Happy Mondays: El comienzo de Madchester


Antes que The Stone Roses, The Charlatans, The Smiths y The Chemical Brothers estuvo Happy Mondays, el grupo que revolucionó la escena musical rave en Manchester


Manchester, Inglaterra, años ochenta. En la ciudad de la industria y los ladrillos rojos surgió en esta década un movimiento musical denominado New Wave que algo más tarde recibiría el nombre de Madchester.

Pioneros de ese movimiento fueron los Happy Mondays, formados en 1981. Sacaron inspiración para su nombre de la canción `Blue Monday´ (o lo que es lo mismo Lunes triste) de una banda compuesta tan solo un año antes, los mismísimos New Order.

Los Mondays empezaron en la industria como todo el mundo, no siendo nadie y aunque acabarían siéndolo todo e incluso encabezando el cartel de Glastonbury, tenemos que comenzar desde el principio para contar su historia.

Corrian los años ochenta y dos de los puntos calientes de la escena musical de Manchester: la productora musical Factory Records y el club nocturno La Hacienda estaban controlados por un rey que hacía y deshacía a su antojo, Tony Wilson.

Fue en ese mismo local, La Hacienda, donde Wilson contrató a los Happy Mondays tras su victoria en una batalla de bandas, la cual se ha comentado más de una vez que estaba amañada. El grupo; compuesto en aquel entonces por el vocalista Shaun Ryder, su hermano Paul Ryder al bajo, Mark Day a la guitarra, Paul Davis al teclado y el batería Gary Whelan; grabó su primer trabajo Squirrel and G-Man Twenty Four Hour Party People (1987). A esa formación se uniría después Mark Berry (más conocido como Bez), que acompañaría a la banda durante las actuaciones en directo como bailarín y percusionista.

Fotografía del club nocturno La Hacienda

El sonido house ochentero en conjuncion con la psicodelia y el punk propios de los sesenta de los Mondays pronto hicieron que se convirtieran en una de las bandas indies más famosas no solo de Manchester, sino de todo Reino Unido. Esta fama se veía a su vez alimentada por la publicidad que daba a la banda las noticias que aparecían en los tabloides amarillistas sobre la adicción de los miembros del grupo por las drogas, particularmente por la heroína.

Llegó 1988 y de su mano el segundo verano del amor, con la explosión de la cultura house en los clubes de Inglaterra y del éxito total de los Mondays con la publicación de su segundo álbum de estudio, Bummed, que ambientaba con sus guitarras ácidas las raves y que fue el detonante junto al EP Madchester Rave On para la denominación de la ciudad, epicentro de este movimiento, como Madchester.

Sean O’Hagan en NME (1988): “Hay un rumor bastante creíble dentro del mundo musical que afirma que en ciertas ciudades del norte, siendo Mánchester el primer ejemplo, se ha distribuido agua con pequeñas dosis de sustancias químicas que expanden la mente… Todos, desde Happy Mondays hasta el seriamente desorientado Morrisey se ajustan de alguna forma a esa teoría.´´

Tan solo dos años después, sacarían Pills n’ Trills and Bellyaches, considerada su obra cumbre. Dicho trabajo les llevó a encabezar el festival Glastonbury como guinda de una gira que fue un éxito rotundo pero la sombra de los problemas de los integrantes de la banda con las drogas planeaba sobre ellos y amenazaba con destruir todo lo que habían conseguido.

Finalmente así fue, ya que la banda se vio obligada a disolverse cuando los problemas se volvieron insostenibles y aunque regresaron en la década de los 2000 con algunos cambios en su formación para ofrecer una serie de conciertos y actualmente siguen en activo (serán uno de los nombres de el festival Sunniside en 2017) si algo perdura de los Happy Mondays es su legado, que se ve reflejado en otras bandas como los también mancunianos Oasis. Y es que eso de que todo tiempo pasado fue mejor depende desde los ojos con los que se mire pero si hay algo innegable es que esta etapa marcó un antes y un después en la historia de la música británica y mundial.

En 2002, esta historia se pasó a la pantalla en 24 Hour Party People, una película documental de culto musical que retrata con un aire cómico y una excelente banda sonora los hechos que sucedieron en Manchester entre las décadas de finales de los setenta y principios de los noventa relacionados con los Happy Mondays pero también con otras bandas como Joy Division o The Fall.

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