La Indie-pendización de Lady Gaga


El último álbum de Lady Gaga, Joanne (Interscope Records, 2016), sorprende a propios y a extraños con su proceso de indie-pendización.


Si, sé que Lady Gaga es asidua a encabezar las listas de Hits, y ventas y demás programas presentados por Tony Aguilar, pero hay motivos por los que este álbum merece una lectura.

Para empezar, deberemos echar un vistazo a la trastienda del disco, un trabajo en el que destacan las producciones del creador de melocotonazos Mark Ronson (‘Uptown Funk’ o productor del Back to Black de Amy Winehouse), la presencia de Kevin Parker (líder de Tame Impala), el transformista de la música Beck, además de Florence Welch y Father John Misty. Lo que resultan motivos suficientes para apartar mi odio irracional por la música de masas y escuchar el álbum. Joanne es el nombre del álbum en homenaje a la tía de la autora. Este consta de 11 canciones, con una duración aproximada de 40 minutos.

BloodPop, Mark Ronson, Lady Gaga y Kevin Parker
BloodPop, Mark Ronson, Lady Gaga y Kevin Parker

El disco abre con ‘Diamond Heart’, que dista mucho de las fórmulas de los hits anteriores. Cierto que la utilización del sintetizador está presente, pero se pueden reconocer gran parte de los instrumentos de la composición, que se hacen escuchar bajo la inconmensurable voz del artista. Podría haber sido el single del álbum. ‘A-YO’ se apoya en una base rítmica constante e inmutable, sobre la que se suman guitarras, voz y bajo entre otros. Canción bailable que se asemeja a ‘All Aboout That Bass’ de Meghan Trainor.

A continuación, aparece la canción más sentimental del álbum, ‘Joanne’, la elegía a su tía fallecida que significó tanto para ella. Es un remanso de paz con la guitarra acústica, la percusión llevada a cabo por la misma Lady Gaga,  el discreto piano, y la influencia de J.Tillman. Letra la de esta canción que tal vez se tendría más en cuenta en un cantautor que en Lady Gaga. Mark Ronson se apropia de ‘John Wayne’, canción que se inicia con una intro que recuerda a una conversación en la puerta de una discoteca, (hábitat de este monstruo de la producción). Tema que seguirá esa temática discotequera y bailable. Mark ciñe la letra en un vestido que le sienta de miedo. Una de las mejores del álbum.

Proceso creativo Ronson-Gaga
Proceso creativo Ronson-Gaga

Con ritmo sugerente, toques árabes, y una guitarra de lo más manuchaonera, se presenta ‘Dancin’ in Circles’. Y así llegamos al single de Joanne, Perfect Illusion‘, un tema muy potente, todo un melocotonazo. Es en este tema donde podemos apreciar a Kevin Parker (facilmente reconocible porque la cabeza empezará a zarandearse al compás del australiano). No se dejará caer mucho más por el disco. ‘Perfect Illusion’ supone el final del primer acto del disco. Ahora aparecerán temas más lentos, algunos podrían considerarse baladas, y cortes más acústicos.

Y realmente, al igual que reza esta canción, ‘Million Reasons’, existen tantas razones para no escuchar a Lady Gaga pero, parece que este álbum es el único que necesito para seguir a esta extravagante artista. Continúa con la temática de ‘Joanne’, un tema acústico, lento y sentimental. ‘Sinner’s Prayer’ es una canción de esencia country, y se agradece, con reminiscencias a Dolly Parton, y con un estribillo que prevalece durante las horas siguientes a su escucha.

Aparece el soul con ‘Come to Mama’, donde otra vez se hace notoria la constante y excelente producción de Mark Ronson, con sus influencias de la música negra americana. Lady Gaga se desgañita en este estribillo. Sigue en ‘Hey Girl’ la senda marcada por Mark Ronson: soul, el bajo marcado, la guitarra, sintetizadores… Pero lo más destacable de esta canción es la aparición de la cantante de Florence and The Machine, Florence Welch. No se imagina la canción sin su colaboración. Y cerramos este viaje por lo más profundo de Lady Gaga con ‘Angel Down’, canción con la que Lady Gaga nos hace creyentes de que puede haber madurado hacia una música más visceral, sacada de lo más profundo del ser, y dejar atrás teléfonos, malos romances y caras de póker.

El álbum, bajo mi punto de vista, está muy trabajado y sus colaboraciones son más que patentes, aunque servidor esperaba más de la de Kevin Parker. Por ello, les imploro a, que después de sacar sus conclusiones, me tiren de la lengua sobre el tema. Me ha ocurrido como cuando dices que sales de ‘tranquis’, y acabas cerrando los bares: no quería que me gustará el álbum, y al final claramente no me disgusta. Quizás los lectores habituales de El Ukelele lo aborrezcan, pero Lady Gaga y su Joanne bien merecen una escucha.

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