bailarina de salón y 26 temporadas en DWTS. Explicó que su objetivo es ayudar a los concursantes y profesionales a mejorar y que sus críticas provienen de su «experiencia personal» y de «años de entrenamiento».

Si bien Burke afirmó que acepta la crítica constructiva, rechazó categóricamente los comentarios de odio y el «body shaming». «Lo que también está mal es que he visto tantas críticas duras y muchas críticas de vergüenza corporal», dijo. Aclaró que su transformación física no se debe a Ozempic o cirugías, sino a cambios en sus hábitos alimenticios y un enfoque en su bienestar interior. Anteriormente, Burke reveló a Us Weekly que perdió peso al dejar de comer después de las 7 p.m. y que su decisión de no usar Ozempic se debe a su aversión a las agujas y los «efectos secundarios» que ha escuchado. También ha negado someterse a cirugías o un «trasplante de cara», atribuyendo los cambios en su apariencia a su madurez y a dejar de usar el «maquillaje y bronceado excesivo» que usaba como bailarina profesional.

Reflexiones sobre el ‘Body Shaming’ y la Influencia

Más allá de la defensa de su propia imagen, Burke hizo un llamado a la reflexión sobre el impacto del «body shaming», especialmente cuando se realiza frente a niños. «Para las personas que piensan que la vergüenza corporal está bien, especialmente frente a sus hijos, envía un mensaje poderoso sobre lo que valoran», afirmó. La bailarina instó a aquellos que hacen comentarios degradantes a considerar la influencia de sus palabras en la «próxima generación».

La situación puso de manifiesto cómo las redes sociales pueden convertirse en un caldo de cultivo para la especulación y los ataques personales. Muchos usuarios defendieron a Burke, destacando su validez como jueza y condenando la falta de clase de los comentarios. La discusión trascendió el ámbito de la puntuación de baile para tocar temas más profundos sobre la imagen corporal, el juicio público y la responsabilidad en el entorno digital.

Conclusión

La firme postura de Cheryl Burke contra el «body shaming» tras el incidente de Ozempic en DWTS subraya un problema persistente en la cultura de los medios y las redes sociales. Su mensaje no solo defiende su propia integridad como profesional y como persona, sino que también sirve como un recordatorio crucial de la importancia de la amabilidad, el respeto y la consideración en la forma en que interactuamos y juzgamos a los demás, especialmente en un espacio público y ante audiencias jóvenes. Burke ha dejado claro que su evolución y bienestar no requieren la validación ni la disección pública de su cuerpo.

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