Contempopránea: Los Planetas eclipsan al resto del universo
Fotografía F. J. Negrete (Hoy.es)
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A pesar de la brillantez de la actuación de Maga, las muy destacadas de La Casa Azul y La Bien Querida, y las notables de Automatics, El Imperio del Perro y Apartamentos Acapulco, el peso específico de la gran fiesta Planetaria, el épico concierto de los granadinos -inmenso en matices y con un sonido descomunal- y el halo que desprendió su homenaje durante 48 horas, fue lo que marcó definitivamente la edición vigésimo segunda del Contempopránea.

Cuando Jota escribió aquello de «Quiero que estés aquí, quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo, en nueve órbitas concéntricas y yo estar en el centro. Será mucho pedir, pero es lo menos que merezco», no creo que imaginara que, precisamente, el contenido y continente de esa estrofa de uno de sus temas emblemáticos, iba a hacerse realidad quince años después de la publicación del mismo.

Y es que eso justamente fue lo que ocurrió durante toda la edición número veintidós del CPOP. Alburquerque se engalanó para agasajar al grupo -ya histórico- granadino, y con el pueblo, la organización, los colaboradores históricos del festival, los grupos participantes (noveles y expertos), emergentes del concurso de versiones (en el hilo musical entre grupo y grupo durante todo el fin de semana), y por encima de todo, EL PÚBLICO. El respetable que llenó el recinto de la ladera del Castillo Luna -sobre todo el sábado Planetario– fue sin lugar a duda el motor de este sentido y merecido homenaje. Riadas de fans, correligionarios y devotos -porque todos sabemos que lo de Los Planetas es más un culto a una religión que a un grupo de música- daban el color y el marchamo más emotivo a la gran fiesta.

Pero empecemos por el inicio, o al menos así lo fue para la gran mayoría, un servidor incluido. La jornada del viernes.


Maga iluminó la noche del viernes de Alburquerque.


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Foto web oficial CPOP. Maga en su apoteosis final.

La primera jornada, tras la previa del jueves, del CPOP’17, tuvo como principales protagonistas a Maga. Los sevillanos , rutilantes, brillaron con luz propia en la noche alburquerqueña, con un sonido excelso (el esfuerzo de Miguel Rivera y los suyos, en ese sentido, raya la perfección), un set list de quilates (ensamblando con maestría temas míticos del grupos con los de su disco actual,  Salto Horizontal)  y una fantabulosa comunión con el público contempopráneo.

En el onírico viaje que nos plantea Maga, el respetable pudo deleitarse con ese magnífico ensamblaje, desde los temas ya atemporales ‘Diecinueve’, ‘Astrolabios’, ‘Celesta’ ‘El ruido que me sigue siempre’ o ‘Piedra Luna’, pasando por las canciones del último disco más coreadas, ‘Por las tardes en el frío de las tiendas’ o ‘Cuando nadie me escriba’, hasta llegar a una de las versiones más destacadas, por su impronta, del fin de semana (en mi opinión, la mejor) –‘Segundo premio’, en clave Mágica- y al deslumbrante e inolvidable final, con un coral ‘Agosto Esquimal’ que quedará en los anales del Contempopránea.

Con La Casa Azul se desató la fiesta del viernes

Junto a los andaluces, el peso del cartel del viernes recaía en La Casa Azul; todo un clásico en el CPOP. El grupo de Guille Milkyway venía precedido de grandes críticas tras sus últimas actuaciones, tanto por la calidad técnica y puesta en escena de su proyecto, como por la respuesta del público, baile tras baile, dando rienda suelta a la felicidad y disfrute colectivo. En esta ocasión no podía ser diferente en una de sus plazas preferidas.

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La Casa Azul en plena faena. Fotogafía Web Oficial del CPOP

A pesar de un comienzo titubeante por motivos técnicos, su concierto fue alcanzando las alturas de su estructura inmensa en el escenario. Se desató la fiesta. La Casa Azul dio carpetazo a la contingencia técnica y decretó el Estado de Alegría por unanimidad entre todos los contempopráneos -desde la más inquieta chavalería, que la había; hasta el personal que ya va peinando canas desde hace un década, que lo había, y en mayor medida-. La noche ya era electropopera, pero terminó en fiesta mayor con ‘Los chicos saltarán a la pista’ o ‘Podría ser peor’… Y la más sorprendente y original propuesta para el homenaje planetario; una mezcla excelsa de ‘Mi hermana pequeña’ y ‘Nuevas sensaciones’… Con ¡el ‘Just Can’t Get Enough’ de Depeche Mode! Una puta genialidad. Y de postre, ‘Revolución Sexual’, como no podía ser de otra manera. Y regueros de gente feliz desfilando hacia las barra y los excusados (la mayoría en la ladera del Castillo).

