Rufus T. Firefly: «Ahora mismo esto no nos da de comer»
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Cuando nos ofrecieron la oportunidad de entrevistar a Rufus T. Firefly, no tuvimos ninguna duda. Desde nuestra última conversación, Rufus T. Firefly se ha visto inmerso en una vorágine de música y buenas críticas, pero sin perder su esencia. Entrevistamos a Víctor Cabezuelo, en un humilde portal, tras su concierto en La Ley Seca de Zaragoza el pasado 16 de octubre.

La primera pregunta es obvia, ¿qué sensaciones tienes post-concierto?

Buenísimas, la verdad. Esta es la cuarta vez que tocamos en La Ley Seca y ha sido la que mejor ha ido de público. De sonido hemos estado superagusto, hemos tocado muy conectados entre nosotros. Venir aquí siempre es un gustazo desde el primer día en el que vinimos y tocamos ante solo 8 personas y nada más bajar del escenario Patxi nos dijo de cerrar fecha para el próximo día. Mola mucho que apuesten así por los grupos cuando no son nadie.

¿Notáis la diferencia del público de Zaragoza? ¿Es más complicado que otros, aplaudimos poco?

Creo que sois muy respetuosos. Que, por ejemplo, entre canción y canción haya un silencio, en Madrid está empezando a ser una cosa impensable, toda la gente habla sin parar y es un poco desagradable. Es algo bastante generalizado, me da un poco de rabia, porque es verdad que la gente ha pagado una entrada y puede hacer lo que le dé la gana pero me parece triste. Si pagas una entrada para ver un concierto, ¡disfrútalo! He ido a conciertos, como público y me he enfadado con la gente que tenía alrededor, quiero ver un concierto y me estoy enterando de que ayer ligó con la vecina.

Me han chivado que tenéis una especia de diario de viaje, de conciertos…

Tenemos un libro donde, tras los conciertos, pedimos a la gente que se acerca a comprarnos discos o a hablar con nosotros que pongan lo que quieran. Ese libro no podemos leerlo hasta que se llene, es una promesa que hemos hecho. Ya va por la mitad y en realidad tengo muchas ganas de leerlo.

¿Cuál es el objetivo?

No hay ninguno, simplemente lo queremos para que dentro de un año cuando esta gira haya pasado, nos pongamos a leer cosas que nos han ido diciendo y verlo con perspectiva. Es bonito y probablemente nos acordemos de algunas de esas personas.

Nuestra última entrevista fue en abril y vuestro último paso por aquí también. Son poco meses, pero ¿ha habido un cambio importante?

Nos han pasado muchísimas cosas desde que vinimos aquí. Ha sido una detrás de otra, desde lo de Vetusta Morla hasta la presencia en festivales, sobre todo la Plaza del Trigo que fue increíble. Se empieza a hablar de nosotros de otra manera y se nos empieza a tener en cuenta dentro del circuito.

Aunque, siempre se os ha cuidado con las críticas…

Siempre nos ha tratado muy bien la crítica. Todo es cuestión de gustos, entiendo que esta es una música que no entra a la primera, y entiendo que haya muchísima más gente que no le guste, que le parezca un coñazo infumable, pero bueno. Agradecemos un montón que haya críticas buenas. Cada vez que sacamos algo, a la mayoría de los medios les llama la atención y lo halagan. Tenemos esa suerte, de momento. A lo mejor el próximo disco no gusta a nadie.

¿Y notáis que el esfuerzo invertido está mereciendo la pena?

Sí, pero todos los grupos se esfuerzan, estas cosas de que ahora se nos escuche más o que ahora tengamos más repercusión, creo que tiene que ver con el esfuerzo, pero hay un punto de algo que no se puede entender. No sé si es suerte, no tengo ni idea. A lo mejor es estar en el momento adecuado o sacar la canción adecuada en el momento preciso. ¡Todos los grupos se esfuerzan!

También hay grupos que se acomodan…

Esa es una cosa que a mí me daría mucha rabia y espero que no nos pase nunca, sacar tres discos iguales…

En el caso de Rufus T. Firefly, ¿evolucionar y avanzar es sinónimo de experimentar?

Sí, sí, por supuesto, nos encantan los cacharritos, los pedales. (Hay que aclarar que en el directo juegan con un taladro y con trapos en la batería.) Todo son experimentaciones hay un ep que sacamos que se llama Grunge que, en realidad, es una experimentación total, está grabado en nuestro local y buscando sonidos constantemente, formas de tocar la batería para que suene de una determinada manera, formas de poner los micros, probar un montón de sintes… Todo eso, al final, es lo que marca la personalidad del grupo, todos los que hacemos pop o rock o, como se llame esto, hacemos lo mismo que son canciones con su estrofa, su estribillo y su parte instrumental, pero cada uno la adorna a su manera.

¿Y cuánto hay de improvisación en un directo?

Pues en este útimo, bastante. Hay partes de las canciones que alargamos y nos dejamos llevar. Cada vez pasa una cosa diferente y eso mola un montón. Es una parte de la música que no queremos perder. Ahora este directo lo llevamos muy atado, y tenemos muy claro los sonidos que tienen que entrar y salir, pero eso a veces hace que todo sea muy mecánico, entonces no queremos perder el lado orgánico de la música que es lo que nos ha flipado desde que empezamos a tocar y nos gusta que cada vez pase una cosa diferente.

Incluso los bises están predeterminados antes de empezar el concierto, ¿eso no es algo raro? Han pasado de un regalo a una costumbre y ya están incluidos en el setlist.

