Polara: la reina de la galaxia de Uniforms
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Polara es el debut de Uniforms, un LP que ha terminado por catapultar a una banda que venía prometiendo. Polara es uno de los álbumes más potentes y acertados de 2018.

¿Qué es Polara? Me lo pregunto porque Polara sorprende nada más aparecer. A veces vas buscando algo que sea bueno —nadie busca chapuzas— y de repente te topas con una joya. Eso es justamente lo que me ha pasado con la puesta de largo de Uniforms. Esteréis pensando que no es algo extraño, que ocurre de vez en cuando, pero dado que conocía a la banda, sí que estamos ante un caso digno de estudio. De ninguna de las maneras Polara es lo de siempre o casi siempre.

Pese a esa temática desértica, espacial, de la promo, para mí Polara tiene matices marineros. Supongo que vivir en una isla ha sacado de mí un perfil digno de Alberti. Sin embargo, esto tiene su razón de ser, y es que no contemplo el espacio de otra forma que no sea como la de un inmenso océano, sin superficie y sin fondo. Lo que sí comparto plenamente con Uniforms es el espíritu de servir como guía, de ser esa Estrella Polar en un mundo perdido para los individuos que viven en él. Y ojo, que como bien trazan Uniforms, lo colectivo no solo no se salva, sino que es el causante de este maremágnum. El problema es que el colectivo somos nosotros mismos…

En Polara lo encontramos todo, algo sencillo si tenemos en cuenta que el amor protagoniza algunas canciones como “Perlas” o “Huesos“, en el amor está todo… Pero estamos lejos de encontrarnos ante un disco pasteloso, ya que “EDMP” retrata con acierto la egoísta sociedad en la que vivimos, y “Luz de Gas” describe el horror de la violencia de género. Sin embargo, si bien estas canciones han sido destripadas por sus autoras, todavía nos queda el misterio de ensoñaciones de la talla de “Don’t Wake Up“, “Gris“, “Addicted“, “Antípodas“, “Big Bang” y “Polara“. Temas que seguro que tendrán su razón de ser concreta, pero que están lo suficientemente difusos y bien envueltos en ruido como para que cada cual tenga la libertad de interpretarlos a su manera. Sorprenden Uniforms también con la elección de idiomas, mezclando inglés y español, una práctica que parece estar poco recomendada, pero que tiene toda la razón de ser en este disco. El cambio de idioma funciona a modo de alerta, despertando el cerebro, pero también, al tercer cambio, hace que la cabeza se pierda un poco… siendo inevitable la caída en la capa más profunda de Polara.

En un determinado momento uno se da cuenta de que el sonido de Polara lo aguanta todo. En las letras se percibe cierta complejidad, sí, pero entran bien lubricadas gracias a unas melodías y a unos matices de categoría superior. Uniforms ejercen de una especie de sirenas que, atrayendo al navegante con un sonido atractivo, acabarán por atraparte en sus dulces pero duras garras. Con un muro de sonido robusto y alto, el trío planta las bases de su fortaleza. El instrumental, que podríamos encuadrar dentro shoegaze, se ve superado en ocasiones por la voz, eminentemente pop, provocando que la brújula señale hacia el dream. He aquí el factor diferencial de Uniforms, que tienen en esta característica su arma definitiva. Ocurre en “Don’t Wake Up”, cuyo estribillo es uno de los mejores momentos del álbum; en la dolorosa historia detrás de “Luz de Gas”; en la misteriosa “Gris”; y en la tormentosa “Addicted”. Pero el binomio instrumentación y voz no lo es todo: hay más. Los desarrollos de las canciones de Polara son únicos, vas a encontrar pocas canciones que tengan el mismo patrón. No escapan del pop, pero sí que gestionan a las mil maravillas los estribillos, la potencia creciente que piden algunos temas y el espacio para el protagonismo de la guitarra y teclado. No es algo completamente psicodélico, ni progresivo, hay una clara lógica pop detrás de esto, pero los matices el regusto está ahí.

Polara es uno de los debuts más potentes de 2019, un disco lleno de turbulencias como las que se viven con mayor intensidad en “Big Bang”, pero también plagado de ganchos al estilo de esa apertura que clama «Please, don’t wake up». Un continuo vaivén de emociones líricas y melódicas que van haciendo mella hasta que no queda nada entre ti y la inmensidad. Bueno sí, una Estrella Polar que titila al ritmo de una batería omnipresente, que escupe fuego cuando la guitarra se arranca, que se apacigua con los teclados y que embelesa cuando suenan las voces. Polara es la reina de la galaxia Uniforms.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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