El ocaso de la Era Benicàssim
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Decir Benicàssim es decir música, es nombrar a uno de los festivales más importantes de la historia de España, sino el que más. Sin embargo, su reinado es simbólico, habiéndose convertido para las nuevas generaciones en un vestigio del pasado.

La proliferación festivalera no es un hecho típicamente español, basta con asomarse al mundo para ver que todo aquello que tiene éxito es replicado: desde las Roomba hasta los partidos populistas. En la propia Benicàssim tenemos al Sansan, que ha tenido que cancelar por motivos meteorológicos. Ojo, que el Sansan parece bien tirado por fechas, pero… ¿es necesario otro macrofestival a cielo abierto? ¿Dónde quedó la España de las salas? ¿Y la de los pabellones? Si algo bueno tuvo “la otra burbuja” es que cada pueblo pudo tener su ansiado polideportivo o su revitalizador auditorio. En este sentido, Madrid emerge como ejemplo casi cada fin de semana. ¿Es imposible llevar el modelo de salas, auditorios y pabellones al mundo festivalero? Me dicen que el Monkey Week

Harina de otro costal son los carteles, que se han autorregulado de tal manera que parecen sacados de la misma fábrica. De hecho, muchos de ellos salen del mismo promotor, que contratando a granel reduce costes. Así funciona el mercado, amigo. Para este problema me temo que no veremos una solución completa hasta dentro de un tiempo, aunque últimamente hay ofertas musicales temáticas que al menos no inciden en el problema. Y es que hace años, más de uno y de dos se hubieran dado la paliza para ver a Vetusta Morla en Benicàssim, pero si tocan en casa… ¿para qué? Hubo un tiempo –para muchos ya decadente– en el que los Lori Meyers conquistaron el escenario principal del FIB, lo juro.

Pese al panorama, pese a tener un Brexit de por medio, el FIB sigue respirando, luchando por encontrar su lugar en este nuevo mundo. Más allá de las críticas al decepcionante cartel de sus bodas de plata, el festival al menos trata de ofrecer un cartel completo que trata de unir a diferentes generaciones de fibers y que además apuesta más que nunca por el talento nacional. A los que buscan disfrutar de tres grandes conciertos por jornada quizás les sepa a poco, pero a los que van a ver tres conciertos en todo el festival… Al final, es lo de siempre.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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