Roosevelt, o cómo facturar un primer disco sobresaliente

Roosevelt- Portada del álbum.

Ya ha pasado un año desde que descubriéramos a Roosevelt en el Primavera Club y nuestro amor por él no ha hecho más que crecer. Tras una serie de singles y EP´s, por fin podemos disfrutar de su primer larga duración, de título homónimo


Marius Lauber, nacido en Colonia en el 1990, es un DJ que ha pasado por las salas y fiestas europeas más relevantes: Fabric, Panorama Bar, Boiler Room… El sello Kompakt le fichó como DJ residente de sus fiestas con Superpitcher y Michael Mayer. Además, ha hecho remixes para Glass Animals, Jax Jones, Truls, Sundara Karma, Luka VastaKakkmaddafakka y ha teloneado a Hot ChipTotally Enormous Extinct Dinosaurs y Crystal Fighters.

Su necesidad de producir le llevó a grabar Elliot, su primer EP en el 2013 y el single Hold On/Night Moves en el 2015. Fue precisamente en el 2015 cuando la gente del Primavera decidió traerlo al Primavera Club. Lauber y compañía (Roosevelt es un proyecto de banda) montaron un fiestón de mucho cuidado en la sala Apolo. Tanto fue así que no dudaron en contar con él para el pasado Primavera Sound, donde nos hizo vibrar y bailar otro tanto.

Siempre hay un cierto temor de encontrarte ante un disco que no cumple las expectativas (malditas expectativas), y más cuando, con tan sólo 6 temas y un par de directos, un músico ha conseguido engancharte de esta manera. Así me encontraba el pasado mes de agosto cuando por fin su primer LP vio la luz.

El disco cuenta con un total de 12 canciones (bueno, 11 porque la primera es una intro) pensadas para la pista de baile y con unas claras reminiscencias ochenteras. Sí amigos, los 80 han vuelto, y lo difícil es hacer algo nuevo en un género tan trillado. ¿Qué es lo que ha hecho que Lauber haya facturado un disco tan notable? Destacar por encima del resto gracias a unas melodías pegadizas y unos temas con una calidad indiscutible.

Roosevelt nos entrega un disco fácil de escuchar. Facilísimo. Desde El Ukelele os podemos asegurar que lo pondréis una y otra vez; es adictivo. Es un trabajo de música disco con matices funkies, y la voz de Lauber, sin ser una voz espectacular, le da un toque melódico adicional. La calidad de las composiciones, sus melodías y estribillos hacen el resto.

Ya conocíamos ‘Night Moves’ y ‘Hold On’, temas que extrajo como single anteriormente. Son dos cortes muy frescos, el primero más disco y el segundo con un bajo muy funky. Estos eran, en gran medida, los culpables de hacernos esperar un disco cuanto menos, bueno.

Tras una pequeña intro, ‘Wait Up’ da el pistoletazo de salida a Roosevelt. El primer corte ya da una pista fiable de las 10 canciones que quedan por delante; es fácil imaginarte bailando en un festival veraniego al caer el sol. Tras ‘Night Moves’, un auténtico pelotazo de buenrrollismo cuyo videoclip podéis disfrutar bajo estas líneas, llega ‘Belong’ para bajar un poco las pulsaciones.

‘Moving On’ sería la mezcla perfecta entre los últimos Daft Punk y M83 pero con personalidad propia. Con ‘Heart’ vuelven a subir los bpm´s y ‘Colours’ hace que tenga que esforzarme en no levantarme de la silla y ponerme a bailar como si no hubiera mañana.

Roosevelt juega con los tempos en todo momento, y en ‘Sea’ baja un poco la intensidad, tampoco está de más que existan momentos de tregua. ‘Daytona’ entra poco a poco para acabar siendo una intro de ‘Fever’, otro de los pelotazos del debut de Roosevelt en largo.

‘Hold On’ también la conocíamos de su anterior single y cuenta con uno de los estribillos más poderosos del disco, sin duda otro de los temas a destacar. A lo largo de todo el LP se nota que Lauber ha crecido como artista siendo DJ, porque juega con los tiempos con absoluta maestría y destreza, creando subidones en los momentos indicados. Seguro que eso es lo que le ha llevado a dejar ‘Close’ para cerrar el disco, la pieza más lenta del álbum, que si bien baja las revoluciones, te invitará a poner el disco en modo repeat.

El debut del joven alemán es una invitación a un verano sin fin, de atardeceres despreocupados, donde lo único que cabe es dejarse llevar y bailar hasta que el cuerpo aguante, así que dale al play y disfruta.

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