Teleman: el pop no está reñido con la belleza

Teleman: el pop no está reñido con la belleza

Teleman, la banda londinense formada por Thomas Sanders (voz y guitarra), Jonny Sanders (sintes), Pete Cattermoul (bajo) e Hiro Amamiya (percusión), está preparando el lanzamiento de su tercer LP, Family of Aliens, para septiembre. A continuación repasamos su trayectoria.

Teleman son sin lugar a dudas uno de los grandes grupos británicos surgidos en la presente década. Eclipsados, al menos en el exterior, por el éxito de alt-J o Django Django, el cuarteto londinense ha ido publicando nuevos trabajos desde que se formasen en 2012, y para el presente año tienen previsto estrenar su tercer LP, un disco que escuchados los dos primeros adelantos, promete.

Sin embargo, comencemos por el principio, porque en seis años Teleman han hecho mucho y muy bien. En 2014 saltaron a la primera plana con Breakfast, su álbum de debut. En el se sientan las bases del grupo, su indie pop cargado de sintes, su estilo preciosista pero para nada recargado. Suena a tópico –lo es–, pero es uno de esos álbumes en los que se van descubriendo nuevos detalles con cada escucha.

Por el contrario, Teleman sí que se rompe con el tópico de que la música pop pegadiza es de consumo rápido. Breakfast no es nada de eso pese al nombre, y es que su belleza aflora poco a poco, bien regada por unas estructuras, tiempos y melodías que no permiten que te aburras por mucho que revisites el disco. Con ecos de The Cars, Belle & Sebastian, Pet Shop Boys y en cierto modo deudores del Britpop, Teleman se abrieron hueco con hits como “Cristina” o “Skeleton Dance“, temas que no pueden faltar en tu playlist.

Para 2016, Teleman publicaron Brilliant Sanity, ya con muchos conciertos a sus espaldas (telonearon a Suede, por ejemplo). La evolución se palpa en cada corte. Las canciones suenan más afiladas, aún más pegadizas, la vertiente pop de Breakfast ha crecido exponencialmente: por momentos tienen la pegada de Franz Ferdinand. Lo que sí que no abandonan es la complejidad de su fórmula, la extravagancia de su sonido.

Brilliant Sanity es un álbum extravagante, camaleónico (¡sin tener que parecerse a David Bowie!), que va de gancho en gancho hasta atraparte para siempre. El comienzo es épico y resume lo que acaba de decir, ¿qué otro grupo es capaz de comenzar con temas como “Düsseldorf“, “Fall in Time” y “Glory Hallelujah“? Pocos, muy pocos. Además, más adelante nos topamos con otra gema titulada “Tangerine“, la enésima demostración de cómo puede cambiarse el sonido sin dejar de ser la misma banda.

En sus dos primeros trabajos, Teleman juegan con los estados de animo a su antojo. Las melodías moldean entornos capaces de atrapar a cualquier oyente. Y de fondo, sin que tengan menos importancia, sus letras, más profundas de lo que uno espera de primeras, van calando hondo.

Pero esto no lo es todo, en diciembre de 2017 los londinenses publicaron un EP que les abre muchas puertas sonoras para su próximo álbum. Fünf es posiblemente su mejor obra hasta la fecha, un trabajo que recoge la esencia del grupo en apenas seis canciones y que le añade nuevas armas de seducción a su ya atractivo sonido.

Fünf es acojonante de principio a fin. Se abre con la inquietante y adictiva “Spectre” –reconozco que es mi canción preferida a día de hoy–, y continúa en escalada hasta culminar con “Nights On Earth“. Entre medias varias cimas como “Bone China Face” y “Repeater“, y “Rivers In The Earth” como relajante valle.

Como habrás podido adivinar, no hay relleno en Fünf, el último aperitivo discográfico de Teleman es redondo. Con sonidos más ochenteros, sintes más gruesos, mayor contundencia con las guitarras y una percusión más sencilla, Teleman parecen haber desarrollado todo su poder…

Y en esas nos topamos con sus dos últimos sencillos, los adelantos de Family of Aliens, LP que saldrá el próximo 18 de septiembre. Primero apareció “Submarine Life“, que desvirtúa la voz hasta convertirla en algo realmente submarino, y que pese a su bajo tempo, se deja bailar e incluso permite alguna que otra explosión de alegría.

El segundo de ellos fue “Cactus“, un tema dedicado a aquellos que «dedican mucho tiempo, dinero y pensamientos en verse bien pero que en realidad no pueden permitir que nadie se acerque a ellos». En lo eminentemente sonoro, “Cactus” es un single bailable y contagioso, construido sobre los sonidos de los sintetizador y con una guitarra distorsionada. En esta canción están reunidas las mejores épocas de Kasabian, ¡qué himno!

De aquí a que salga su nuevo LP es de esperar que se publiquen nuevos adelantos, así que habrá que prestarle atención a Teleman, a sus canciones y a su próxima gira.


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