Antes de los cabeza de cartel El Imperio del Perro descargó toda su energía eléctrica, llenando las tablas de un escenario que a otros les quedó un poco más grande. Los sevillanos no entienden de jerarquías ni de horarios. Aprovechan al máximo su tiempo en la palestra y derrochan grandes dosis de adrenalina, que no deja impasible al espectador. Este es rápidamente engullido por el poder de su rock cañonero y efervescente. Muy buen bolo, a pesar de que el aforo del recinto no cubría la mitad del mismo a esa temprana hora. Los que estaban, fueron. Y los que fueron disfrutaron de un breve pero intenso set list lleno de hits,  versión del “Cumpleaños Total” (muy certera) incluida.

El final de la primera noche corrió a cargo de Salitrex Dj, que hizo que más de uno de los valientes que aguantaron hasta casi amanecer, calzaran unas agujetas considerables durante el resto del fin de semana. Bien por Ray Soria Chinchilla. Un seguro de fiesta.

A pesar de la brillantez de la actuación de Maga, las muy destacadas de La Casa Azul y La Bien Querida, y las notables de Automatics, El Imperio del Perro y Apartamentos Acapulco, el peso específico de la gran fiesta Planetaria, el épico concierto de los granadinos -inmenso en matices y con un sonido descomunal- y el halo que desprendió su homenaje durante 48 horas, fue lo que marcó definitivamente la edición vigésimo segunda del Contempopránea.

Si la previa del día D –P en este caso- ya tuvo marcada impronta planetaria, el Gran Sábado del Contempopránea 2017 convirtió Alburquerque en el centro neurálgico de la música española y a Los Planetas en el icono pop de la Galaxia, en torno a la que orbitaron el resto de los elementos de la misma.

Agustín Fuentes, alma máter del Festival, sabía lo que se hacía cuando pergeñó esta edición, homenaje incluido. La misma historia del CPOP está impregnada de momentos planetarios, desde su primera aparición en la ladera del Castillo Luna, allá por 2.000 -cuando presentaban el inolvidable Unidad de desplazamiento– , pasando por otras cuatro ocasiones más, hasta la última -salvando la presente- de 2.010, para celebrar una década de cambios y acontecimientos extraordinarios en torno al grupo.

Resumen de las cinco actuaciones previas de los granadinos en el CPOP:

Hablar de Los Planetas es hablar de historia de la música pop / rock contemporánea en nuestro país. Es hablar de influencia, himnos generacionales, icono cultural (en forma de melodías y lírica, de ilustraciones, portadas y controversias, de revolución, anarquía y contradicciones, de rumores y rupturas, puntos de inflexión y catarsis)… En definitiva, es hablar de un MITO.

Escribir sobre Los Planetas es dejar marcado negro sobre blanco odio, amor, destrucción y reconstrucción. Es vivir expectación, esperanza, decepción, e incluso frustración, como ya comenté el día que anunciaron su Homenaje. Pero lo que más llama la atención, alrededor del grupo (al margen de tres discos que están ya en el museo de la historia de la música popular, dos docenas de temas para la posteridad, otros tantos sobresalientes y muchos más que cualquier otro grupo acogería como hit propio), es el halo que arrastran desde sus inicios, no solo con sus fieles (los más fieles del Universo), sino con prensa, críticos, detractores y acérrimos enemigos (que también son legión). No sé qué sería de unos y de otros, de no haber existido Jota y compañía. A buen seguro habría que inventarlos.

El Concierto

Tras una desafortunada intro / homenaje que la organización no midió adecuadamente -el mejor escribano echa un borrón-  en la que en una arcaica pantalla de píxeles mastodónticos se intentaba proyectar una serie de mensajes de diferentes personajes, con imagen y sonido descompasados, diversas interrupciones y lagunas silenciosas muy embarazosas. La anécdota (porque mejor catalogar el detalle así, pero dando un pequeño toque de atención a quien corresponda… no se puede ser así de cutre en el momento culmen del evento) quedó zanjada de forma muy natural, con algún abucheo, y lo que fue mejor a la postre; el auténtico y genuino HOMENAJE. El que Los Planetas dieron a todos los que esperábamos expectantes su aparición.

