Owl Captain: «En el disco hay partes más cañeras que pueden sonarte a Mogwai»

Quizás para muchos Owl Captain les suene a chino. Si empezamos con La Casa del Árbol, Being Berber o Bel Bee Bee, la cosa va cambiando.

Detrás de Owl Captain se encuentra Gonzalo Ruiz, parte contratante de las formaciones anteriores y alma de este nocturno proyecto. El pasado año publicó Nights y nosotras le descubrimos en nuestro querido Mostaza Club. Charlamos con vino de por medio y estas fueron las sensaciones. Mamá quiero ser artista.

La primera pregunta, para ser originales, será en referencia a tu nombre artístico. ¿Se debe a tu amor a la ornitología?

(Risas) Desde siempre he sido muy nocturno y mi padre me llamaba “buhíto”. Después, cuando empecé con el proyecto tuve que decidirme por un nombre que dejase claro que se trataba solo de una persona. De ahí lo de “captain”. De hecho, en mi anterior proyecto, antes de que se disolviera, íbamos a seguir con el nombre de Capitán. Lo recordé y junto con la historia del búho decidí que Owl Captain era el nombre adecuado.

¿Cuáles son tus influencias?

Si bien es cierto que cuando empecé con este proyecto, en las primeras canciones acústicas sí que te fijas más en el espejo de grupos como Iron&Wine o Fleet Floxes. Pero, ahora mismo, todo lo que oyes te influencia. En el disco hay partes más cañeras que pueden sonarte a Mogwai y otras más tranquilas más cercanas a Local Natives.

¿Qué disco estás escuchando con más ahínco estos días?

A mí me pasa que suelo evitar grupos y discos cuando veo que están en boca de todos, así que ahora estoy enganchado al último de The National. Y me arrepiento de no haberlo escuchado antes para poder haberles visto en octubre. Me ha pasado lo mismo con el último de The Queens of the Stone Age.

Colaboraste con La Casa del Árbol y, actualmente, con Being Berber y Bel Bee Bee.

Sí, bueno, de hecho La Casa del Árbol ya desapareció. Yo entré al llegar a Madrid, estuve grabando el disco y a los meses me fui. (risas) Con Being Berber nos pondremos a grabar disco en breve y con Bel Bee Bee iniciaremos gira. Y, nada, organizándome (risas). También he tenido suerte porque mientras que un proyecto ha estado más parado, el otro iba rodando. Así que dentro de eso, ha sido relativamente fácil. Lo complicado es compaginarlo con el trabajo, que en mi caso es nocturno (risas).

El pasado año publicaste Nights, tu primer EP.

Las canciones que están son las que más encajaban en el puzzle. Se trata de una combinación de pop y rock junto con la influencia de grupos emo como American Football o del folk de bandas como Bon Iver o incluso de Sigur Ros.

¿El mundo de la noche da para escribir largo y tendido?

Al trabajar de noche en bares siempre he andado con el horario cambiado. Mi día empieza cuando el resto están comiendo. Y por la noche la gente se suelta más y hace cosas que no haría a otras horas. Es curioso.

Nosotros te conocimos en el Mostaza Club, ¿cómo ves la oferta musical en Madrid?

Yo llevo tres años viviendo en Madrid y he visto que en el último año y medio se vienen organizando más cosas aún. Me llama la atención que sean los propios grupos los que sean los organizadores. Autogestión y ganas de hacer cosas de manera independiente. Pero independiente de verdad (risas). Porque ahora está el mainstream, el pre-mainstream, el indie, el pre-indie y ya, entonces, la escena alternativa. ¡Ya uno no sabe dónde anda! (risas) También veo cierta competencia un tanto absurda entre los propios grupos. Nos ayudamos, pero sí que hay ciertos recelos.

El trabajo ha sido autoeditado. ¿Ha sido tu pago por la libertad?

No había nadie que quisiera sacarlo en ese momento. No me gusta dar el coñazo a la gente, andar detrás y que se sientan obligados por ello. Lo tenía hecho y dije “Para adelante”. (risas)

El disco tiene (casi) más colaboraciones que temas.

(Risas) No, realmente quienes han tocado son la banda con la que voy en los directos. Siempre y cuando el directo lo permite. Además, es una manera de ofrecer otro color a las canciones. Por ejemplo, podría haber tocado el bajo pero me hacía más ilusión que fueran ellos. Algo así como un tributo hacia ellos.

¿Qué esperas de este 2015?

Yo espero paz en el mundo (risas). Espero tocar mucho, que se mantenga según ha empezado este enero. Ahora estaré de gira con Bel Bee Bee y también con Owl estaré. Además de grabar el disco y tenerlo para otoño. También con Being Berber grabaré disco este año, así que no me quejo de como viene el 2015.

¿Alguna anécdota a contar? ¿Cómo lleva tu familia tu fama?

(Risas) Mis padres pasan absolutamente de la música (risas). Ahora que ven que me muevo sí que parece que les hace más gracia. Como cuando estuve en el Festival Sin Sal en Vigo y al mandarles una fotografía de dónde estaba sí que les hacía ilusión. Mi hermano sí que lo disfruta más. Está en el Congo y me sigue por las redes sociales. Mira, una anécdota (risas). La primera canción que compuse se llamaba “Family Portrait” y hablaba de una fotografía ficticia de mi familia. Mi hermano se la aprendió y en una ocasión la cantamos juntos y mi padre con la lagrimilla (risas).

¿Y vas a recuperar el tema?

No lo sé. Está grabada por ahí, pero no la veo como para retomarla. La letra sí que me emociona, pero veremos en el futuro.

Ya para terminar, ¿a quién te gustaría que entrevistásemos?

A Matatigres, a Tuya, a Pasajero.