También hay veces que no sabes cómo acabar un concierto. Da un poco de rabia, acabar y que la gente se quede con ganas de más y si de repente, no tienes nada más en el tintero… O al contrario, acabar y que la gente no quiera más y te hayas dejado dos canciones. Es un poco raro esto de los bises, no sé quién lo inventó.

¿Cómo elaboráis el setlist en esta gira otoñal? La anterior fue más presentación de Nueve, ¿verdad?

En este última gira de otoño, lo que estamos haciendo es intentar que todo el concierto tenga un sonido en común, y todas las canciones estén relacionadas entre sí y haya valles de intensidad para acabar arriba. Es un poco la idea, antes era más presentación. Cuando saquemos el próximo disco, haremos eso, tenemos que ir haciéndonos con las canciones porque no es lo mismo grabar un disco que tocarlo en directo, lleva un proceso.

¿Y cómo va ese proceso? Sois muy activos, y tenéis que tener muchas canciones a la espera de que vean la luz.

Va muy bien. Nuestra idea es grabar disco nuevo en mayo, y sacarlo para septiembre u octubre de 2016. Han pasado 2 años y nosotros intentamos hacer un nuevo trabajo cada ese tiempo. No paramos, llevamos 10 años haciendo esto, y ya no me imagino un mes sin componer o sin grabar movidas en casa, sería como si un día de repente no comes.

¿Os podéis permitir actualmente vivir de la música?

De momento, no. Yo estoy viviendo de la música, pero porque toco con más gente y estoy empezando a producir a algunas bandas y todas estas cosas. Soy óptico y estuve muchos años trabajando en ese sector y ahorré dinero para poder dedicarme exclusivamente a la música. Ahora mismo Rufus no nos da de comer, pero está empezando a ser sostenible. Hace un par de años cada vez que tocábamos perdíamos dinero y cada vez que grabábamos un disco perdíamos muchísimo dinero.

Porque… girar por España en salas pequeñas, tiene que costar una pasta, ¿no?

Sí claro, hoteles, gasolina, a parte de los gastos de los grupos, local de ensayos, instrumentos, es una locura. Pero sigue compensando, para mi es fácil decirlo porque ahora nos está yendo muy bien. Es un poco lo que decía antes, del esfuerzo, tengo amigos que han dejado de tocar y tienen un gran talento, y esto no depende de la calidad.

Sois de Aranjuez y supongo que estarás al corriente del movimiento #Queremosentrar ¿A qué edad fuiste a tu primer concierto y qué recuerdos tienes?

Este un tema que me toca muy de cerca. Mi primer concierto fue un concierto de AC/DC y me llevó mi tío. Tenía 13 años y nunca había visto nada parecido y, de hecho, no lo he vuelto a ver. Cuando vi a Angus Young haciendo unos solos increíbles, corriendo de lado a lado, me volví loco, me dije: ¡yo quiero hacer eso! A eso es a lo que me quiero dedicar toda mi vida y cuando me muera tiene que ser haciendo un solo y corriendo por una pasarela.

Ahora esto no le puede pasar a un chaval de 13 años. Porque te puedes ver vídeos en youtube, pero la entrada, aunque haya acceso a algún festival, en realidad, es demasiado complicado. Tampoco se motiva. Espero que las cosas cambien. Tenemos también la losa de la música rock, la relacionan con el demonio y el mal, y desde ciertas instituciones hay un ataque a la música alternativa, se piensan que seguimos en los 80, es muy surrealista. Parece que está asociado a las jeringuillas, es absurdo, pero hay gente que sigue con esa mentalidad en la cabeza.

Cambiando de tema, curiosidades varias. Vosotros fuisteis teloneros de Vetusta, la semana pasada un grupo zaragozano Calavera, también lo fue y además va a ser vuestro telonero.

La palabra telonero es muy fea. Vamos a hacer un concierto juntos. Calavera es un grupo muy original, lo hacen muy bonito. Les pedimos que abrieran hoy el concierto, pero tampoco querían quemar a la gente y tocar dos semanas seguidas. Nos flipan.

Y lo de Vetusta, imagínate. Yo aprendí muchísimo a nivel profesional de ellos, ves todo desde dentro y no te lo crees. Es una empresa perfectamente engrasada, cada uno tiene su función y cada uno la cumple a la perfección. En todo momento nos sentimos como en casa. No nos pusieron ningún tipo de restricción, Vino nuestro técnico, nos puso el sonido que le dio la gana y nos dejaron tocar 45 minutos y fue flipante, porque no habíamos tocado delante de tanta gente durante tanto tiempo y además eligen ellos a los grupos que quieren que toquen.

¿Qué aspectos os quedan por mejorar en vuestro directo?

Nos quedan muchísimos, estamos a mitad del camino o al principio. Personalmente, tengo que intentar encontrar más mi sitio con la voz, con las melodías y me dejo llevar mucho con la guitarra y a veces también me dejo llevar para mal con la voz. Hay mucho que trabajar. En este disco, hemos dado un gran paso en el directo y suena todo más compacto y pensamos que esto es cuestión de trabajo y ojalá dentro de 5 años esto sea un cañonazo increíble.

Y estamos a finales de año y empezamos a hacer balance, no os voy a pedir que me digáis el nombre del mejor disco del año, pero sí ¿qué música llevas en tu mp3?

En realidad, lo que escucho ahora es antiguo. Es Apparat, que hace música electrónica increíble y que lleva como 15 años haciéndola desde Berlín. Es un genio. También tengo un disco muy bonito de Incendios, que es un proyecto nuevo que proviene del grupo Atención Tsunami y que es un ejemplo de grupo increíble que no obtiene la repercusión que debería. Nosotros seguimos aprendiendo de ellos.

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