Uniforms: «No se nos puede definir, y menos encasillar»

Estaban las calles de Málaga a rebosar, no cabía un alma más en el centro de la ciudad. Bien pudo haber sido por la aparición del Polara de Uniforms, pero la razón era que se encendían las luces de Navidad.

Suele ocurrir que no vemos la brillantez en lo ajeno, que tan solo asistimos a los alumbrados convenientemente anunciados y publicitados, así que, como podrás imaginar, el concierto de Uniforms y Dreyma solo fue una actividad más en aquella noche de viernes. Sin embargo, es justo señalar que la velada no pasó totalmente desapercibida, que la sala Theatro, dentro de las Goetia Sessions, acogió a un buen número de iluminados. No todo está perdido…

Con ese escenario de fondo, aproveché para robarle a las chicas de Uniforms unos minutos antes de su prueba de sonido y preguntarles sobre algunas cuestiones acerca de Polara, algunas de ellas de carácter tan existencial como «¿Y no ha ido todo muy rápido?». Una pregunta que quizás hubiera sobrado si la entrevista se hubiese producido después del concierto. Sin embargo, la conversación valió la pena. De ella, a regañadientes, conseguí sacar algunas conclusiones y entender sus éxitos presentes, y… por qué no apostar por una vez, también futuros.

¿De dónde sale Uniforms?

Pan: Natalia y yo estábamos hablando un día… Yo quería tocar la batería, ella la guitarra…

Natalia: Bueno, yo quería tocar el bajo. Voy a decir la verdad, yo empecé con el bajo y después me cambié a la guitarra. Pero sí, empezamos las dos.

¿Y este es vuestro primer proyecto?

Natalia: Sí, llevamos dos años tocando, aunque ella tiene formación musical (señala a Annie).

Annie: Del clásico.

Pan: Nosotras amateur.

Natalia: Nada, nos apuntamos a clase, sin pretensión de nada. Luego nos dijimos, «Venga, vamos a hacer un grupo».

Pan: «Pero de verdad, eh, pero de verdad» (risas).

Natalia: Luego metimos a la que era nuestra bajista. Al principio había dos bajos, porque yo en realidad seguía con el bajo y era como una cosa… Hubo un par de ensayos con los dos bajos. Luego ya me dije «Voy a probar la guitarra». Es que lo que todo el mundo quiere tocar, que es la guitarra, pues no teníamos.

Pan: Pero la idea era buena. Bajo y batería…

Natalia: Sí, pero como luego entró otra bajista… Yo al final me alegro del cambio, me gusta también. Y después entró Ana.

Annie: El año pasado.

Pan: Aportando dulzura.

(Risas)

Annie: Es lo que siempre decimos (risas). Me ficharon y me quedé.

«Somos muy eclécticas».

¿Y no ha ido todo muy rápido?

Annie: Ha ido rapidísimo.

Claro, yo os descubrí de aquella manera… que no fue fácil, y de repente habíais tocado en verano aquí y allí, entrasteis a grabar y ya tenéis LP

Pan: Da un poco de vértigo.

Natalia: Sacamos el EP, que lo grabamos en septiembre / octubre del año pasado, lo publicamos en enero, y de primeras hubo una buena aceptación. Salimos en medios de fuera, como en la radio DKFM, que nos ponían y pensábamos «Hostias, qué guapo, ¿no?». Bastantes reviews de medios de fuera… Más fuera que dentro, la verdad.

Bueno, y con todo eso… ¿Cómo llegáis a Oso Polita? Creo que ha sido algo importante también.

Pan: Contactaron ellos con nosotras.

Annie: Por el correo.

Pan: Al principio no sabíamos muy bien de qué iba la historia, era todo como un poco secreto porque el sello aún no existía, tenían que lanzarlo… No nos lo creíamos al principio.

Natalia: A punto estuvimos de no contestar el email…

Annie: Luego ya supimos lo de Last Tour y nos dijimos: «Tenemos que creernos esto, parece que va en serio». Firmamos y muy contentas.

Tras ese big bang, llegó Polara, también ha sido un proceso muy rápido. ¿Cómo se gestó? ¿De dónde sale toda esa creatividad?

Pan: Regrabamos las cuatro canciones que teníamos de la maqueta, un par de canciones que también teníamos ya compuestas…

Natalia: Teníamos otras en camino, que estaban a medio hacer. Eran las diez que estaban ahí, no sabíamos si iban a ir todas en el disco, pero al final… todas. Ha sido todo un poco corriendo.

