Placebo vencen y Oso Leone vencen y convencen en Barcelona

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Miércoles 29 de octubre de 2014. Por fin Placebo visita la ciudad condal para presentar “Loud Like Love”, y más que por las ganas de escuchar en directo las canciones de su último trabajo, es por volver a ver a una banda con más de 20 años de historia y que logró, hace tiempo ya, tener un sonido propio. Pero empecemos por el principio.

Pasaban escasos minutos de las 21:00 cuando Oso Leone saltaban al escenario del Sant Jordi Club. Hace poco que el nombre de los mallorquines va sonando con más y más fuerza, pero (y esto es bajo mi criterio), todavía no tienen la repercusión que merecen, por lo menos en España. En más o menos media hora, fueron desgranando las piezas de “Mokragora”, y digo piezas porque lo suyo está más cerca de ser obras de arte que canciones. Si ya en disco atrapan, las texturas de sus sonidos y sus creaciones ambientales, en directo, son capaces de provocarte un viaje astral del que no querrás regresar. Lamentablemente este viaje astral llegaba a su final, pero su destino nos dejaba en la estación de la melancolía de Placebo (joder, qué bonito ha quedado eso).

Mientras cambian los instrumentos, qué mejor que ir a pedir una cerveza (y es que los conciertos dan sed, eso es así) y echar un cigarrito. Pero como esto probablemente os importe tanto como si me atropella un autobús, seguiré con lo que habéis venido a leer.

Poco más de las 22:00 y Molko y los suyos se suben a las tablas. Sin más, con los aplausos y vítores del público, se arrancan con ‘B3’, single de un EP que editaron antes de “Loud Like Love”. La gente ya estaba entregada desde el minuto 1, y eso siempre ayuda, y tras ‘For What Is Worth’, Molko saludaba al público en un más que decente castellano, “Buenas tardes, es un placer estar en Barcelona. Hermanos, hermanas, amigos, amigas, pendejos, pendejas….”, podríamos culpar a muchas cosas del típico error de mexicanizarnos, pero las tiendas de souvenirs de Las Ramblas no ayudan mucho, sin duda alguna.

Anécdotas aparte, los ingleses seguían descargando los temas de su último disco, y por lo menos un servidor, tenía muchas ganas de escuchar ya los grandes éxitos que les llevaron a ser lo que son hoy en día. Pero aún teníamos que esperar un poco. ‘Scene of the Crime’, de la que Molko nos explicó que empezaron a escribir aquí en Barcelona, ‘A Million Little Pieces’, la incomprendida ‘Too Many Friends’, la extraña ‘Rob the Bank’, la descartable ‘Purify’ (creo que es la única canción suya que no trago) y ‘Exit Wounds’ fueron cayendo una tras otra por unos entregados Placebo.

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Y por fin, llegaba el momento de los clásicos. ‘Meds’ era la encargada de alborotar a un público con ganas, a la que seguirían ´Song to Say Goodbye’ y ‘Special k’, con la que se caía el Sant Jordi Club y ‘The Bitter End’, con la que se venía abajo del todo, brutales.

Tras amagar con irse, volvían a salir al escenario para la recta final. ‘Begin the End’ para mí, está a la altura de los grandes temas de la banda, no podía faltar ‘Running Up That Hill’, y las dos últimas serían ‘Post Blue’ e ‘Infra-Red’, tras la cual nos deshacíamos todos en aplausos.

En definitiva, un concierto de factura más que notable, del que podríamos eliminar de su setlist a temas de sus dos últimos trabajos para añadir los olvidados ‘Pure Morning’, ‘Follow the Cops Back Home’ o ‘Special Needs’ entre otros. Placebo han madurado, eso está claro, y pese a que sus dos últimos trabajos discográficos no están a la altura de los cinco anteriores, no hay nada que podamos echarles en cara, ni tan sólo este set, ya que, en definitiva era la presentación de “Loud Like Love” en la ciudad condal.

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*Agradecimientos a Eargasm y especialmente a @omoges por cedernos las fotos.

Crítica paralela

No deja de asombrarme ese público que acude a conciertos y festivales sin otro fin que estar de cháchara todo el rato, como si no hubiera mañana. La entrada a este concierto eran 38€ + gastos, y personalmente me cuesta entender que alguien pague semejante precio para estar de birras con los colegas. Y no es que esto sea exclusivo de éste concierto, porque es algo que se vive también en grandes festivales con enormes extensiones de terreno, en los que este tipo de público (?), cree que debe estar cerca del escenario, no sé por qué, en lugar de irse para atrás y dejar que la gente que vamos a ver a unas bandas, sí podamos disfrutar de sus directos.

Vaya por delante que los que siempre nos quejamos de estos fans (?) no pedimos un silencio sepulcral, tampoco estamos en el teatro, pero chato, chata, he venido a ver un concierto, no a escucharte a tí.

Pero no todo es malo, y prefiero acabar con esta fotografía en la cabeza, y es que justo a mi lado, un padre fue acompañado de su hijo, que rondaría los 12 años. Verles saltar, cantar, dar palmadas, bailar y vibrar me dio esperanzas de que el público que está creciendo, lo haga con las actitudes y aptitudes correctas, porque al margen de pagar una entrada y dejar que el prójimo disfrute de un evento, está el respeto al músico, y eso amigos, debería estar por encima de todo.

 

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