La semana pasada me subía al barco de estos artículos sobre la letra pequeña del Low Festival. Voy a seguir navegando por el cartel del festival, haciendo mi segunda parada en Mucho. El grupo manchego está de presentación de su tercer largo, y son sin duda otro imprescindible del festival levantino.


Lo primero de todo, y la verdad por delante: Mucho son mi grupo favorito de la escena nacional. Todas y cada una de sus canciones me parecen especiales. Sea por su sonido (tras 3 años escuchándoles, hace unos meses dije de una canción suya por primera vez eso de “esto suena a…”) o por la característica voz de Martí.

El grupo nace de las cenizas de The Sunday Drivers, ese grupo que marcó a una importante parte de la generación anterior a la mía, pero nada tiene que ver, más allá de 3/4 de los integrantes.  El primer disco, homónimo, que sacó el grupo no fue muy buen acogido por la crítica, y parece que no ha envejecido muy bien (ni rastro alguno en los últimos conciertos que les he visto al cuarteto). Aún así, temas como ‘Si quieres, no’, ‘Somos más’ o ‘¡Que viva su ley’! ya apuntaban maneras: Mucho funciona gracias a sus melodías enérgicas y, lo que sea probablemente lo que más me gusta del grupo, letras muy gráficas a la par que enigmáticas.

Para su segundo disco cambiaron de formación. Fausto, el que fuera guitarrista de The Sunday Drivers y, dejó la banda y Víctor Cabezuelo (también en Rufus T. Firefly) tomó su puesto. Por lo demás, todo siguió igual. ‘El apocalipsis según (Mucho)’, el segundo disco del grupo, fue también producido por Ricky Falkner, al igual que todo lo que el cuarteto ha publicado hasta la fecha. Ese segundo disco de Mucho presento lo que le faltaba al homónimo debut: solidez. El disco carece de lagunas, todas y cada una de las canciones merecen ser escuchadas y tocadas en directo; y todo fan del cuarteto sabe, como mínimo, canturrear alguna parte de ellas. Con una infinidad de matices en todos los cortes del disco, dieron forma a ese pop cósmico del cual se hacen justos abanderados (y que para servidor tiene sus raíces en ‘Somos más’, de su primer álbum). ‘Motores’, ‘Como si no hubiera mañana’ y ‘Más feliz sin televisión’ lo tenían todo para triunfar, y en cierto modo lo hicieron, pero en ningún momento llegando a ser himnos porque si algo no son Mucho es un grupo de himnos, sino de discos.

A los dos años de publicar ese genial disco, el grupo publicó un single, ‘Grupo Revelación’, que parece que podríamos pasar por alto pero merece especial atención, sobre todo teniendo en cuenta el disco que le siguió, el último hasta la fecha. El primero de su cortes, del mismo título, es otra de sus grandes canciones casi himno, probablemente lo más cercano a algo así que hayan hecho… pero criticando a la industria y al mundillo musical. Por su parte, la cara B, ‘La distancia’ y el bonus track para las plataformas digitales, ‘La primera luz del día’ dejaban entrever un pequeño cambio en el sonido que ya apuntaba a lo que nos trajeron este año en ‘Pidiendo en las puertas del infierno’: 0 guitarras. Tal vez, ya lo advertían en ‘Grupo Revelación’ con eso de: ”ojalá mi música fuese setentera”

Por último, ese tercer disco de Mucho, caracterizado por la ausencia total de guitarras es indescriptible. Con un Martí que hace lo que quiere con su voz, modulándola de distinta manera a lo largo de las canciones y dándoles una gran sonoridad, unos teclados que dotan de una enorme fuerza las melodías y unas letras completamente crudas, de las que tienen miles de lecturas y, seguramente, ninguna cierta. Tal vez, esto último es porque como canta Martí en el primer corte, ya no escribe colocado. Al igual que en todos los discos anteriores, Mucho ha presentado siempre una gran crítica socio política en sus canciones, y este disco no es menos. Además, lo dicen sin tapujos: la genial ‘Perro Negro SL’ trata de Martí poniéndose en la piel de un político neoliberal. Si bien este año la viña musical nacional viene plagada de álbumes que pueden optar al premio, esta canción, al igual que ‘El león de tres cabezas’, formado por Jesucristo, Maradona y Superman; o ‘Nuevas Ruinas’ cuyo video con bailes de Miguel a lo Bee Gees (las similitudes pueden llegar hasta el nivel físico); hacen que para un servidor, el tercer largo de Mucho sea el mejor disco nacional del año.

Pero más allá de los discos, hay razones de sobra para acercarse a ver el directo de Mucho. Si repiten lo que vimos en el Sansan Festival y en otros de los conciertos de la gira, contarán con la colaboración de Emil Saiz (Nothing Places) a la guitarra, liberando por completo a Vic y Martí y entregándolos por completo a sus sintetizadores, haciendo al grupo disfrutar sobre el escenario y transmitiendo la sensación al público. Además, y lejos de lo que pueda (o no) pasar, esos sintetizadores hacen que el grupo cree una atmósfera propia durante sus conciertos. Imposible escucharlos y no saber que Martí, Vic, Miguel y Carlos (Ducal) están sobre el escenario.

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