La noche murciana se contagia de la magia de los Supersubmarina


La gira de presentación de su nuevo disco ‘Arena y sal‘ pasó por el Auditorio Víctor Villegas el pasado 31 de Octubre


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Son las nueve de la noche y el Víctor Villegas empieza a rodearse del bullicio de los primeros en llegar al auditorio. Dentro, nos esperan dos horas de concierto sin cesar de los baezanos, Supersubmarina. Mientras, la noche murciana se decora con tenebrosos disfraces que invitan a pasar esta noche de Halloween.

Con el público ya sentado en sus butacas la sala se prepara para recibir a José Chino y su banda, los cuales aparecen sin demora a la hora prevista. Al primer impulso de cambio de iluminación en el escenario el auditorio aplaude y pocos minutos después la sala oscurece y arranca el espectáculo.

El punteo de ‘Samurai’ comienza a sonar con el escenario aún vacío. Cinco siluetas ocasionadas por el contraluz salen a escena y el público les da la bienvenida entre aplausos y aclamaciones. Pronto, las guitarras empiezan a sonar y el concierto se da por inaugurado con uno de los temas de su último disco, Arena y sal.

Después, tocan De doce a doce y cuarto, y los Supersubmarina levantan al público con los primeros acordes de Tecnicolor. A partir de ese momento, los asientos del Víctor Villegas se reservan para recuperar el aire y se convierten en un elemento casi innecesario para todos los que estaban en la sala saltando con cada una de las canciones que conformaron la tracklist de este 31 de Octubre.

Entre canciones del nuevo disco y de los anteriores la noche fluye con más rapidez de lo que nos gustaría. La buena acústica y la inmejorable actitud de la banda consiguen demostrar a todos los que desconfiaban del lugar que es posible saltar y bailar en un auditorio. Una adecuada y llamativa puesta en escena compuesta de amplificadores personalizados con luces, ayudan a transmitir cada canción con más fuerza.

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Suena Hogueras y José Chino invita al público a besarse para curarnos con los besos que no nos estamos dando. El público, obediente, regala una escena de película que enternece el concierto sin quitarle fuerza y garra. El ambiente se relaja y volvemos a nuestros asientos para disfrutar de Extrema debilidad.

Poco tardan los asistentes en volver a ponerse en pié y disfrutar de lo que queda que cada vez es menos. Uno de los momentos más álgidos de la noche lo da Cientocero, canción con la que el concierto concluye dejando atrás dos horas de cantar, corear y saltar con cada uno de los temas de su discografía.

Claro está que los Supersubmarina todavía tienen mucha guerra que dar, y es que ya lo dejan claro en su último disco: ‘El mañana está al llegar, la verdad, ya no me da igual, quiero mi oportunidad. La estoy esperando, sé que llegará’.

 Texto y fotografías: Maite Ortín ramón

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