Speed Sound: «Las bandas cada vez son más “pros” y buscan estar a un nivel muy alto desde casi el comienzo»
Fotografía de Arturo de Lucas
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Speed Sound es una nueva agencia de contratación, promoción y comunicación musical. Hablamos con sus responsables para conocer mejor esta oscura pero necesaria labor.

La música es de los músicos. Esta tautología, digna de cierto presidente del gobierno de infausto recuerdo, es cierta a medias (siguiendo también muchas de las cosas que dijo ese señor del que hablo). Porque la música son los músicos, pero también los que escuchan, así como todos aquellos que hacen que esa conexión sea posible. Representantes, agentes de prensa y/o contratación, productores, programadores, técnicos, periodistas, blogueros… La lista es lo suficientemente extensa como hacer de este mundo una industria. Pese a que en ocasiones la apariencia del universo musical se asemeje a la del ejército de Pancho Villa, los integrantes de la escena cada vez van acercándose más al lugar que les corresponde: el del profesionalismo.

Este es un blog personal, y si os soy sincero, me siento fuera de lugar en todo lo respectivo a la industria. Carezco de pretensiones (salvo la de escribir todo lo bien que pueda y aportar mi visión), y si estoy aquí es porque puedo, así que se me escapan muchos los detalles de la parte referente al negocio. Intuyo que muchos de los que estáis leyendo esto, estáis incluso menos al tanto que yo acerca de cómo se mueven los hilos y de quiénes están detrás de los músicos, cosa que todos deberíamos saber para abrir los ojos y ver lo que hay detrás de un proyecto musical: trabajo, trabajo y más trabajo. Así que, con cierta curiosidad, me he metido entre bastidores para conocer un poco mejor cómo ven el escenario las agencias de prensa y contratación, entes profesionales con los que suelo tratar a diario. Lo hago con las fundadoras de Speed Sound, quienes hace poco han arrancado una nueva andadura con esta agencia, y que llevan a algunas de las bandas más prometedoras de Madrid.

Speed Sound son Silvia Suárez y Beatriz H. Viloria, dos periodistas madrileñas que llevan cerca de una década involucradas en la música, firmando artículos en Notodo, El País, Traveler, Rolling Stone, Mondosonoro o Musicazul y, además, aventurándose en otros terrenos. Silvia creó Speed Sound en 2014 y programó en la capital a bandas como FAVX, Terry vs Tori, Monteavaro o Solo Astra, además de haber pasado por Last Tour e Industrias Bala. Beatriz pasó por la agencia Desvelo y fue responsable de prensa del Carrefest 2017 y del Festival Cultura Inquieta 2018. Así pues, estamos hablando de dos mujeres curtidas en la industria y que no solo saben lo que hacen, sino que lo hacen de forma valiente.

Speed Sound Arturo de Lucas
Fotografía de Arturo de Lucas

Desde que Speed Sound naciese en 2014, ¿cómo han cambiado la escena y la industria musical?

Silvia: Bueno, la escena cambia a diario; en Madrid tenemos una variedad riquísima de géneros y una excelencia por el underground. Así que en cuanto te descuidas hay una banda petándolo en cuestión de meses. También creo que ahora la competencia es mayor, y la burbuja de festivales es gigante. Además de que las bandas cada vez son más «pros» y buscan estar a un nivel muy alto desde casi el comienzo.

Bea: A esto último añadiría la rapidez con la que ocurre y con la que se quiere que ocurra todo. Esa palabra tan odiosa, «viral», y esas cosas. En cuanto a la industria, observo que cada vez más grupos deciden montárselo por su cuenta, han surgido sellos independientes, ciclos y algunos festivales que no metería en esa burbuja, aunque son una minoría.

¿En qué pensabais cuando disteis el salto a programar conciertos?

Silvia: Speed Sound nació como fanzine (o magazine, como llevaba originalmente en el título), simple y llanamente por mis ganas de escribir sobre música y programar. Sí que creo que parte de la espontaneidad que había en ese proyecto sería casi imposible ahora, en parte porque creo que cada vez menos gente consume medios impresos y por la crisis del sector periodístico en sí.

En cuanto a programar, a mí me parece precioso, pero desafortunadamente en Madrid cada vez es más difícil. Es una pena, porque como decía un compañero de La Castanya hace poco, los dueños de las salas parecen haberse convertido en empresarios a los que no les gusta la música. Necesitamos más iniciativas públicas para preservar nuestra identidad cultural y no poner tantos frenos a las iniciativas en el sector cultural, como ya hacen en otras ciudades como Granada o Málaga.

Tenéis experiencia en diferentes agencias de management y de prensa, ¿cómo de importante ha sido ese aprendizaje de cara a la empresa en la que os habéis embarcado?

Bea: Diría que vital, son experiencias a las que les debemos mucho. Hemos estado y aún estamos al otro lado, recibiendo notas y convocatorias de prensa, y empezar a compaginarlo con la tarea de redactar esas notas de prensa fue un paso bastante natural, la verdad. Ambas llevamos una década metidas en el periodismo musical y trabajar en ambos bandos nos ha dado una buena idea de lo que debería y no debería hacerse, distintas formas de trabajar, etc.

¿Cuáles han sido las razones y los momentos que os han conducido a emprender?