Annie: En su momento preferimos grabar de más para que después seleccionaran, no esperábamos que las cogieran todas y luego cogieron las diez. Salió un largo.

Y ahora que tenéis el disco ya en el mercado, ¿cómo os veis? Porque en los inicios citabais grandes grupos como influencias, pero ya sois Uniforms, ¿cómo os definiríais vosotras?

Pan: No se nos puede definir, y menos encasillar en un sitio. Ahora mismo aún nos estamos buscando… además es un sonido muy complejo, no solo es ruido. Nosotras vamos probando.

No, no lo es, por eso pregunto. Tenéis diferentes capas, riffs que entra en un lugar determinado… Además, con el paso del tiempo, los ensayos, los conciertos

Natalia: No sé, es que hay muchas opciones. Hay gente que dice que les gustamos cuando nos ponemos más pop, otra gente nos dice que no perdamos la mala baba y la parte más rock que tenemos, más de mala hostia digamos… Este disco ha sido un poco experimental en el sentido de saber por dónde vamos a tirar. El siguiente, pues ya veremos con más tiempo por donde tiramos, o no, lo mismo seguimos igual.

Si tuvieseis que hablar con alguien para venderle el disco, alguien más purista, más popero, ¿cómo lo haríais?

Natalia: Yo creo que las melodías pop están ahí, en todas las canciones, en las estructuras… Diría que hay que probar cosas, que dejarse llevar.

He leído que vuestras canciones empiezan con un riff, con una melodía… ¿Todas llegan así? ¿Cómo llega lo demás?

Natalia: A veces sí ha llegado alguna canción a medio hacer, y es meterle batería, ritmo guitarreo… Además, están los pedales, que son un mundo. Los riffs son muy sencillos, en realidad es que seguimos aprendiendo.

Annie: Y lo que nos queda.

Natalia: Si alguien se quiere aprender nuestras canciones es fácil. Luego es verdad que le vamos metiendo…

Pan: Sí, se van desarrollando.

Eso en las melodías, pero, ¿cómo encajáis las letras? Tenéis algunas muy diferentes entre sí.

Pan: Al principio intentábamos componer todas, para que cada una aportase algo distinto. Lo que pasa es que a Annie se le da muy bien componer.

Natalia: En realidad componemos todas, por eso no hay un concepto ni de letra, ni de música… Es un poco un popurrí de lo que es cada una.

Ya elegisteis un primer single, “EDMP”, y tenéis un segundo en camino, ¿no?

Annie: Sí.

Natalia: Sí.

(risas)

Natalia: No podemos desvelarlo.

¿Y cuándo sale?

Natalia: Saldrá el año que viene. Hay videoclip, está grabado ya.

Ya habéis visto qué canciones se escuchan más, menos, cómo reacciona la gente ante ellas… ¿Cómo habéis elegido este segundo single?

Natalia: Ha sido una decisión del sello y hemos coincidido.

¿El primero se eligió de la misma manera?

Natalia: Sí, de hecho, la idea era sacar el segundo single como primero, pero por tiempos de rodaje del videoclip se cambió el orden. Pero ha salido bien, yo al segundo single lo veo más de eso, de segundo single.

Siguiendo con el tema visual, he visto que tenéis una imagen particular, ¿casa de alguna manera con el sonido?

Annie: Natalia es la artífice.

Natalia: A mí es que me gusta vestirlas, jugar a las muñecas, vestirlas… Pero en realidad no hay ninguna relación.

Pan: Tampoco hay nada ceñido.

No os obliga entonces.

Pan: Lo hablamos para ir acordes…

Natalia: Siempre hablamos por si nos apetece algo particular.

Annie: A veces hablamos sobre un color en particular, y partir de ahí vamos complementadas, pero cada una mantiene su esencia.

Entonces es algo independiente del sonido.

Natalia: Me parece raro casar nuestro sonido con una estética. Si fuésemos por ahí tendríamos que ir de una forma… no sé, más psicodélica o más oscura. Somos muy eclécticas para todo.

También me ha parecido curiosa la imagen que proyectáis en las fotos promocionales, en la portada… ¿Eso sí tiene alguna relación con el sonido?

Natalia: Bueno… (risas) ¡Qué alguien más conteste!

Annie: Sí y no. Nos dejamos asesorar. Además, por personas que hayan escuchado la música y que intentan expresar sus ideas…

Pan: Gente que nos conoce…

Annie: Sí, gente de confianza. Las ideas que nos han aportado siempre nos han gustado mucho.

Natalia: Para las fotos de Polara nos fuimos al Desierto de Tabernas en Almería. Es un poco lo que pusiste en la review, una estética marciana, desértica… Iba con el nombre del disco.