En mis veinte años de experiencia como habitual espectador del grupo -en salas, teatros, pabellones o festivales– no recuerdo un sonido tan limpio, pero al mismo tiempo demoledor, en ninguno de sus conciertos, y menos en festivales. Eso en primer lugar. En segundo, la sintonía casi religiosa, como si de un ensamblaje de otro mundo se tratara, de los diferentes miembros del grupo (Jota, Florent, Eric, Banin y Julián), embarcándose en un TODO que unificó notas, distorsiones, letanías, percusión, melodía, lírica, técnicos, seguidores y naturaleza, con la noche planetaria de Alburquerque. No había empezado un concierto. Había comenzado la liturgia definitiva de Los Planetas

No deja de sorprenderme que aparte de los puretas -que diría Carlangas de Novedades Carminha– que seguían obnubilados el concierto, decenas de veinteañeros, desde el Mega-Tema “Islamabad” -arranque habitual en la gira- entonaran al dedillo las letras, de un Jota muy enchufado, coreando cada una de ellas como si de un karaoke se tratara.

El set list no entrañó sorpresas, salvo en la finalización del mismo, cuestión, que como en el resto de lo que acontece en el entorno del grupo, suscitaría diversas corrientes de opinión, hasta convertirlas en polémicas teorías.

Jolgorio general con “Un buen día”.

El repertorio tras “Islamabad”, siguió la estela habitual de temas de gran peso específico, de gran carga emocional, pero fuera del elenco de hits festivaleros “Soleá, “107 Faunos”, “Ya no me asomo a la reja” o ¡Si estaba loco por ti”– hasta llegar al punto de inflexión con “Corrientes circulares en el tiempo”, donde enlazaron con las celebradas y míticas “Rey Sombra”, “Santos que yo te pinté” (que viene así en el propio listado del grupo; lo apunto para susceptibles), “Segundo premio”, “Un bien día” (jolgorio general incluido), “David y Claudia” o “Jose y Yo”, intercalando diferentes temas del ZTA actual, “Hierro y Níquel” incluido.

Tras el primer parón. Bises con “Ijtihad” (muy coreada), “No sé cómo te atreves” y “Espíritu Olímpico” (ambas con La Bien Querida)  y “Alegrías del incendio” (que proyectó exactamente su título sobre el público). Tras el segundo y definitivo, “Pesadilla en el parque de atracciones” (que hizo tambalearse el Castillo Luna),  “Amanecer” (menuda preciosidad de canción)… y un final inesperado, para algunos decepcionante, para otros sorprendente; y para un buen puñado, una fuente interminable de interpretaciones como con el final de Lost in Translation “Zona Autónoma Permanente”. Canción que refleja, en mi opinión, el estado vital de Jota (y, quizá, del grupo) y la que, en cierta manera sirve de corolario del disco y de su momento. No es muy común. No. Pero la noche tampoco lo era. Se podría terminar con “De viaje”, decían. Se podría terminar con “La Copa de Europa”, decían. Se podría terminar con “La Caja del Diablo”, decían. Pero Jota dijo “Llegará el día/ Que podamos celebrarlo/Estar para siempre juntos/Para nunca separarnos”. Y dio por finalizada la liturgia. El dios planetario había hablado (durante hora y tres cuartos) y sus seguidores marcharon en paz, extasiados, con la sonrisa eterna en sus caras. Felices.

“Espíritu Olímpico”, con La Bien Querida.

Lo más destacado del sábado al margen de Los Planetas (si eso es posible).

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La Bien querida deleitando al personal con su acústico. Foto Web Oficial del CPOP

Eran apenas las 9 de la noche y el escenario contempopráneo presentaba un ambiente espectacular. A diferencia del día anterior, que a tempranas horas flojeó la afluencia, el lleno se rozaba. Y es que, aparte de ser el Gran Día, La Bien Querida tiene mucho tirón entre el público del festival.

Ana Fernández-Villaverde está de dulce. Su concierto acústico, junto a un inmenso David Rodríguez, así lo certifica. A punto de estrenar nuevo disco (el quinto largo de su carrera musical), dio un repaso a sus trabajos anteriores, dando alguna pincelada en forma de adelanto de dicho disco, con la magnífica “Dinamita”

El concierto, de apenas 45″, se nos hizo muy corto. Pero las cosas bellas tienen esas cosas. Son efímeras, te dejan un retrogusto exquisito y ta hacen soñar con el momento de volverlas a disfrutar. En el corto viaje no pudieron faltar joyas iniciáticas como “Hoy” o “9.6”, posteriores como “A veces ni eso” u otras más actuales como “Poderes extraños” o “Muero de amor”… Y la versión, dulce y bucólica, de “La Veleta”. En resumen, una delicatessen que nos dejó salivando.