Silvia: La precariedad en el sector, muy fundamentalmente, las ganas de hacer cosas a nuestra manera y, sobre todo, de formar equipo. En mi caso, también que me chifla currar con gente válida y con la que me llevo bien, sin embargo, me cuesta muchísimo que me manden… jajaja. Aunque ser jefa tiene casi tantos contras como pros.

Bea: Lo mismo. Llevo mucho tiempo trabajando por mi cuenta, colaborando con unos medios y otros, pasando por agencias de manera temporal… Tener Speed Sound y sentirlo como algo mío es importante para mí.

¿Qué debe tener una banda para trabajar con vosotras?

Silvia: No creo que haya un requisito clave; sobre todo, ganas de trabajar y (¡muy importante!) de trabajar en equipo. En Speed Sound supervisamos todo el trabajo y aunque cada una estemos centrada en un ámbito o un aspecto de la banda en concreto, nos comunicamos todo. Por eso no creo que sea importante el género en cuestión, sino que el éxito se basa en tener buena actitud y una comunicación continua… La mayoría de bandas si no empiezan, acaban siendo nuestros amigos.

Bea: Muy importante el trabajo en equipo y que haya comunicación. Y tener en cuenta que esto es una carrera de fondo.

Habéis creado el ciclo Muses Live, ¿cómo valoráis la respuesta de la prensa y del público?

Bea: Empezamos con Muses Live en octubre del año pasado, antes de establecer la agencia, y la verdad es que la respuesta fue muy buena. Organizamos dos conciertos, el primero en Halloween y coincidiendo con Rosalía en Colón (ay, la contraprogramación), pero la británica Yasmin Leigh y los barceloneses Weia, que traían nuevo single, gustaron mucho. En nuestra segunda fecha contamos con las madrileñas Blue Deers y la actuación en primicia por primera vez fuera de Reino Unido de Tilly de Lazy Day, grupo británico que en breve estará en el SXSW de Austin. El ambiente esa noche fue fantástico con Blue Deers y Tilly generó mucha expectación, y eso que vino solo ella con su guitarra y era una perfecta desconocida. Ya estamos deseando ponernos manos a la obra con la siguiente.

¿Creéis que el modelo es replicable en otras zonas de España?

Silvia: Creemos que es replicable y muy necesario, de hecho. Es decir, a nosotras nos encantaría contar con el apoyo suficiente para poner en marcha iniciativas transversales en más de una ciudad, siempre de forma bidireccional con Europa, que es nuestra naturaleza de cara a enriquecer la propuesta.

¿Ha mejorado el papel de la mujer en la música (desde artistas hasta prensa, management, producción, etc.) desde que estáis dentro del mundillo? Quedan muchas cosas por hacer en este ámbito, ¿cuáles son las más urgentes?

Silvia: Afortunadamente, cada vez hay más compañeras en stage managing, booking o management, pero estaría bien que hubiera alguna jefa de producción a la que contratar para un festival en España o alguna música que produjese un disco de alguno de nuestros artistas… Aunque creo que esto último es una rara avis también en otros países.

Bea: No sé si ha mejorado, pero, de un tiempo esta parte, desde luego, se le está dando más visibilidad y valor al trabajo de muchas mujeres que llevan años metidas en este mundillo. Que se anime a las chicas a producir y empeñar cada vez más tareas que suelen realizar hombres en la celebración de un concierto o festival puede ser un buen comienzo.

En este mismo sentido, este año hay elecciones municipales y autonómicas, ¿qué iniciativas políticas deberían tomarse para mejorar la escena cultural y musical?

Silvia: Uf… Ya he mencionado el tema de las salas, pero creo que hay muchas más dificultades, empezando por las burocráticas. El Ayuntamiento de Madrid cada vez facilita más la puesta en marcha de más iniciativas en el sector cultural y, específicamente, musical, frente a la Comunidad, que tradicionalmente ha estado más ausente. A esto hay que sumarle la falta de (o el acceso a) espacios públicos o subvencionados para la realización de actividades musicales, algo que siempre hemos tenido en desventaja frente a ciudades como Barcelona, donde en ese sentido lo hacen especialmente bien; hay muchas más actividades diurnas, para todos los públicos y bolsillos, algo que repercute hasta en el apoyo de marcas.

También es esencial que los jóvenes tengan facilidades para el emprendimiento cultural, que no lo vean como un hobby, porque no lo es. Ya no solo la música, pero solo los festivales, es una industria que en el último año ha generado 220 millones en España.

Bea: Para empezar, que se empiece a tomar la música en serio, como un ámbito más de la cultura y no solo como el reclamo turístico y de ocio y entretenimiento en el que está mutando. Y, con ello, que se valore el trabajo de todos los que intentamos vivir de ella.

Por último, ¿qué le pedís a 2019?

Silvia: Profesionalización de la industria y más mujeres en todos los ámbitos de la música… y que los autónomos y empresarios, ya no solo de Madrid, sino de todo el país, no soportemos esta carga ingente de impuestos y dificultades para llevar a cabo buenas ideas. La realidad es que la mayoría de autónomos están obligados a serlo y no quieren lucrarse, sino solo llegar a fin de mes.

Bea: Que se valore nuestro trabajo, nada más (risas).

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