Linkin Park, desatados.

Linkin-Park

 

Es difícil encasillar a un grupo como Linkin Park. A pesar de ser la típica banda que aparece en todas las radios del mundo en cuanto sacan nuevo disco (excepto en España, para variar), un ejemplo de música de acordes facilones, coros épicos alargando los versos en las sílabas finales y de estilo que muchas veces se ha tildado de veleta (dícese de aquel grupo que toca lo que se lleva en el momento), los californianos se han intentado quitar el estigma del nü-metal que les persiguió durante los primeros años, y con el cuál se hicieron mundialmente famosos, con éxitos adolescentes como Faint, In the End, Somewhere I Belong o What I’ve Done. Ya lo intentaron con su tercer álbum Minutes to Midnight (Warner, 2007), disco inmediato al parón post-Meteora (Warner, 2003), con A Thousand Suns (Warner, 2010) y con Living Things (Warner, 2012), el cual contiene leves reminiscencias a sus tiempos mozos con Lost in the Echo o Lies Greed Misery. De hecho su cuarto LP fue tildado por muchas revistas como el “Kid A de Linkin Park”, en el aspecto de romper por completo con cualquier tipo de atadura al género que les hizo millonarios, al igual que lo intentaron en los albores del tercer milenio Radiohead, hartos de ser conocidos como “los que hicieron Creep”.

Lo cierto es que Linkin Park se han caracterizado como un grupo que se ha ido reinventando, siendo un grupo fiel a sí mismo como personas, y no como un grupo en general, aunque siempre intentando plasmar la idea principal de su música, que es la teoría híbrida, el Hybrid Theory (Warner, 2000)no solo en el aspecto de mezclar rap y metal, como ya lo llevaban haciendo un par de años grupos como Deftones o Korn, sino de juntar sonidos aparentemente opuestos, fundir la electrónica, el hip-hop y los gritos metaleros post-Nirvana, un cóctel aparentemente atractivo que se vuelve irresistible con sus letras depresivas para esos jóvenes que quieren hacerse los incomprendidos. Me estoy yendo por las ramas, al fin y al cabo, muchos ya sabéis la historia de estos angelinos.

Desde hace un mes, Mike Shinoda, frontman, productor y archiconocido como “el rapero de Linkin Park”, ha ido mostrándonos cosicas del que será su sexto álbum, The Hunting Party, además de anunciar que sus compañeros de gira en el Carnivores Tour serán ni más ni menos que 30 Seconds to Mars y AFI. El primer single de su próximo disco, Guilty All the Same, es una verdadera declaración de intenciones, un corte verdaderamente brutal, sin llegar a sonar como su estilo old-school, sino más bien como un paso más allá, una mezcla de hard-rock casi progresivo con un rap-metal metido con pinzas pero que queda espléndidamente bien, y más siendo el que pone los coros el legendario Rakim, MC conocido por formar parte de la Edad de Oro del hip hop.

Pero lo mejor no acaba ahí. En un reciente artículo de ABC News Radio, hace poco tuvo lugar en Nueva York una escucha para profesionales de la industria de la música de unas cuántas canciones de su nueva entrega, las cuales fueron como un “retorno a los límites más duros del rock alternativo, el cuál es evidente en dos de las canciones desveladas, una en la que participa Paige Hamilton (Helmet) y otra en la que lo hace Daron Malakian (System of a Down).” 

Sin duda un gran golpe de efecto éstas colaboraciones, en especial la de Malakian, el cuál sabe a regustillo de principios de siglo. A continuación os dejo el lyric-video de su nuevo single, para que los que no lo hayáis escuchado lo hagáis.

https://www.youtube.com/watch?v=cEaEdLQbAFM

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