Roky Erickson, el primer héroe de la psicodelia
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Roky Erickson ha emprendido su último viaje, una ascensión que no tiene billete de vuelta. Sin embargo, nos ha dejado un legado lleno de buenas canciones.

Roky Erickson falleció el pasado 31 de mayo en su ciudad natal, Austin (Texas). El mítico músico, líder de los 13th Floor Elevator, tenía setenta y un años en el momento de su muerte, sin embargo, creo que vivió mucho más de lo que indican sus partidas de nacimiento y defunción.

Erickson fundó los Elevator en el 65, lanzando cuatro álbumes con la banda, y poniendo la primera piedra del rock psicodélico. Más allá de alguna que otra pieza suelta (¿es la intro de Dr Who la primera canción de psicodelia de la historia?), The Psychedelic Sounds of The 13th Floor Elevators es el primer disco que se autodenomina psicodélico, y eso que por aquellos días Pink Floyd hacía blues y los Beatles aún andaban buscando las llaves para acceder a la cámara del ácido con la publicación de Rubber Soul.

El músico texano fue un genio del sonido, un científico loco que experimentó con su voz (sus aullidos pasarán a la historia) y con la electrónica, jugando con los diferentes efectos de distorsión y reverberación para provocar algo más que un mero movimiento de pies. Y es que su sonido es ya un clásico para cualquier banda de garage que quiera llegar un poco más allá. Porque la primera psicodelia fue esa, un rock garajero que se ha etiquetado como proto-punk, el cual parece querer evocar la sensación de un mal viaje, dibujando una montaña rusa que no tiene fin y cuyas pendientes se adentran cada vez más en el abismo. Turbia y perturbadora, esta primera exploración de la psicodelia obliga a dirigir la mirada hacia el lado oscuro, un lado que Erickson conoció a fondo.

No es momento de entrar en detalles, pero Roky Erickson no tuvo una vida fácil, el poco mal que él no se infligió, se lo hicieron pasar otros (con bata blanca, eso sí). Sin embargo, como todos los grandes héroes, sobrevivió. Con los años, Erickson pudo volver a reunirse con los Elevators e incluso disfrutamos de su presencia en España, pudiendo ser homenajeado en vida.

Solo queda darte las gracias, Roky. Y ahora sí, descansa en paz.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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