La apoteosis de León Benavente en Zaragoza

El pasado viernes pudimos vivir una fiesta por todo lo alto en la Sala Explosivo! Club de Zaragoza de la mano de León Benavente, gracias a I’m an artist.

Ese sería un resumen demasiado esquematizado para todo lo que estos chicos del “supergrupo” de moda  nos hicieron disfrutar y vivir a lo largo de las 14 obras de arte que nos regalaron. Algo que muchos de los asistentes tardarán en olvidar.

Pero empecemos por el principio, la banda revelación del pasado año ofrecía su segundo concierto en la misma sala en menos de un año. Esta vez añadiendo la presentación de su EP Todos contra todos a su disco homónimo.

Los que asistimos a ese primer concierto repetimos y, se añadieron muchos más hasta colgar el cartel de “No hay entradas”.

Tras una breve espera, “Los Cuatro” (Eduardo Baos, César Verdú, Luis Rodríguez y Abraham Boba) hacían su aparición estelar en el escenario presentándose con un tema instrumental y comenzando por Las Ruinas daban el pistoletazo de salida a un gran concierto que siempre fue a más.

Entregados como estaban desde el primer minuto, con la cuarta canción Estado Provisional, llegaba una de las anécdotas de la noche: un pequeño problema con el sonido, que rápidamente fue resuelto, arrancaba las primeras palabras de Abraham culpando de ello al fantasma de la sala, ya que algo similar les ocurrió en su anterior visita.

A partir de ahí todo fue como la seda, su punto fuerte es el directo y ellos lo saben. Hacen disfrutar al público a golpe de batería con sus miradas intensas, cabezazos al ritmo, y sus cuerdas resonando en una gran sinfonía sin olvidarnos del sonido del teclado y la energía que contagian a todo aquel que les esté observando y sobre todo, escuchando.

Tras Revolución, uno de los temas más bailados y celebrados; le tocó a Eduardo Baos ejercer de anfitrión y presentar Avanzan las negociaciones, perteneciente a sus nuevos temas que seguido de El Rey Ricardo, Europa ha muerto (versión de Los Ilegales) y Ánimo Valiente hacían que la noche fuera estelar, la gente enloqueciese y corease todos y cada uno de los versos, llegando así al culmen antes de los bises, o eso pensábamos.

Los bises fueron para Todos contra todos, La Palabra y Ser Brigada, temas en los que dieron todo lo que les quedaba saltando y bailando. Boba bajó del escenario para sentir el calor del público y darse un baño de multitudes, muy merecido, a su paso; mientras que los demás orquestaban el espectáculo desde arriba.

Y acabó el concierto en su punto álgido dejando con ganas de más a los presentes y con la sensación de estar ante un grupo de los que hacen historia y que tiene un gran presente,  aunque estamos deseando ver su futuro. ¡Imperdibles!

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