¿Cuál es el precio de la cultura? Atención piratas, hay ricos en la costa
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El mundo de las descargas ilegales se consume de la mano de los que pueden comprar el 100% de su música de forma legal sin que se les balancee el bolsillo. Gracias a su labor, el resto nos enfrentamos a un dilema: o comemos o disfrutamos plenamente de la cultura. Cuidado piratas, últimamente los ricos flanquean la costa.

El pasado 31 de enero anunciaban por televisión la lista de los discos más vendidos en España en 2016, pero la cuestión que hoy nos ocupa no es que Gemeliers se encuentren en el 14º lugar del ranking (que también); eso ya lo abordaremos en otra ocasión. Según el informe de los productores musicales, el consumo de música de forma legal ha aumentado en relación a los últimos años, debido al crecimiento de las ventas en formato digital por un lado y a las suscripciones a plataformas de distribución de música en streaming por el otro.

precio de la cultura

Estos datos, que aseguran que las suscripciones están en alza, parecen contentar a los productores, pero se les borra rápidamente la sonrisa cuando aparece el fantasma de la ilegalidad. El presidente de Promusicae, en su intervención en el reportaje, aseguraba que a pesar de ese crecimiento y el “cambio de tendencia, que demuestra que hay un millón de personas que han asumido pagar todos los meses una cuota para poder acceder a su música de forma legal”, todavía quedan páginas web que permiten la descarga ilegal de música, y que falta apoyo del gobierno para acabar de una vez por todas con ello:

Nos sigue haciendo falta ese empujón del gobierno, de la administración, para acabar con las páginas pirata. O sea, no puede ser que cuando uno hace una búsqueda en Internet del disco más vendido del año pasado la primera respuesta que salga sea de una página ilegal.

Tras estas declaraciones, lo único que experimenté fue una explosión de cólera. He sido usuaria fugaz de la modalidad Premium de Spotify, un servicio por el que debes pagar 10€ al mes a cambio del acceso a un amplio catálogo musical, siempre y cuando dispongas de conexión a Internet. ¿Las ventajas frente a su versión gratuita? Entre otras, un “aumento” de la calidad sonora de la música que escuchas -desde mi punto de vista prácticamente imperceptible- y el derecho a descargar unas cuantas listas de reproducción para escucharlas cuando estás sin conexión. Actualmente disfruto igual de bien Spotify en su versión gratuita, y si me ahorro 120€ al año, pues mejor. Me muevo en coche y en transporte público diariamente, y tener en ese momento el catálogo musical de Spotify al completo supone quedarme sin datos en mi plan de conexión a Internet, porque con Spotify Premium la opción offline está muy bien, pero solo están disponibles listas de reproducción, con un número límite de canciones en total, y dejan de tener validez offline al cabo de un mes de descargarlas: no tienes Spotify a tus pies.

En referencia a una de las declaraciones del presidente de Promusicae, ¿cómo que “he asumido pagar para poder acceder a la música de forma legal”? Tengo muy asumido y defiendo pagar por la cultura. Es más, me gusta comprar los discos físicamente, ir a la tienda personalmente y que el cantante me firme la copia, y llegar a casa y escuchar en el reproductor cómo suena ese nuevo cd o vinilo que me ha costado una media de 17€. Sí, una media de 17€, porque unos valen 14€ y otros 21€. 21€ por doce o trece canciones. Hay que pagar por la cultura, y los artistas tienen comer, pero los consumidores de esa música también, y es inmoral pagar 20€ por cada álbum que me apetece escuchar en el coche, en el iPod o en el tocadiscos.

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Después de esta recurrente queja, suelen responder con una brillante alternativa: puedes comprarlos en formato digital, es más barato. Basémonos en datos demostrables. Hay páginas de Internet que nos permiten la compra de música de forma legal tanto del cd físico como del mismo álbum en mp3, como por ejemplo Amazon. A modo de ejemplo, he escogido dos álbumes, uno nacional y otro internacional.

