Rodrigo Amarante y Asaf Avidan: dos solistas llenos de emociones
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El pasado 5 de noviembre, tercer día del Cartagena Jazz Festival, contamos con las actuaciones de Rodrigo Amarante y Asaf Avidan en el Teatro Circo.

Una sala repleta de gente con ganas de ver a dos artistas solos, por separado, ante el abismo. Y es que como dijo el brasileño “he pedido que dejen de iluminarme a mí, yo también quiero veros a vosotros”.

Sobre las 21: 45 las luces empezaron a disminuir, un escenario un poco vacío con apenas un piano y un micrófono, pero ¿quién necesita más cuando íbamos a recibir tanto amor?. Una voz en off describía al gran Rodrigo… “Dónde apenas hay espacio para el silencio, sin banderas ni identidades, las olas en el universo de sus canciones”. Y ahí estaba, la voz musical de la serie “Narcos”, con su guitarra blanca agradecido de encontrarse la bandera de su país y la sala llena de gente. Entre risas se acercaba al micro y “qué bueno verte” fueron las primeras palabras que salieron de su boca.

Amarante hacía más de un año que no pisaba España y nunca había visitado Cartagena, por lo que su traje azul marino nos mostraba a un Rodrigo contento de poder presentar Cavalo (2013) con nosotros, empezando con “Nada em vao”, la primera canción también de su disco. Se mostró en todo momento cercano, relajado y risueño, ayudando al público a soltarse y dejar entrar más suavemente sus canciones, queriendo que todos los presentes disfrutáramos tanto como él lo hizo sobre el escenario.

A la hora de llevar su música al directo es cierto que falta más percusión y el sonido queda un poco solitario, pero lo compensa con su simpatía y mostrándonos que es capaz de expresar toda su melancolía y sus alegrías frente al micro.

Y pasamos al turno del israelí, solo también ante el peligro, bueno pero no tan solo, estaba rodeado de sus tatuajes, guitarras, micrófonos, pedales, octopad, sintetizadores… se sinceró con nosotros contándonos que la mayoría de los músicos preparan sus playlist de menos a más acabando con los éxitos, pero que a él eso le parecía una tontería, porque para él la vida no era lineal sino con sus subidas y sus bajadas y así es como preparaba sus conciertos.

Asaf sin duda es un artista con todas las letras, su desenvoltura en el escenario, su manera de transmitir sus sentimientos mediante las canciones, sus movimientos… todo. Puso a tono al público, mientras que él se ponía a tono con su whisky, “vosotros bebéis antes y después del concierto, yo lo hago durante”.

Al principio solo iba cambiando de guitarras entre canción y canción, la locura fue cuando se colocó el ghungroo en el pie y empezó a grabar las bases y a cantar encima de estas, experimentando al máximo lo que la música puede dar de sí hasta despertar incluso a la persona más aburrida del público, acompañado todo con un increíble juego de luces.

El pasado sábado estaba destinado a no ser un día cualquiera, así que desde aquí le doy las gracias al Jazz Festival por hacer que pasen cosas tan bonitas en Cartagena.

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Cristina Cano

Everything is a remix
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