Analizamos cinco canciones del segundo álbum de Temples

Temples ya llevan al menos cinco cortes descubiertos de su nuevo álbum y en El Ukelele los sacamos a la luz para analizarlos.

Si la mayor parte de las canciones de Sun Structures vieron la luz antes que el álbum, con el segundo disco de Temples el modus operandi no iba a cambiar. Hace ya más de un año que se vienen filtrando temas de los de Kettering y a día de hoy tenemos en nuestro poder al menos cinco canciones del que será su nuevo trabajo discográfico. Las canciones son: “Henry’s Cake“, “Roman God Like Man“, “Mirror“, “Volcano / Saviour” y “Certainty“, siendo esta última la única que ha sido lanzada de forma oficial.

La primera canción que pudimos conocer, hace más de un año, fue “Henry’s Cake“. En este caso estamos ante una canción de carácter pop que a través de una ágil progresión y una espectacular línea de bajo desemboca en un estribillo de ensueño, dispuesto en otra dimensión vital. En términos generales estamos ante una canción alegre y a la vez algo perturbadora, digna de aparecer en la banda sonora de una película de Tim Burton. Además del bajo de Thomas Warmsley, destaca el fraseo de James Edward Bagshaw y los destellos glam.

Roman Godlike Man” es aún una desconocida para el gran público, qué pena. Nos enfrentamos a uno de los trabajos menos barrocos de Temples, una canción de ADN británico heredera de las canciones más pegadizas de The Kinks e incluso los Pink Floyd más íntimos. De hecho la canción se parece sospechosamente a “David Watts” de The Kinks y a “Grantchester Meadows” de Pink Floyd… Jeje. Al igual que en su predecesora en el análisis, aparecen trazas de glam en forma de guitarreos. Ojo al estribillo porque es marca de la casa: acabarás tarareándolo.

En tercer lugar aparece “Mirror“, la canción más ácida de la tanda. Si bien de primeras no brilla tanto como las demás, con el tiempo se transforma en un monstruoso prisma y también amenaza con convertirse en una de las canciones del álbum. Los sintes hacen acto de presencia y los paisajes se suceden entre claroscuros. En esta ocasión hay que citar sí o sí a Alice in Wonderlands, no parece casualidad la presencia de un espejo, ¿no? A lo largo del minutaje la canción se va “normalizando” y la guitarra brilla con mayor intensidad con el paso de los segundos. El tema, por momentos, pasa por uno de The Byrds traído al siglo XXI, sobre todo cuando las seis (o doce) cuerdas toman el poder sobre los teclados.

Volcano / Saviour” vuelve a virar hacia las Islas Británicas, hacia los estribillos más clásicos bien regados por el falsete de Bagshaw. De los cinco adelantos, estamos ante la canción más robusta, y de nuevo se atisba la contribución del pop mágico de Ayers. La sencillez de su estructura solo se ve alterada en el tramo intermedio para sacarnos de un ensimismamiento imposible. Loo que más destaca es su riff de guitarra, pero la letra va a ser una de las más sencillas de aprender y recitar. ¿Qué más se puede pedir? Pues que estéis atentos al solo de bajo a partir del 2:14. Puro oro.

Para el final he dejado a la joya de la corona, la espectacular “Certainty“. Su mayor ventaja con respecto a las demás es que conocemos su versión de estudio y no la del directo. Nos hemos topado con ella con todos sus arreglos puestos y eso en la música de Temples es decir mucho. En ella los de Kettering han fabricado un estribillo que suena a gloria, han llevado el uso de los sintes a otro nivel para acercarse a la pista de baile, prescinden de una estructura clásica y sencilla pero sin huir del pop, las armonías son de otro mundo y vuelven a demostrar un conocimiento musical abrumador. Si te pierdes en ella no te preocupes, el estribillo te rescatará, en él está la clave.

Esto es lo que conocemos de #2 que es como Temples vienen llamando al que será su segundo LP (en esto no son nada originales). En las próximas semanas se irán conociendo nuevas canciones, incluyendo las versiones definitivas de las aquí expuestas. Estamos ante algo muy grande, un choque entre el pop de Ayers, la psicodelia de The Byrds, el glam de T. Rex, el krautrock de Amon Düül II y unos chicos de 2016 que saben cómo llevar todo esto un paso más allá, mejorándolo.