Sonorama Ribera 2014: “El año en que hasta tus padres quisieron ir”

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Resulta cada año más emocionante acercarse al Sonorama, porque no es un festival cualquiera, es un evento casi casi familiar, y no solo porque te encuentres con conocidos sino por el público, cada vez más heterogéneo, que se acerca al recinto del festival. Los organizadores han conseguido enganchar a todos los participantes (asistentes, artistas, trabajadores…) desde la emoción, este festival para muchos es más que una plataforma para darse a conocer, es un lugar para entablar nuevas relaciones o consolidar otras. Es un festival atípico desde el momento en que se consiguió la total integración del pueblo, Aranda de Duero: durante el día, las actividades en el centro son incontables, así como las sorpresas que no se anuncian en la programación. Hay conciertos en dos escenarios (Plaza del Trigo y Plaza de la Sal, el Red Bull Tour Bus), Vermut sessions, jornadas de bodegas, bares llenos con la música a tope, plazas con DJ y guerras de agua, improvisadas danzas con decenas de desconocidos por las calles, música en el camping y en las piscinas… Aunque no compartas el espíritu festivalero el ambiente que se crea alrededor es digno de ver y de compartir. Las miles de actividades del Sonorama hacen que sea imposible asistir a todo sin ayuda del don de la ubicuidad, pero como no somos Ricky Falkner tuvimos que tomar la dolorosa decisión de elegir.

Este año habían añadido un día más, en realidad medio día, tal y como explicó Javier Ajenjo en la rueda de prensa:

“hace años nos prometimos no volver a hacer un Sonorama de 4 días… pero bueno, al final hemos medio incumplido la promesa y sólo ha sido medio día más”

Pero vaya medio día: la fiesta de bienvenida había sido sustituida a lo grande, tuvieron la oportunidad de contar con Los Planetas, que en los últimos minutos nos deleitaron con sus temas míticos, y con Automatics (en su regreso a los escenarios) y no la desaprovecharon, contando con una asistencia más que notable.

Sonorama quiso apuntarse al 25 aniversario de Subterfuge dedicando la mañana del jueves en la Plaza del Trigo a algunos de sus artistas: Joe la Reina, The Bright y Bravo Fisher! Mientras en la Plaza de la Sal se encontraban Bestlife, Margot, Stone Pillow y Proyecto Solaz. Del escenario Carson, el del camping, nos quedamos con Tu otra bonita, que nos sorprendieron muy gratamente.

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Ya por la tarde, en el recinto principal (en donde había 4 escenarios, ni más ni menos: Hangar, Burgos orígen y destino, Castilla y León es vida y el Ribera del Duero; más la carpa de Dj’s), el folk de la tierra burgalesa de La Maravillosa Orquesta del Alcohol daba la bienvenida a golpes en un bombo con la efigie de Jonnhy Cash en el escenario Castilla y León es vida. Les tomaba el relevo David Fonseca, un portugués de gran éxito en su país que aquí ya había venido de visita por salas y que terminó por enganchar al público cuando cogió un teléfono y empezó a versionar “Video Killed the radio star”. Refree siguieron en el otro escenario, centrando su concierto en el último disco, “Nova creu alta”. Uno de los platos fuertes llegaba con Niños Mutantes, habituales festivaleros que recordaron que este era uno de los festivales más auténticos del país “junto con otro que hay en Extremadura”, nos ofrecieron un concierto basado en su último disco, “El Futuro” aunque sin olvidar sus grandes éxitos como “Errante” y cerrando con un homenaje al que sería el cabeza de cartel del día, Raphael, versionando “Como yo te amo”. Tuvimos un poco de tiempo para ir a comprobar lo maravilloso que es Jay Malinowsky en directo, en su única actuación en Europa, esperamos que vuelva pronto. Egon Soda, que contaron en una canción con la colaboración de Martí, vocalista de Mucho, saltaban al escenario Castilla y León orígen y destino justo antes de hacerlo el gran Raphael, decidido a apagar cualquier duda sobre su presencia en el festival (la presencia del artista fue una cabezonería personal de Javier Ajenjo, el cual contaba que Raphael se había rebajado el caché para poder tocar en el festival), casi dos horas de concierto que congregó a jóvenes y señoras con sillas y que repasó clásicos como “Mi gran noche”, “Los amantes”, una versión de Violeta Parra de “Gracias a la vida”, nos faltó “Yo soy aquel”….lástima. Al escenario subieron Juan Alberto Martínez (cantante de Niños Mutantes), Vega y Alberto Jiménez (cantante de Miss Caffeína) para acompañarle en varios duetos en los que, los tres, quedaron totalmente eclipsados por el cantante de Linares. En un momento dado tuve que escaparme para ver a Aurora y sus suaves acordes con reminiscencias psicodélicas, en la carpa Burgos origen y destino. Tras la actuación de Raphael, con gran retraso, salieron Elefantes al otro escenario, liderados por el carismático Shuarma. El escenario grande se volvía a encender con la intimista actuación de Iván Ferreiro, quien comenzó con “Turnedo” y repasó los temas de su último disco. Las actuaciones de Doble Pletina y de Layabouts, en donde también apareció Martí de Mucho, casi se solapaban, estos últimos con un rock duro que sirvió de antesala al concierto homenaje de We are Standard a The Clash, aunque nos deleitaron con “Bring me back home” antes de irse. Los encargados de cerrar la jornada fueron Los Pilotos con su electrónica suave y evocadora y Nawja, cuyo último disco también se centra en lo electrónico.

