Iván Ferreiro: Memorias de un cinéfilo

ivan ferreiro

Magia.

Que volverá para salvarnos.


Con más frecuencia de lo que una quisiera, una se da cuenta de que tiene pendientes varios directos de artistas que le han influido tanto en lo musical como en lo personal. Sea por los factores que fueran, pese a mi fanatismo hacia Los Piratas y, posteriormente, por el camino que tomó cada uno de sus componentes, aún no había conseguido plantarme frente a Iván Ferreiro y esperar a que me sorprendiera en vivo. En estos casos, cuando se roza la línea de la devoción, una se debate entre el miedo y la necesidad de eliminar cualquier duda: o resulta una de las emociones más sentidas o uno de los fracasos de tu vida. Seguir en las alturas o realizar una bajada a los infiernos en tiempo récord.

Puntuales a la cita, llegamos al palmeral urbano de La Riviera, después de encontrarnos con Noé y compañía en el diluvio que azotó Madrid el 29 de marzo. Una vez dentro, comprobamos que contábamos con teloneros: música experimental realizada por dos componentes de la banda que acompaña a Iván Ferreiro. La sala iba llenándose hasta encontrarse hasta los topes. Más de uno hubiera pagado por colgarse de una de las palmeras y ver desde las alturas el espectáculo que vendría a continuación. Los primeros acordes del ‘Brasil, Brasil’ hicieron que en nuestra mente se presentasen varias vedettes nacionales y alguna que otra pluma. Y de repente, empezó la magia.

Es complicado contar qué ocurrió esa noche. Una no sabe si empezar con el listado de temas, relatar como la emoción hacía presencia en mi erizamiento cutáneo o se maravillaba ante la presencia de este showman gallego, hablador en su justa medida y dotado pianista, que vestía una sonrisa de oreja a oreja cuando veía como el público coreaba sus temas al completo. Hace poco leí que se le echaba en cara tirar de repertorio de Los Piratas mientras que su estrella se iba apagando con cada disco que publicaba. Sinceramente, dudo que haya escuchado Val Miñor-Madrid: Historia y cronología del mundo, su último trabajo, trabajo donde recupera la senda de sus primeros lanzamientos y se sumerge en el positivismo. Durante las dos horas que duró el concierto, Iván Ferreiro sacó su vena cinéfila (y teatral, ¿para cuándo una gira por los teatros?), presente en Val Miñor, con temas como ‘Cómo conocí a vuestra madre’ (maldito final), ‘El dormilón’, ‘Bambi Ramone’ o ‘Pájaro Azul’ (simplemente maravillosa). Junto a ellas, hizo un repaso tanto a alguno de los temas más queridos de Los Piratas, como ‘El equilibrio es imposible’ o ‘Promesas que no valen nada’, como a sus anteriores trabajos en solitario. La sublime ‘Tristeza’, ‘El viaje de Chihiro’, ‘Mi furia paranoica’, ‘Tiro otra vez’… Incluso Julio Iglesias estuvo presente con su particular versión de ‘Abrázame’. Para rematar un concierto clamoroso, las presencias de dos grandes de la escena nacional: Eva Amaral y Xoel López, quienes interpretaron ‘Años 80’ y ‘Turnedo’, respectivamente. Momentos mágicos. Una noche que quedará en el recuerdo de más de un asistente. Servidora incluida. Servidora que podría escuchar cada día el mismo concierto sin un atisbo de tedio, pidiendo más de eso que se acaba.

Magia.

Que volverá para salvarnos.

_DSC7707

Más publicaciones de Carolina Cadenas Pazos

Distancias cortas: Alberto Montero

Alberto Montero publicó el pasado año Arco Mediterráneo (publicado por esa fuente...
Leer más