Distancias cortas: entrevista al músico argentino Rodrigo Soler


Rodrigo Soler es un compositor que llega desde Buenos Aires con su último disco hasta la fecha, Amores Bonsái. Lo hace para presentarnos las once canciones de este nuevo repertorio en directo. Este es el segundo disco de Rodrigo (el primero fue Diletancia) y supone un trabajo continuador con letras muy cuidadas que sirven para conocer mejor al propio compositor. El rock, el reggae o la rumba española tienen cabida para envolver musicalemente a los sentimientos que transmiten sus letras.


Con tu anterior disco ya estuviste de promoción en España y ahora vuelves con Amores Bonsái.¿Cómo fue tu regreso durante tu anterior disco y cómo está siendo con este último?

Traer mi primer disco a España fue un desafío y un primer contacto entre el público de aquí y mi proyecto solista, fue una linda gira que se centró más que nada en Madrid, y fui a Barcelona, Cartagena y Cádiz también. Venir ahora con mi nuevo disco me genera una gran alegría, porque es la revalidación de lo hecho antes pero ahora con una gira mucho más larga y en más ciudades.

Durante junio y julio vas a estar girando por toda España… Y Andorra, ¿cómo han ido surgiendo tantos conciertos? ¿Los traías desde Argentina o han ido surgiendo al llegar a España?

La mayoría los traía cerrados desde Argentina y alguno se fue cerrando acá pero ya estaban hablados desde antes. Estuvimos armando la gira desde enero, enviando material, contactando con lugares, y por suerte a la gente de aquí le interesó mi música y salieron muchas cosas. Vamos a estar por Madrid, Santiago de Compostela, Pontevedra, Bilbao, Barcelona, Andorra, Valencia y Cartagena, 13 conciertos en total.

En ese sentido, teniendo en cuenta que has venido de manera independiente, ¿para conseguir tantas fechas has necesitado llevar a cabo trabajos alejados de lo «artístico» como el cierre de fechas, la búsqueda de salas, la promoción, etc.?

Sí, cuando sos independiente tenés gente que te ayuda, pero muchas de las cosas si no las hacés vos no las hace nadie, más cuando sos un solista y es tu proyecto personal. Pero es parte del juego y la independencia también te da la posibilidad de decidir todos los pasos que querés hacer, no hay por qué acatar lo que diga nadie, no hay por qué hacer algo que no quieras.

¿Qué se esconde detrás de las máscaras de la portada de esos Amores Bonsái? Cuéntanos sobre el proceso de producción y grabación.

En la portada queríamos escenificar pequeños momentos de esos Amores Bonsái, pero despersonalizarlos, porque eran conceptos abstractos, no esas personas específicamente. Eran como un símbolo, por eso las máscaras. Los Amores Bonsái son esos amores a los que regamos, mantenemos y en cierto modo cuidamos, pero a los que les cortamos las raíces y las ramas, y no los dejamos crecer. Nunca sabremos dónde podrían llegar. Son lo que podría haber sido y no dejamos ser.

En cuanto al proceso de grabación, trabajamos principalmente con Alejandro Spinelli, quien también produjo mi primer disco, y fuimos grabando algunas cosas hasta que a mediados del año pasado pisamos un poco el acelerador, y mientras íbamos grabando las canciones que ya teníamos yo iba llevando al estudio lo que iba componiendo.

Al ver esa portada, nos hemos acordado de ciertos malvados del cine de terror. Nos chivaron que también tienes cierta relación con ese mundo de la interpretación. ¿Es importante para tus directos?

Os chivaron bien, jaja. Sí, estudié teatro acá en Madrid, me recibí en La Usina y fue una época maravillosa, me enfrentó a escenarios de una manera en la que nunca había estado expuesto, me hizo ver otras partes de mí. Cuantas más veces te subís a un escenario, más tuyos los sentís todos, hagas lo que hagas en ellos.

‘En la guerra conmigo’ planteas una relación de amor / odio contigo mismo. ¿Resulta tan difícil convivir con uno mismo?