En el panorama nacional, el disco más vendido en España en 2016 según las listas fue Bailar el viento, de Manuel Carrasco: Amazon lo ofrece a 10€ en formato físico, frente a 9€ en formato digital, el mismo precio que iTunes. En el plano internacional, uno de los discos más reconocidos de Motörhead, Ace of Spades, en Amazon e iTunes lo encuentras por 10€ en versión digital, frente a los 9€ del cd físico de Amazon, o los 8€ de Fnac.

En ocasiones un euro de diferencia, y en otras es incluso más caro el disco digital. ¿Qué debo hacer para poder comprar un disco físico a 8€? ¿Esperarme 6 o 10 años más tras su lanzamiento? Lamentable. Les aseguro que si los discos físicos originales costasen la mitad de lo que lo hacen, no habría el tráfico ilegal que hay ahora, porque si me puedo comprar el cd y lo tengo en la estantería de mi casa, ni me lo descargo ni se lo pido a mi prima para que me deje grabármelo.

Qué quieren que les diga, para tener el álbum en el ordenador o en un disco marcado con permanente y que me cobren 10€ por ello, prefiero descargármelo. Sí, ilegalmente, a través de esas páginas que ustedes intentan eliminar, a la vez que nos obligan a pagar un precio desorbitado por la música. Ojalá pudiésemos comprar discos físicos a 6 u 8€ sin necesidad de que tengan más de 5 años de antigüedad, pero como no es el caso, tenemos que descargarlos de forma pirata por Internet para poder transportarlos, con la misma calidad que si los hubiésemos comprado en mp3 por una plataforma digital. Así que si nos ahorramos esos 10€, pues mejor, porque les recuerdo que no todos tenemos la suerte de ser presidentes de Promusicae o del gobierno.

A título personal, tengo que conformarme con estudiar una carrera que se engloba dentro de un maravilloso plan Bolonia, que me impide compaginar un trabajo a media jornada con los estudios; con trabajar esporádicamente o como freelance de forma gratuita para entidades que “no me pueden pagar”, pero que “me recompensan con la experiencia”; y con tener que pagar 9€ por una entrada de cine, mientras vivo en una comunidad autónoma que me hace pagar el doble por el mismo concierto que se celebró el día anterior en la comunidad colindante.

A lo mejor el día que nos den trabajos, por lo menos pagados, y si puede ser, bien pagados, no nos quejaremos de los precios de la música en formato físico, ni nos descargaremos la mitad de nuestra biblioteca musical de forma ilegal, o a lo mejor sí, pero eso yo aún no lo sé, porque como soy joven aún no me han dado la oportunidad de trabajar ganando un sueldo digno. Bueno, ni siquiera un sueldo.

precio de la cultura

Si realmente les preocupa la música, háganla accesible a todos, pero de verdad. En formato físico y en directo, y no se centren tanto en parar el mundo de las descargas ilegales, porque la solución está en el extremo opuesto: bajen los precios, reduzcan el IVA Cultural. Hasta parecemos unos privilegiados diciendo: “Yo es que como soy socio de la Fnac tengo siempre un 5% de descuento en música”, un par de euros de diferencia, sin duda un gran ahorro. Parece que incluso debemos agradecerles a este tipo de empresas sus promociones de “Paga 2 y llévate 3 en una selección de discos” o “¡Llévate cuatro discos por tan solo 20€!”; oh, qué maravilla, discos de hace por lo menos diez años y que nadie compra a una media de 7€, menudo chollo. Ese debería ser el precio normal de un álbum, señores.

Nada más que añadir. Esto es una web de música y concluyo mi reflexión con un tema de hace tres años, de esos que con un poco de suerte ya se podrán comprar de oferta; yo lo compré en su día a 1,30€ en iTunes. Ah, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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Raquel

Proyecto de filóloga y groupie del Rock & Roll.
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