David Bowie, ya estás junto a las estrellas


Lo sé, no hay palabras suficientes para homenajear a David Bowie, del que ya se ha dicho todo en vida. Pero eso no quita que no pueda desahogarme dedicándole unas palabras a un señor cuya música me ha acompañado en tantos momentos, aunque sea por pura higiene mental.


Mi relación con David Robert Jones no comenzó nada bien, mi manía por comenzar a escuchar a cada artista por orden cronológico, me enfrentó a un tipo que no sabía muy bien lo que hacía. Bowie, empezó su carrera queriendo ser una estrella, poniéndolo todo de su parte, pero… No le salía. Su primer álbum, homónimo (al igual que el segundo), fue un pastiche pop con algún destello ácido del que apenas se puede sacar algo potable. Después, su carrera despegó, pero seguía siendo eclipsado por compañeros como Marc Bolan, el verdadero divo del glam.

Y de repente, parece que todos se dieron cuenta de la década prodigiosa que fueron los 70 para David Bowie, aunque claro, no solo para David Bowie. Algunos lo vivieron in situ, otros tardaron más en asimilarlo, los más jóvenes -entre ellos yo- lo dimos por hecho al llegar a este mundo. Yo, que tardé un par de décadas más en nacer, asistí atónito, disco a disco, a la eclosión del chaval de Brixton con peinado mod, y es que desde su debut, hasta Lodger, su último álbum del decenio, Bowie evolucionó como si hubiese pasado un siglo, a la velocidad de la luz. Los ochenta no lo trataron bien (se desinfló tras Scary Monsters (And Super Creeps)), los noventa pasaron inadvertidos (aunque no olvido 1.Outside), el nuevo milenio no fue la panacea, y ahora, en esta década, su estrella volvía a refulgir con The Next Day y ★ [Blackstar]. Como si nunca se hubiera ido, como si Bowie fuese algo que siempre estuvo ahí, como si su presencia fuera inamovible. Hoy nos hemos dado cuenta de que no, de que el autor de Heroes, de Low, de Station to Station, de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars, de Hunky Dory, y de otros tantos, no era eterno. Sí que será eterna su capacidad para contar historias a través de la música, sí que será eterna su capacidad para reinventarse, sí que será eterna su capacidad para innovar visualmente.

De primeras te odié Bowie, ese ‘Love You Until Tuesday’ me sacaba de mis casillas, pero al final, como todos, aprendí a amarte y a admirarte. Muchas gracias por todo, tanto por lo que hiciste, como por lo que inspiraste y seguirás inspirando. Tu legado será tan eterno como el de cualquier otro, tu estrella siempre brillará.

Can you hear me, Major Tom?
Can you hear And I’m floating around my tin can
Far above the Moon
Planet Earth is blue
And there’s nothing I can do.

 

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