El viernes nos hicieron madrugar unos murcianos amigos que nos tienen (o al menos a la que escribe esta crónica) enamorados desde la primera escucha y más aun cuando les entrevistamos: Perro, que arrancó varios “¡Escenario principal!” en la Plaza del Trigo, esperamos que así sea y les veamos el año que viene en el recinto. Les siguieron los donostiarras Correos con la colaboración de Fermin Muguruza en su última canción. La sorpresa fue la aparición de Niños Mutantes tocando una serie de versiones, como “Bienvenidos” o “Where is my mind?”. Sin olvidarnos de nuestros otros amigos murcianos, Nunatak, que actuaron en el autobús de la plaza de la sal.

Ya en el recinto, abrieron la tarde The three generations, un grupo burgalés (esto es lo que tiene el Sonorama, su apuesta por grupos pequeños, y si pueden ser de la zona, mejor) y Jack knife en el escenario principal, que se atrevieron a versionar “Fuck forever”, de Babyshambles. Un momento muy emotivo se vivió con El hombre gancho quienes, tras 8 años de retiro, vuelven con fuerza y sacarán nuevo disco, mientras, nos deleitaron con la nostalgia de los temas antiguos como “Hoy”. Otros habituales del festival arandino, Second, actuaban en el escenario principal. Depedro, en su directo mucho más dinámico que los discos, nos regaló una preciosa versión de “La llorona” y la actuación de su virtuoso batería, capaz de llevar, a la vez, la línea de bajo con el otro pie y de hacer los coros, increíble espectáculo. El cabeza de cartel del viernes, Amaral, como siempre saliendo con el “All tomorrow’s parties” de The velvet underground, ofreció un concierto cargado de singles exitosos, una baza segura, pero esperamos con ansia su nuevo disco, con el que arrancaron el concierto, en concreto con “Ratonera”, hacía mucho que no tocaban “Salir corriendo”. En el mismo escenario en el que al año anterior había comenzado todo, León Benavente, los músicos de Nacho Vegas, se consolidaban como una de las propuestas más sugerentes del panorama musical actual, su directo ha evolucionado, se sienten más seguros y explosivos, y se nota. Para cantar “Ser Brigada” contaron con la colaboración de Cristina Martínez, de El Columpio Asesino. Izal recordaron, en el escenario principal, cómo llevan tocando 4 años en el Sonorama, y consideraban el cierre de ciclo tras el éxito de la Plaza del Trigo del año pasado (que recordaron también en su concierto en La Riviera). De forma paralela tocaban Cosmen Adelaida en la carpa Burgos origen y destino, no hay que perderles de vista, con su segundo disco están demostrando que pueden dar mucho que hablar. Reptile Youth se comieron el escenario Castilla y León es vida con su epiléptico cantante. De nuevo en la carpa, Crudo Pimento demostraron que hay algo en Murcia que beben o comen que está provocando una oleada de artistas musicales muy interesantes en la zona. En el escenario principal comenzaban su actuación Fuel Fandango que en directo se transforman en un grupo mucho más electrónico que en los discos, lo cual contagia de energía al público, que baila sin parar sus temas y se queda asombrado con el poder de convocatoria que tiene Nita, su cantante. Tampoco queremos olvidarnos de Niño Burbuja y su electrónica inclasificable pero interesante.

Con algo de ojeras encarábamos la última jornada del Sonorama. En la ciudad se daban cita Ricardo Vicente, El Brindador, Maryland, The chinese bridwatchers, Sexy Zebras o S.C.R. Ya en el recinto, los amigos Paciente Cero inauguraban con su rock el pequeño escenario Hangar, antes de que los vascos Belako salieran a comerse el escenario principal con su potencia. Nos dio tiempo a ver la actuación de los muy particulares Rick Brendan que nos dejaron locos con su versión de Depeche Mode de “Personal Jesús”, “Personal trainer”. Nacho Vegas comenzó su actuación en el escenario principal, arropado por sus magníficos músicos, una actuación no exenta de protesta social. Duncan Dhu, recordando al maltrecho Diego Vasallo, comenzó su actuación con el trabajo nuevo, para luego comenzar a recordar sus grandes temas y terminar con “Cien gaviotas”, Nacho Vegas salió al escenario para compartir “Entre salitre y sudor” con Mikel Erentxun. A la vez que los enérgicos Grises tocaban en el escenario Castilla y León es vida, los peculiares Wilhem and the dancing animals, ataviados con ropa futbolera ochentena y muy hortera, lo hacían en el escenario Burgos origen y destino. Los australianos Cut Copy y su lema “free your mind” llenaron de buen rollo el recinto y nos hicieron bailar con su felicidad a raudales. Exonvaldés sorprendía a todos cantando en inglés y francés e incluso se atrevieron a versionar “Enamorado de la moda juvenil”, de Radio Futura, con la que siempre terminan “Weekend à Rome”, de Etienne Daho. Nos dio un poco de tiempo a ver a The noises en la carpa de Burgos origen y destino antes de acudir a El columpio asesino, encargados de cerrar el escenario principal, como dijo Ajenjo, es de justicia, ya que este grupo se lo merecía desde hacía años, sorprendieron a todos al llamar a participar a Nacho Vegas para cantar “Toro” junto con Cristina (quedará en nuestra memoria para siempre ese momento “vamos Nacho sube al coche”), atreviéndose, incluso, a hacer unos amagos de baile. El encargado de cerrar el festival fue Adanowsky, el artista inclasificable que ofreció un concierto brutal, muy ochenteno, como su último disco, acompañado de su banda y sus coristas, que le daban la réplica animando al público, atreviéndose a bajar a besarse con todo el mundo, todo un torbellino y un colofón de gran calidad para cerrar esta edición número 17 del Sonorama.

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