Teleman maravillan con su particular Family of Aliens

Teleman maravillan con su particular Family of Aliens
Teleman maravillan con su particular Family of Aliens
5 (100%) 31 votes

Teleman ha dado un nuevo paso adelante en su carrera alcanzando una nueva cima sonora. Family of Aliens no es perfecto, pero sí que es su mejor trabajo hasta la fecha.

No hace mucho tiempo, escribí sobre Teleman, una banda que desconocía y que ha llegado a mi vida para quedarse. A día de hoy me sigue pareciendo extraño que no sean más famosos en nuestro país, pero probablemente su camaleónica fórmula no sea apta para todos. ¿Indie? ¿Pop? ¿Synth? ¿Electro? Difícil etiquetarlos en uno solo estilo. ¿Letras facilonas? ¿Inteligentes juegos líricos? Paso palabra. Pero no nos engañemos, sean lo que sean, Teleman tiene canciones de sobra para estar en tu playlist diaria.

Ahora, con Family of Aliens, el armamento de Teleman es aún superior. En este nuevo LP tenemos algunas de sus mejores obras hasta la fecha, tales como “Cactus“, “Always Dreaming“, “Submarine Life” o “Fun Destruction“, por destacar algunas. El cuarteto con base en Londres ha parido un álbum líquido y extenso, capaz de cambiar el tono sin que el conjunto se resienta demasiado. No todo es perfecto, claro está. Cuarenta y siete minutos son muchos, y la banda aún no ha alcanzado el diez, pero con todo y con eso, Family of Aliens es lo que se dice un must.

El disco se abre con un tema homónimo que bien podría pertenecer a Brilliant Sanity, una especie de reunión entre el pasado y el presente para que los alienígenas nos sean más familiares. La diferencia principal la ponen los sintetizadores, más protagonistas que nunca en la carrera de Teleman. En segundo lugar, hace aparición un hit. No se puede catalogar a “Cactus” de otra manera. Al margen del ritmo discotequero, el single tiene frases tan demoledoras como «What’s the point in looking good / If no one ever gets near you», y es que Family of Aliens es una gigantesca crítica a una sociedad que a cada avance enferma de algo diferente. En lo estrictamente sonoro, “Cactus” arrastra a lo largo de sus casi cinco minutos un potente bajo que se va viendo arreglado por diferentes efectos psicodélicos. Una canción que bien podrían haber firmado los Django Django pasados por una aceleradora de partículas. El difícil relevo lo toma “Song for a Seagull“, una canción agridulce, oscura por momentos, aunque bailable, que no nos desplazará de la pista de baile. El tono agridulce y melancólico queda coronado por esos «To escape from everything / You flew out to sea so far» y «It’s hard to ever come back / And the more we look for you / The further away you soar». Ay, el virus del amor…

Con “Between the Rain” sufrimos el primer cambio de tercio sonoro claramente apreciable. El piano se hace con la pista, y aparecen lejanos ecos del Elton John de mediados de la década de los setenta, así como de la Electric Light Orchestra, fruto de la producción y la mezcla, que dejan entrever multitud de detalles, haciendo gala de una amplia riqueza instrumental incluso en temas más minimalistas. Para variar, la letra es sobresaliente, con momentos de plegaria como ese «I can tell myself that it’s plastic heart / Impossible to break it / Melt it down!». Y ojo, porque ahora llega otro de los momentos de Family of Aliens. No exagero si digo que “Always Dreaming” es una de las canciones más bonitas del presente año (y quién sabe si más), un tema que justifica esta fase del LP en la que el piano es tan protagonista. Porque si “Between the Rain” pisó la tecla del freno, ahora sabemos por qué. El cuarteto muestra su habilidad para combinar ritmos y para introducir después las canciones en los momentos justos. “Always Dreaming” es íntima, pero tiene vocación universal, una pequeña obra de orfebrería que mezcla el clásico sonido del piano con variados sintetizadores para crear una sala del tesoro en la que puedes entrar solo o acompañado de quien quieras. Una sensación que se sincroniza perfectamente con lo que Thomas Sanders canta.

