La calidad de la presencia aplaca la ausencia en la fiesta Noise de Discos Imaginarios

Apartamentos Acapulco, una de las joyas de Discos Imaginarios (Foto web oficial de Discos Imaginarios)

Grandes conciertos y sonido de lujo en la Sala La Copera, a cargo de Apartamentos Acapulco, Joaquín Pascual, Odio París y La Maniobra de Q, con menos asistencia de público de lo esperado, pero buena parte de lo más granado del panorama musical granadino entre el respetable.


 

A veces uno se cuestiona -y cada vez más, en los últimos tiempos- si eso de Granada Ciudad del Rock, o eso otro de la cultura underground musical de esta tierra y otras zarandajas similares, no son simples quimeras, fruto del sospechoso boca a boca generacional o de la afición creciente a la cosmética y la impostura en torno a determinadas corrientes artísticas, en este caso musicales. A veces uno piensa -sí, de cuando en cuando; aunque no lo aparente, soy aficionado a ese ejercicio- si al final, todo eso que era un sueño ha degenerado en pesadilla, y si en realidad, como ya he leído en muchas publicaciones, esa cosa llamada indie, es el mainstream actual. Si son los pájaros los que tiran a las escopetas, si los ratones cazan gatos y si el Primavera Sound son los padres.

Puede que por simple candidez pueril, lo que aquí he comenzado a escribir, no sea si no, otro mero ejercicio que suelo practicar a menudo. El del pataleo. Puede que también haya que hacer autocrítica. Que difundir los bolos más allá de los círculos más estrechos de las redes sociales. Puede que alejar los eventos de los centros neurálgicos afecte sobremanera, que haya salas más acordes para según qué conciertos. Que algo verdaderamente alternativo sea esto, y haya que tocar para medio centenar de personas para volver a poner los pies en el suelo. Vale. Todo eso puede ser y puede ser pensado. Pero ya que me pongo en modelo Parménides, también creo razonable, e incluso ineluctable, el derecho al pataleo. Y aquí, pues, queda reflejado. Una ciudad que se jacta de ser adalid de la cultura musical en este país, no debería dejar en la estacada un festival tan especial como el de este fin de semana, para más inri, a un precio de risa (6 y 8 euros), mientras arrasa las entradas VIP de festivales clonados con abonos de tres cifras.

 

 

Una vez ejercido mi derecho, paso al meollo del minifestival organizado este pasado viernes por Discos Imaginarios, en el seno del Ciclo GPS (Girando por salas) y con la colaboración de la tienda de discos Bora-Bora y de la propia Sala Industrial Copera.

Como apuntábamos antes, medio centenar de personas se dieron cita en la sala ahora ubicada en La Zubia, entre las cuales cabe destacar la presencia de una parte muy importante de la escena granadina. Jota y Florent (Los Planetas)Julián Méndez (Checopolaco y Los Planetas), Miguel Martín (Lori Meyers, Los Portazos) o Juan Codorniu (Lagartija Nick), entre otros (también periodistas especializados, miembros de sellos independientes, los incombustibles Gonzalo y Mariajo Bora-Bora…), constituyeron el grueso del público, incluido el resto de las bandas participantes. A falta de cantidad de asistentes, calidad, al menos, sí hubo a raudales.

 

A falta de cantidad de asistentes, calidad, al menos, sí hubo a raudales. Jota y Florent (Los Planetas) y Julián Méndez (Checopolaco y Los Planetas), Miguel Martín (Lori Meyers, Los Portazos) o Juan Codorniu (Lagartija Nick), ente otros, constituyeron el grueso del público

 

Arrancaron la noche Apartamentos Acapulco, que desplegaron todas sus armas noise/shoegaze sin concesiones, e hicieron, en mi opinión, el mejor concierto de su corta historia (si mal no recuerdo, este era el sexto que yo presenciaba). Sonido sobresaliente (un diez para La Copera y los técnicos; sonaron todos los grupos a la perfección) y  un set list elogiado por el mismísimo Jota, perfectamente diseñado, con una entrada fulgurante (Scarlett, que cada vez suena mejor en directo; me atrevería a decir que mucho mejor que en la grabación), que dio paso a un intercalado de temas ya clásicos (con perdón) del grupo con los de su recién Justo y Necesario (cambio de tempo incluido, en la magnífica El día de la primavera), que hicieron que el bolo se nos quedara corto. A pesar de ello, los granadinos nos obsequiaron -como nos habían prometido a través de El Ukelele– con dos temas nuevos (en principio ubicados en lo que será su primer disco de estudio, que saldrá en unos meses), de los que destacó el que vaticino gran hit del grupo, Romance de verano. Sencillamente genial.