Automatics y Apartamentos Acapulco: Ayer, hoy y siempre; la calidad no entiende de edad. 

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Agustín Fuentes con los Apartamentos Acapulco. Foto Web Oficial del CPOP

Apartamentos Acapulco saltaban a la palestra justo al finalizar su concierto LBQ. La hora, 22.10, era prometedora para ellos, recién estrenado este año su primer LP -el celebrado por crítica y público Nuevos Testamentos– y llegaban a Aburquerque con ganas de darlo todo, en su debut en un festival que sienten como algo propio desde adolescentes.

Los granadinos contaron con el hándicap del proceso febril de su frontmanIsmael Cámara-, pero a pesar de ello realizaron un concierto al nivel de lo que se les exigía, teniendo en cuenta que son uno -si no el que más- de los grupos emergentes del año en nuestro país. Los Apartamentos ya no suenan a… ya no puede que… ya no tienen un buen tema

Ismael, Angelina, Pedro Ernesto, Efrén y Peter suenan a Apartamentos Acapulco (con sus influencias, como todo el mundo, por supuesto), a noise y shoegaze de altas esferas. Son una realidad. Y además de la excelente “Scarlett” (coreada por el público), cuenta con un puñado de excelentes canciones, encabezadas por la progresiva delicia de “Romance de Verano”, la tapada, pero singular “La Langosta” (inspirada en el film del mismo nombre, cuya primera hora es sobresaliente), la que cierra sus bolos a toda mecha “Nueve esferas”, o las notables entradas a los mismos “Bing Bong” o “Juan sin miedo” (primer single del largo). A eso le sumaron la acertada versión de “No sé cómo te atreves”, muy celebrada entre los asistentes, que en el último tramo del concierto fueron muchísimos

Con Apartamentos Acapulco volvió a temblar el suelo, vía bajo de Pedro Ernesto y la percusión planetaria de Peter, que jugaba en casa. Y algo que destacábamos ayer con El Imperio del Perro, y que engrandece a un grupo novel; supieron llenar un escenario grande. Ocuparlo. Darle su seña de identidad. Cosa nada fácil, y bien pudimos comprobarlo durante las dos noches. Notable alto para los chicos, para que no se duerman en los laureles y sigan imparables hacia la máxima nota. El futuro es de ellos, pero hay que alcanzarlo, sin dejar de vivir el presente.

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Instantánea de la noche del sábado, con el Castillo Luna de fondo. Fotografía José F. Ruiz

No quería terminar la crónica de este CPOP”17 sin destacar, por un lado a Automatics. Los de Linares, que apenas hacen apariciones en directo, volvieron a la escena en 2015 (editando Big Ear), tras su separación, y esta primavera han vuelto a sacar nuevo disco, que presentaron en tierras extremeñas, Ruido Negro, en el que además, han aceptado un nuevo reto; cantar en español.

Automatics nos deleitaron con una actuación de 40″ plagada de grandes temas, fieles a sus guitarras distorsionadas y melodías características del mejor pop/rock de estilo británico. Los más jóvenes alucinaron con el concierto, y los que coleccionamos ya alguna década de más, retomamos lo que en los 90 significó una señora banda, y que en mi caso, voy a recuperar gracias al CPOP y al propio grupo. El colofón del concierto fue una de las mejores versiones del fin de semana, “Jesús”, del histórico Super 8.

Por otro lado, finalizo -ahora sí- disculpándome de antemano por no poder escribir de todos los grupos del festival. Se hace imposible tal reto para una sola persona abarcar todos los horarios y conciertos, sin satisfacer las necesidades básicas de un ser humano -muy humano-. En mi intención está siempre señalar lo más destacado, obviando la crítica destructiva;  y si a buen seguro, por cubrir las necesidades básicas fisiológicas algo se me escapa, vaya mi humilde descargo por delante.

Enhorabuena a Agustín por esta excelsa edición, la 22ª ya. A la organización. A los colaboradores. Y a Alburquerque, siempre protagonista junto a la música. Larga vida a Los Planetas y al Contempopránea.

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