You’re always dreaming
You’ve got something calling you
You’re always dreaming
I’d really like to be there too

Finalizada una ecléctica cara A, con una joya de carácter clásico, ahora arranca la B con un experimento que marcará esta fase de Family of Aliens. “Submarine Life” es una marcianada caracterizada por el uso del vocoder, que bien podría transportarnos hasta Daft Punk. El giro, un tanto radical, no se aleja del leitmotiv del álbum, ya que Teleman vuelven a sugerirnos un escape de la mundanal rutina, aunque en este caso la vía será submarina. En resumen, un single de nivel, una canción para sacarnos de la ensoñación y devolvernos al mundo real a base de… ciencia ficción. “Twisted Heart” sigue esa estela experimental, produciendo un tejido sonoro que dificulta situarse en el espacio-tiempo. Si bien está lejos de ser una de las mejores canciones del grupo, es interesante escuchar cómo perciben el caos y cómo han creado una canción que en boca de los últimos Muse (¿o penúltimos? Les he perdido la pista) sería sin lugar a dudas un éxito de reproducciones y ventas. Tras ella, “Somebody’s Island” pone algo de calma e intensidad, pero no logra alcanzar el clímax. Sí, estoy seguro de que en directo puedes sacar el mechero o el móvil y moverlo de izquierda a derecha y viceversa durante un concierto, pero este nuevo plan de escape planetario no termina de arrancar. Su estructura es demasiado progresiva (por abundar poco o mucho en el concepto, según se vea), y además falta épica en su sonido. Se necesitan mejores motores para emprender tal viaje.

De cualquier modo, el disco ni mucho menos se viene abajo. “Sea of Wine” recupera el pulso con una profunda reflexión sobre la dependencia del alcohol y la cultura británica. Decía Sanders sobre ella que es «la manera inglesa de usar el alcohol para lidiar con los problemas, desinhibirse y conocer amantes», y bajo esa premisa plasma una canción que trata de la pérdida y del odio que el abuso del alcohol acaba conduciendo. Con estos ingredientes, Teleman impulsan la canción bajo las influencias de un dream pop cristalino y un ritmo que invita al sosiego. “Fun Destruction” le pone la guinda a “Sea of Wine”, y es que la décima canción de Family of Aliens prosigue introduciéndose en la brecha abierta: «Isn’t it fun losing your mind / Bending underneath that pressure / Here what it’s like pieces of life / Pieces of mind». Además, Teleman vuelve a poner la directa activando el modo Eurythmics, ese que los hace los reyes de la pista de baile. Y ahora sí, toca ponerle el broche al LP con “Starlight“. El tema es un canto a la esperanza, un corte dulce e idealista que se ve acompañado por una instrumentación que recuerda a los psicodélicos Ocellot de Molsa Molsa, produciendo periódicas explosiones de color que van consumiendo lentamente las últimas gotas de combustible de Family of Aliens. Quizás no estemos ante un final perfecto, pero ha valido la pena recorrer el trayecto hasta su último segundo.

A falta de que los miembros de Teleman decidan un día tomar un rumbo determinado, trabajos como Family of Aliens justifican todas las buenas palabras que la banda se ha llevado desde sus comienzos. Suele decirse que de valientes está el cementerio lleno, pero Teleman aún no han acabado su misión, y me atrevo a decir que, pese a sus bandazos, todavía no tienen rasguño alguno. La base de su música es tan potente, fruto de su extravagancia y de su habilidad para crear canciones pegadizas, que resulta complicado pensar que les va a ir mal en su aventura.

Family of Aliens es un álbum en el que es sencillo introducirse (basta con acudir a sus potentes singles) y en el que es no es menos fácil quedarse a vivir. Pese a que en él conviven muchas ideas diferentes, no es difícil coger el hilo argumental a través de su inteligente lírica, y una vez ahí, saltar hacia los dos primeros discos de Teleman (Breakfast y Brilliant Sanity) para que la fiesta se alargue tanto como repeticiones seas capaz de soportar. Pop, indie, synth pop, electro pop… Ponle las etiquetas que quieras, que ya su música te se encargará de que te olvides de ellas. Aquí se viene a disfrutar.


También publicado en Medium.

Cerrar menú