Pink Lemonade el nuevo álbum de Closure In Moscow

pink lemonade


Closure in Moscow – Sabretusk
Fecha de lanzamiento: 9 de mayo de 2014
Disponible desde iTunes


Closure in Moscow pretende con Pink Lemonade condensar en un tan solo una hora el espíritu sonoro del rock psicodélico y progresivo moderno. Les puede el exceso de ambición y un disco que aspiraba a ser redondo se queda en simplemente bueno, pero una vez superamos la etiqueta de decepción, nos damos cuenta de que es un buen trabajo, sigue siendo rock progresivo moderno de calidad.

Lo primero que sorprende de Closure in Moscow es su riqueza lírica, muy alejada de los estándares progresivos habituales. Pink Lemonade, segundo corte del álbum es una muestra perfecta de Closure in Moscow, en la que la guitarra y la voz son protagonistas casi a un nivel musesco. Eso sí, tras el sorprendente inicio llegan las prometidas dosis alucinógenas, los teclados y la psicodelia real. “Neoprene Byzantine” es pura locura, una canción a la que es imposible cogerle el ritmo, porque cada vez que sale disparada se frena. El cambio de voces ayuda, y mucho, a tener esta sensación a lo largo de todo el álbum. “Seeds of Gold” se torna mucho más clásica, casi funky, pero tan solo es una trampa para cuando llegues al tema central, “The Brahmatron Song”. En este tema Closure in Moscow saca todo lo que lleva dentro y convierte nueve minutos y medio en un viaje simplemente perfecto, es la cima del álbum. La cantidad de pasajes que forman parte del tema es interminable y la forma de pasar de unos a otros asombrosa, es el tema de Pink Lemonade sin ninguna duda. “Dinosaur Boss Battle” tiene la tarea de sonar tras “The Brahmatron Song” y eso no beneficiaría a ninguna canción, sin embargo, Closure in Moscow saben salir bien del embrollo con una canción basada en la locura de principio a fin (la temática de la canción es que los dinosaurios no se extinguen y llegar al nivel de inteligencia humano). “Mauerbauertraurigkeit” aparece en forma de frenazo en la montaña rusa. Estamos ante una canción introspectiva, íntima, triste, que se contiene en sí misma, con un final perfecto. “The Church of the Technochrist” vuelve a meter un ritmo bailongo, con progresiones realmente buenas, una perfecta comunión entre guitarra, teclado y voz. “Beckon Fire” es un dementor hecho canción, el ritmo es lento, repetitivo, tan solo unos ecos orientales dotan de alma a esta canción, eso y un interludio central que rompe con la monotonía. El viaje va llegando a su fin. “Happy Days” es la vuelta al principio del camino, Pink Lemonade se retrotrae hasta el inicio como si nada hubiera pasado, volvemos a ir a toda velocidad por la montaña rusa, pura caída libre. Y al final de la aventura aparece “ピンクレモネード” una especie de locura japonesa en 8 bits en forma de créditos, un cierre digno a una locura justificada.

Ciertamente estamos ante un buen álbum, pero es complicado enfrentarse a 11 canciones que de media oscilan sobre los 5 o 6 minutos y que encima pretenden contar una historia real. Para que os pongáis en situación, “The Fool”, tema de apertura, nos introduce en una especie de The Wall moderno en la que el tonto/loco se da cuenta de su situación, y en “Pink Lemonade” un alquimista le da una poción que lo sume en un viaje espeluznante. A partir de aquí el álbum continua narrando la historia, de una forma digna, pero insuficiente para su cometido. Pink Floyd hay uno, The Wall hay uno, y Pink como personaje tan solo hay uno. Como digo, al álbum le pesa mucho esta comparación. LP notable al que le falta frescura para tocar el cielo, pese a que por momentos lo consiga. Totalmente recomendado.

 

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