Análisis precipitado del Estudias, Navajas de Perro
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Perro ha estrenado su Estudias, Navajas en la web de Mondosonoro, y tras quemar Soundcloud un par de veces, nos disponemos a hacer unos apuntes sobre tan magna obra.

El análisis del nuevo álbum de Perro no puede no ser un poco precipitao, pero es que lo he cogido con muchas ganas y una voz me dice que he de opinar de él. La verdad es que la salida de Estudias, Navajas me ha sentado como si me hubiera encontrado un billete por la calle, y digo billete, porque las carteras hay que devolverlas, y este disco no da vomiteras.

Ediciones Reptiliano” se presenta con el típico sonido de guitarra y de percusión de Perro. La letra, pese a que pueda resultar engañosa, va del día a día, de la rutina. También aprovechan para meter unos interludios melódicos más lentos y luego pillarte por sorpresa con el subidón. “Cuñao, Cuñao, Cuñao” ya va mostrando la evolución de la banda. El juego de voces hará las delicias del coro de la UCAM, ¿y qué decir de la línea de bajo? Es genial. La letra de nuevo vuelve a esas vivencias cotidianas, regadas con un poco de violencia, que nunca viene mal. Ojito al guitarreo final que es canela fina. “Calypso Zombie Runner” es rara. Empieza muy tropical, muy apropiada para un Proyecto Waikiki, pero va tornando en villancico y no sé, perturba. Después citan a «tu hermana», «que no sabe a nada», poco que añadir a este estribillo. “Falso Techo” recupera el espíritu instrumental de los mejores Perro, si es que estos han existido en algún momento del pasado. Aprovechan su maestría en la construcción de las melodías para crear una canción que nunca cesa de crecer, probablemente sea una de las joyas ocultas del álbum, pero eso lo decidirán los que saben de verdad.

Y por fin, “Nueva Mufasa“. La verdad es que el título es un juego de palabras de lo más bueno, y en cuanto lo leí, deseé escuchar lo que tenía detrás. No niego que me decepcionó escuchar un tema dedicado a la amistad y no a Ruiz-Mateos, pero le ponen tanto sentimiento y tantos platillos, que al final me ha acabado gustando también. Bueno, “OLRAIT“, ya es mainstream, su sonido no sé muy bien cómo nace, pero la mezcla es tan tóxica como embriagadora. Después está su mensaje, que es directo y claro, un poco punkarra, pero a veces hay que serlo. “Rencor Sabadell” también es un nombre simpático, pero la canción tiene mucha mala leche. Otra vez se salen al bajo, y con el juego de voces. El coro de la UCAM corre peligro como a estos les dé por desarrollar esta faceta. Ay, “Azul Mayoría Absoluta“, una crítica social en toda regla que cabalga sobre una línea de guitarra demoledora. Además es la canción que da título al álbum: «estudias, navajas» parece cantar una voz por debajo de toda la mezcla sonora. Sin pretender simplificar el sonido de Perro, aquí se ven unas (buenas) influencias de rock clásico, incluso algún destellito blues en las seis cuerdas.

He de reconocer que “Papi Papito Ñam Ñam” me asustó de inicio, pero luego he vuelto a ser consciente de que estamos ante otra posible joyita oculta, y se me ha pasado el mal rollo. La canción tiene un ritmo infernal, con una percusión incandescente a lo largo de todo el corte, un riff de guitarra muy resultón, y otra vez, un bajo que lo equilibra todo. “Jordi Huertano” es diferente en muchos sentidos. Su intro es hasta popi, pero después la cosa se va complicando y acelerando. Es una de las canciones más complejas de Estudias, Navajas. Encima la letra casi se entiende de primeras, lo cual es un punto, porque mantienes la atención para al final coger solo palabras sueltas. Lo que nos queda claro es que «Jordi Hurtado Torres ha viajado en el tiempo». Reconozco que me vuelve loco “Droga porro“, y la canción también. Es una canción que consigue con una base ácida, homenajear a Lou Reed, y a demás próceres musicales de los sesenta, setenta, ochenta, noventa, dos mil… Bueno, a todos los músicos de todas las épocas con problemas con «el nono». El toque lo fi, casi de videojuego de 8 bits, lo hacen adictivo. Puto nono. Cierran el disco con “La Factura de la Luz“, otro tema punkarra que versa sobre una temática social. Como bien dicen ellos mismos: «Iberdrola, hijos de puta». Ojo, no te dejes timar, que al final la pagas tú, porque con el ritmo infernal que lleva la canción, cuando termina, Perro han recogido, se han vuelto a Murcia y te quedas tú con la factura. Es un cierre muy loco, este.

En fin, que Perro, así a vuelapluma, se ha marcado un discazo. Lo peor que te puede pasar es lo que a mí, que te creas que es un álbum más maduro que el anterior, y acabes dándote cuenta de que el que ha madurado eres tú. Estos chicos son capaces de mezclar y batir cualquier estilo musical, y hacer con ellos una melodía tan compleja como digerible. Además, sus letras harán las delicias de los fans de Vetusta Morla (tampoco tienen sentido), y la pronunciación, las de los fans de Jota. Esto sí que es un supergrupo, copón.

Y ahora os dejamos con el streaming y la portada jamona, por si os queréis enganchar un poco:

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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