Pan: Se han unido muy bien las piezas. No se ha planeado todo al dedillo, pero ha encajado todo bien.

Natalia: Es que no ha habido tiempo, aunque creo que ha salido bien para lo precipitado que ha sido.

«En cada una de nuestras canciones hay diferentes partes. Hay que terminar de escuchar los temas, no todos siguen la misma dinámica durante toda la canción».

Viendo sobre la marcha cómo ha surgido Polara, después de todo… ¿Cómo habéis elegido el orden de las canciones?

Annie: Uy, súper pensado. Eso sí que lo hemos pensado mucho. Con los cartelitos, poniendo esta aquí, esta allí…

Claro, porque habiendo sido todo tan rápido… Debe haber sido curioso encajarlas todas.

Natalia: Es algo a lo que le das vueltas, pruebas… Pero, por ejemplo, abrir con “Don’t Wake Up”, yo lo tenía claro.

Annie: Era la carta de presentación.

Natalia: Abrir y cerrar en inglés.

Annie: Lo que sí que es verdad es que como iban a entrar las diez canciones y estaba el formato vinilo, pensamos en la cara A y en la cara B, y que todo encajase, que tuviese un sentido.

Natalia: La cara B es muy potente, es igual la A que la B.

Annie: Queríamos un equilibrio.

Natalia: Aunque la gente luego parece que no se escucha todas las canciones.

Pan: Y tampoco canciones enteras. Eso a nosotras no nos hace justicia. En cada una de nuestras canciones hay diferentes partes. Hay que terminar de escuchar los temas, no todos siguen la misma dinámica durante toda la canción.

Natalia: Además terminamos el disco con un pico muy alto, que son “Big Bang” y “Polara”. Es un final muy potente.

Fuera del disco os ha ido muy bien, habéis tocado muchísimo (Bilbao BBK Live, Madrid es Ruido, etc.), así que os voy a hacer una pregunta un poco más particular. ¿Cómo veis Andalucía en ese sentido?

Pan: Nosotros somos unos luchadores en el terreno de la música. Yo, desde pequeña, he compartido gustos musicales con muy poca gente, pero al final, al que le guste, te va a encontrar, se va a preocupar de buscarte.

Me gusta preguntarlo porque como andaluz, excepto Granada y Sevilla, veo lo demás por detrás.

Natalia: Y Málaga, hasta que se ha ido a la mierda. Pero Granada no es lo que era, yo a los últimos bolos que he ido allí no va ni dios.

Annie: Granada ha muerto bastante.

Natalia: Es cómo «¿Dónde está la gente?». Y en temas festivales, pues va bien, como en toda España. Siempre casi lo mismo…

Annie: Carteles de copia y pega.

Natalia: Pero el tema salas está complicado.

Esta pregunta sé que os la han hecho, pero considero que es obligatoria. Vosotras, como chicas, ¿cómo veis este mundillo?

Pan: Ojalá se animen todas las chicas a las que les gusta tocar un instrumento.

Annie: Que llegue un momento en el que no sea algo excepcional. Ahora, un grupo de chicas, está automáticamente en el punto de mira.

Para terminar, ¿qué planes hay? ¿Hay Uniforms para 2019?

Natalia: Esperemos que sí, hay que promocionar el disco.

Annie: Habrá gira.

Natalia: Tendremos un tour…

Pan: Gira de invierno, gira de verano… (risas)

Annie: Vamos a estar en festivales, aunque no sabemos en cuales.

Natalia: No sabemos fechas.

Annie: Estamos eligiendo carteles (risas).

Así terminamos. A Uniforms les tocaba hacer prueba de sonido y dejarlo todo a punto para el último concierto de la temporada. No transcurrió mal la noche, la sala Theatro absorbió algo de la muchedumbre que transitaba por las calles malacitanas y Uniforms no decepcionaron. Atmósferas densas de sintes cortadas por riffs precisos, una batería que serviría para sincronizar un reloj y un bajo cuyo protagonismo me pareció mayor que en el disco. Un conjunto clásico, pero con aires renovados, una muestra de ese intangible llamado actitud.

Porque al final, eso –ni más, ni menos– es Uniforms. Pop, rock, mala leche, oscuridad, psicodelia… Demasiadas etiquetas para encasillarlas. Por momentos, Polara parece llegar a todo con la misma sencillez con la que sus autoras describen su periplo musical. Y ojo, porque si todos los conciertos son como el de aquella noche, habrá más capítulos por escribir.

Don’t wake up.