Depende cuánto nos escuchemos y cuánto caso nos hagamos a nosotros mismos y a lo que sentimos. Creo que tenemos guerras internas todo el tiempo, y en cierto sentido creo que son necesarias, para conocernos, para vencernos, para perder y aprender. Nos vamos formando y armando a prueba y error.

‘Merecido’ ha sido el tema elegido como adelanto y cuenta con su propio videoclip. ¿Cómo fue el rodaje del mismo?

Fue muy lindo porque lo filmamos el día de mi cumpleaños y fue como una celebración. Está filmado en un plano secuencia, con lo cual era como una coreografía porque cuando terminaban nuestras partes nos teníamos que ir moviendo donde no nos viera la cámara. Lo filmamos para que apareciera en un viejo televisor durante un video en vivo que filmamos en 360° y que es parte de Sesiones Porteñas, un ciclo que comenzamos con Nehuen Conde y Agustín Di Bella y al que luego se sumó más gente, son videos donde invito a tocar un tema conmigo a algún artista, y sale en mi canal de youtube. Pero nos gustó tanto el resultado que decidimos sacarlo como videoclip oficial.

¿Cuáles son tus influencias? Según parece por el sonido de tu disco deben de ser de lo más variadas…

Por ejemplo, y personalmente, me encantan esas otras músicas, como la balcánica que resume el ser popular con el tener ciertos tintes melancólicos, algo que se observa claramente en ‘Las flores inertes de la primavera’.

Escuché mucho rock nacional argentino cuando era chico, y luego al venirme a España me llegó una gran cantidad de información nueva y descubrí grupos alucinantes.

Creo que ese ir y venir entre acá y allá influyó mucho pero también me gusta investigar y buscar nueva música, y luego intentar llevarme algo de cada estilo al rock, que es de donde vengo. Bueno, vengo del barrio de Boedo, barrio de murga y carnaval, pero yo soy más de rock. A veces me cuelgo épocas de escuchar algún estilo y si estoy componiendo es muy probable que algo de eso aparezca.

Desde otro prisma aparece ‘Llueve y vos no estás’, con tintes de balada oldie clásica. ¿Las canciones, los estilos y las letras son momentos puntuales?

Las canciones y las letras puede ser, muchas veces compongo porque lo necesito, como si fuera una especie de psicólogo. Sin embargo hay historias que aunque se refieran a un momento puntual fueron escritas mucho tiempo después.

Los estilos los vamos decidiendo en el estudio con Alejandro Spinelli, dependiendo de lo que nos pida la canción. Se pueden intuir con las maquetas que llevo al estudio o cuando le muestro el tema en vivo, pero la estética la definimos ahí.

El piano aparece constantemente en tus canciones, como ocurre con el último tema, ‘Julieta y el jinete del nogal’, una grata sorpresa final.

¡Gracias! Sí, yo principalmente soy pianista. Toco guitarra y armónica pero mi instrumento, y con lo que más cómodo me siento, es el piano. ‘Julieta y el jinete del nogal’ nació así de despojada y me pareció que era como tenía que ser, por eso no le agregamos ninguna instrumentación, sólo un pequeño coro de Noelia Recalde que creo que le da el toque que le faltaba a la canción.

Precisamente ese tema parece un cuento cantado, ¿en alguna ocasión has pensado en llevar a la música cuentos en tus conciertos?

Me parece un desafío interesante elegir cuentos y componer desde ahí una canción, lo probaré. Llega un punto en que tenés que empezar a escribir sobre otros temas, o contar otras historias porque sino hablás siempre de lo mismo, aunque vivas cosas nuevas, está bueno salirse de uno, ver otras historias, musicalizar y poner en estrofas textos en prosa.

Para quien aún no conozca tus fechas, cuéntanos dónde te podremos encontrar los próximos días.

Ya estuve en Madrid, Galicia, Bilbao, Barcelona y Andorra, y en esta gira me quedan aún Valencia el 28 de julio (Bodega Valero al mediodía y el Volander por la noche) y Cartagena los primeros días de agosto.

Muchas gracias, Rodrigo, un placer.

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