Ojo a 2017. Ismael, Angelina y compañía están cerca de confirmar presencia en varios festivales de los grandes en España (todavía no podemos adelantar nada…pero en breve lo haremos), para este verano, y disco en ciernes mediante, oteamos un horizonte muy interesante para este grupazo.

 

El maestro Joaquín Pascual a la palestra. (Foto de la web oficial de Discos Imaginarios)

 

Tras Apartamentos Acapulco, turno para el mito. Joaquín Pascual (protagonista de grandes himnos en forma de canciones, tanto en Surfi’n Bichos, como en Mercromina, en aquellos maravillosos años), deleitó a sus incondicionales con un concierto fiel al axioma de lo bueno, si breve, dos veces bueno. Conciso, pero contundente. Pascual dejó su impronta sobre el escenario de La Copera con pequeñas joyas de su discografía en solitario. El poso de temas de su último trabajo, Una nueva psicodelia, facilita un retrogusto lleno de matices y aristas muy difícil de experimentar en la escena patria actual. El tema con el que cerró el concierto, Alguien tiene que hacer algo, es un claro exponente de ello. Momento escueto, pero al mismo tiempo muy grande, en la noche granadina, de un grande de La Mancha.

 

Odio París regresó a Granada tras cinco años de ausencia (Foto de la web oficial de Discos Imaginarios)

Le llegó el turno a Odio París. Los barceloneses, que llegaban a la ciudad de la Alhambra tras cinco años de ausencia, aterrizaban con su flamante Cenizas y Flores. Este, su segundo trabajo, esta siendo reconocido por la crítica como uno de los mejores discos nacionales del curso. Un disco bastante redondo, y quizás algo más asequible que el anterior, con grandes canciones, como Camposanto, Arder y adiós, En junio o El último deshielo, pero que quizás no lleguen a la altura de su hit Cuando nadie pone un disco, con el que se dieron a conocer, allá por 2011. Tanto este tema, como los otros cuatro, sonaron con algún que otro altibajo, resultando ser el grupo más irregular de la noche. Empezaron muy arriba, pero no culminaron la faena de la misma manera. Fueron de más a menos, y eso penaliza. Odio París es un gran grupo y hay que exigirle en base a esa circunstancia. Me gustan mucho, pero en directo no me enamoran. Tampoco colaboró para la causa su versión -bien defendida en el disco homenaje al Super 8 de Los Planetas, de 2014, aprovechando el vigésimo aniversario del mismo- de De Viaje, que quizás, algo ruborizados por la presencia de Jota y Florent en su Granada natal, no significó su mejor momento de la velada.

Y llegó el final de la noche con La Maniobra de Q, grupo del sello organizador (al igual que Apartamentos Acapulco) y también del mea culpa por mi parte. Por motivos logísticos (medio de transporte) me fue imposible presenciar el concierto de cierre. Y bien que lo siento. Uno, porque no suelo dejar nada a medias. Dos, por respeto al grupo y a los organizadores. Y tres, porque como me comenta Alfonso Méndez (Alma máter de Discos Imaginarios y Ondas en el espacio), la actuación de los murcianos fue toda una sorpresa y supuso la gran revelación del festival. Es por ello, que sin lugar a dudas, tengo una deuda pendiente con el sello y con el grupo, y me comprometo públicamente a asistir y cubrir el siguiente concierto que den por mi zona. Lo espero con gran interés. Ya tengo en mis manos Segundos de una espera (Ep recién estrenado en octubre) y se está convirtiendo en mi disco del mes. Un gran descubrimiento.

 

La revelación de La Maniobra de Q (Foto de la web oficial de Discos Imaginarios)

 

Para finalizar la crónica, me gustaría dar la enhorabuena a los grupos y técnicos (cuya actitud fue encomiable), a los asistentes (mediáticos y anónimos), a la Sala Industrial Copera (qué gran sonido), a la gente de Bora-Bora (por su colaboración), pero sobre todo a Alfonso Méndez. Como hemos reseñado antes, responsable de Discos Imaginarios y de Ondas en el espacio. Impulsor de este festival. Enamorado de la música.

Felicidades y gracias por organizar estos conciertos. Por ser un verdadero motor del underground granadino. Por inundarnos de ruido. Por hacer que sigamos amando el Noise y el shoegaze. Me consta que lo ha pasado mal y que también ha ejercido su derecho al pataleo. Desde este humilde rincón quiero transmitirle mucho ánimo, y arengarle para que siga adelante con ese magnífico sello independiente y romántico, y con tanto artista al que está ayudando. Su presencia y las de los anteriormente citados, es indefectible. Las ausencias, solo prescindibles.

 

 

 

 

 

Escrito por
More from Carlos Andrés

Musirrelatos, Rockólogos Y PoPemas Ilustrados (V)

Facebook Twitter Pinterest LinkedIn WhatsApp El quinto episodio de la singladura de...
Leer más