The Book of Souls: Iron Maiden siguen siendo los reyes del heavy


Cuando hace unos meses leí que en septiembre volvía Iron Maiden con nuevo disco algo se removió en mi interior: me vi a mí mismo con los pitillo y la chaqueta tejana llena de parches de los Maiden, Metallica y Anthrax entre otros. Los británicos son una de las bandas con las que crecí e inexplicablemente abandoné años atrás. Rápidamente rescaté sus discos -les perdí la pista con el Virtual XI allá por el 98: me resultó un disco aburrido y jamás pude aceptar a Blaze Bailey (siendo un buen vocalista no era ni sería jamás Bruce Dickinson y, de repente, parecía que todo giraba en torno a él para que cuadrase el asunto)-. The Book of Souls (Parlophone, 2015) ya ha salido a la calle y la doncella de hierro ha vuelto a entrar en mi casa.


iron maiden

 

Tras 5 años de su último disco, The Final Frontier (Parlophone, 2010), Iron Maiden vuelven con este The Book of Souls, su primer álbum doble de estudio. Cualquiera podría pensar que a estas alturas de su carrera y con quince trabajos discográficos a su espalda, Harris y compañía no se arriesgarían a algo de esta magnitud, porque no sólo hablamos de un disco doble, hablamos de un trabajo en el que tres de los temas superan los 10 minutos e incluso uno de ellos, ‘Empire of the Clouds’, además de ser el encargado de cerrar el álbum es el más largo de su carrera llegando a los 18 minutos.

Con una rápida primera escucha uno se da cuenta de que si en algún momento llegaron a perder el norte -como en el ya mencionado Virtual XI [tengo pendientes Brave New World (Parlophone, 2000), Dance of Death (Parlophone, 2003), A Matter of Live and Death (Parlophone, 2006) y The Final Frontier]-, con este nuevo disco no sólo lo han recuperado sino que consiguen aumentar la leyenda de Iron Maiden.

Arrancan con ‘If Eternity Should Fail’ y sorprende una introducción protagonizada por una suerte de trompetilla, aunque enseguida aparecen los riffs y estribillos marca de la casa. ‘Speed of Light’ me asustó, aunque he de decir que es el único susto en los más de 90 minutos que dura The Book of Souls. Es el tema que sirvió de adelanto en el mes de agosto, y totalmente prescindible. Sigo adelante tras el pequeño traspiés y ‘The Great Unknown’ me reconcilia con ellos enseguida: el tema rebosa fuerza lo mires por donde lo mires y Dickinson está sencillamente soberbio.

‘The Red and the Black’ es el primero de los cortes que supera los 10 minutos, puro Iron Maiden: riffs y estribillo de estadio coreable, solos desgarradores abrazados por unos sintetizadores envolventes y cambios de ritmo; toda una lección de cómo hacer que una canción de más de 13 minutos resulte corta. Tras ‘When the River Runs Deep’, que no destaca por encima del resto -¡ojo, para ser un tema de los Maiden, que muchos lo quisieran para sus propias bandas…!-, llega otra de las joyas de lo nuevo de los británicos, tema que da nombre al álbum, supera por poco los 10 minutos y se encarga de cerrar el primero de los dos discos.

¿Me dará un poco de tregua el segundo disco? Ni de coña. Se encarga de dejarlo claro desde el primer segundo ‘Death or Glory’. Tras ésta, es empezar ‘Shadows of the Valley’ y venirte a la cabeza ‘Wasted Years’: ¿quizá un auto-homenaje? ‘Tears of the Clown está en la categoría de ‘When the River Runs Deep’: si bien no llega a ser para nada un descarte tampoco llega al nivel del resto; pero coño, a ver cuál es la banda que saca su decimosexto disco y logra que todo sean hits.

Ya en la recta final, ‘The Man of Sorrows’ y ‘Empire of the Clouds’que, como comentaba unas líneas más arriba, es el tema más largo ya no del disco, sino de su carrera. 18 acojonantes minutos en los que la dama de hierro da muestra de lo que ha sido y sigue siendo capaz. Con unos arreglos de piano y cuerdas te van adentrando poco a poco, minuto a minuto, en su propio mundo: frases desdobladas de guitarras, solos, desarrollos fluidos… todo un derroche de creatividad. Allí donde muchos habrían sacado ideas para tres o cuatro temas diferentes van ellos y lo condensan en uno de forma brillante.

De repente el silencio me despierta del letargo. Abro los ojos y por un momento me parece vestir aquella chaqueta tejana llena de parches. Los Maiden han vuelto y se me presentan dos incógnitas: ¿pasará su gira por España? y sobretodo, ¿qué habrá sido de mi chupa?

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