Rolling Blackouts Coastal Fever disfrutan y te harán disfrutar en Hope Downs

Rolling Blackouts Coastal Fever disfrutan y te harán disfrutar en Hope Downs

Un huracán, eso es Hope Downs, el primer LP en la carrera de Rolling Blackouts Coastal Fever. Los australianos son lo que prometían.

Rolling Blackouts Coastal Fever venían mostrando buenas maneras –¡muy buenas maneras!– en The French Press, el EP con el que su fama empezó a aumentar de forma exponencial, pero con Hope Downs han sobrepasado las expectativas y el siempre conflictivo primer LP.

Los de Melbourne han demostrado que son capaces de manejarse en el formato larga duración con la misma habilidad que en los singles y extended plays. Si bien los conocí con su anterior EP, Rolling Blackout Coastal Fever ya habían deslumbrado en Talk Tight, aunque es conveniente decir que en The French Press incorporaron algo más de nervio y nitidez a su sonido.

Hope Downs arranca con “An Air Aconditioned Man“, un golpe directo al mentón, un comienzo trepidante que pone sobre aviso al oyente: «ya estamos aquí» Las guitarras sacan músculo y la batería zigzaguea entre patrones para atizarte bien duro. “Talking Straight” sigue la línea, bien recta, perfectamente trazada por un bajo omnipresente y una melodía veraniega bien regada por unos riffs que bien podrían ser tormentas solares. El primer himno del LP. Este comienzo bien podría ser la continuación de The French Press.

Con “Mainland” las revoluciones bajan un poco, pero los grados suben, al igual que la intensidad del oleaje. Si algo tiene Hope Downs es un sonido perfecto para esta época del año, y en este tercer corte los aussies se desmelan también con letras sobre la desilusión de la juventud privilegiada. Un cóctel arrollador. Las pulsaciones vuelven a acelerarse con “Time in Common“, un tema que pese a estar bañado por sonidos lo-fi de los 90 y 2000, tiene reminiscencias del punk británico clásico.

Sister’s Jeans“, más nostálgica, vuelve a frenar con pegajosa dulzura, mientras que en “Bellarine” Rolling Blackouts Coastal Fever se sumergen en el rock psicodélico para transportarnos a las costas californianas, ofreciendo uno de los momentos más álgidos de Hope Downs. Quizás ahora se da una de las canciones más flojas del álbum. “Cappuccino City” peca de ser demasiado suave, demasiado popera. Es un tema que es capaz de mantener el sonido de la banda y del álbum, pero es demasiado roma, no engancha. “Exclusive Grave“, por el contrario, es electrizante y veloz, ejerciendo una magnífica labor de contrapunto no solo sonoro, sino cualitativo a su predecesora. Un segundo himno que representa el ideal de canción de RBCF a través del adictivo riff de guitarra y una letra marca de la casa. Pura tensión sonora.

Al final, como suele ocurrir, los discos decaen. “How Long!” en ese sentido, se deja caer demasiado bajo, pareciendo por momentos una canción de relleno. El final lo pone “The Hammer“, un corte completo, con un desarrollo fresco, unos coros disonantes en su justa medida y un estribillo demoledor. Un final perfecto.

Hope Downs es un álbum en el que vale la pena sumergirse. La interacción entre las guitarras y voces de Fran Keaney, Tom Russo y Joe White, que gritan y murmuran alternativamente al ritmo de una batería y un bajo que funcionan como un reloj suizo, forman una instrumentación rica pero sencilla, creando un precioso caos controlado.

El gran éxito de Rolling Blackouts Coastal Fever en Hope Downs es el de mantener una sensación juvenil a través del movimiento perpetuo, y mezclarla con unas letras maduras y llenas de ingenio. Uno de los discos del año.


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