Leon Impala: «El Plan es también un viaje, tanto interno como externo»
Foto: Pau Roca y Tana Capó
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Leon Impala son una de las grandes sorpresas musicales de 2019. El cuarteto, que acaba de publicar El Plan, prepara un 2020 lleno de conciertos y emociones fuertes.

Chema León y Diana Palazón son Leon Impala, una banda novel con sede en Madrid que está llamando fuerte a las puertas del circuito musical patrio. Si con La Grieta consiguieron ser vistos, qué no harán con El Plan, un completísimo LP que invita a la escucha en bucle.

Entre ensayos y trabajo, el dúo (ahora cuarteto con Queque Maroto a la batería y Ester Rodríguez al bajo) nos ha hecho un hueco para departir sobre la nebulosa que rodea a su álbum de debut y aclarar etiquetas, propuesta, procesos… y también para expandir su manto onírico sobre un futuro lleno de sueños.

¿Quiénes son Leon Impala?

(Silencio)

Chema: Leon Impala somos un grupo de música formado por Diana y por mí, que somos el núcleo duro del grupo, al que se le ha sumado después Queque Maroto y posteriormente Ester para darle forma a todo el proyecto musical. Somos un proyecto que no se sostiene como dúo por la propuesta que queremos hacer. Básicamente somos esas cuatro personas.

Una de las cosas que más me ha sorprendido la evolución que habéis tenido, ya que en pocos meses (al menos en tiempos musicales) habéis pasado de ser Musgo, a hacer La Grieta y ahora a publicar El Plan. ¿El plan ahora cuál es?

(Risas)

Diana: Musgo fue en realidad un primer contacto que tuvimos con formar el grupo, pero venía arrastrado por un proyecto que tenía Chema que llevaban un tiempo tocando, pero más bien para ellos. La verdad es que con Musgo estuvimos muy poco tiempo ya que vimos que no tenía mucho que ver con lo que queríamos hacer en ese momento, la música no tenía que ver ni con el nombre. Entonces estuvimos poco tiempo. Luego también creo que entre el EP y el disco hay un cambio de sonido, pero sin embargo es más natural, es algo en la línea de lo que veníamos haciendo. Sí que ha habido un cambio, pero es una evolución natural de lo que queríamos hacer. En cuanto al plan… estamos en el momento de lanzar el disco, así que el plan es que se escuche. Cuando uno trabaja en esto y le dedica tantos meses y le pone tanto cariño, el plan que tiene es que se pueda escuchar.

Las etiquetas son uno de los fetiches de los críticos y a vosotros os han colocado muchas y muy variopintas: indie, dream pop, indie dream pop, shoegaze, psicodelia… ¿no hay algo de cinematográfico también? Por cierto, ya os preguntaré también por las canciones bisagra…

Diana: No, no es tan consciente por nuestra parte.

Chema: No, digamos que nosotros estamos relacionados con el mundo del cine directamente, pero no es algo que no hayamos planteado así. No es la primera vez que nos lo dicen, y es verdad que nosotros estamos jugando a dos manos en el sentido de que no nos cerramos solo a una etiqueta. Tú escuchas el disco y tienes canciones como “Con qué nos Conformamos” o “Canción del Desierto” que van a ese terreno, y luego hay canciones como “La Piedra y la Luz” y “Hombre Animal” que entran en un terreno más low e incluso épico. Son espacios que nos interesan mucho. Digamos que La Grieta era un terreno más épico, más post-rock, más Mogwai, más ese mundo, y ahora estamos en un territorio que nos apetecía investigar. Son dos conceptos que nos interesan: en uno de ellos sí que vemos una cabida más cinematográfica, en el otro también, aunque no tan evidente. Igualmente nosotros estamos abiertos a lo que pueda aparecer en el camino. Lo que ocurre es que no nos hemos puesto directamente ni a buscar, ni lo hemos planteado con nuestro mánager, ni con la editorial, de ir a hacer bandas sonoras. De hecho, algunas bandas sonoras que nos gustan, como la de Revenant o las de Mogwai, no son bandas sonoras al uso. Una banda sonora está siempre muy al uso de lo que requiere la película y nosotros estamos al servicio de lo que requiere la música.

Bueno, yo más por una banda sonora completa, lo decía porque la música, con su enfoque ambiental y con sus cambios de intensidad, invita a veces a soñar en una escena, a ver una pequeña historia.

Chema: De hecho, tenemos un proyecto paralelo llamado Leon Impala Films que es donde hemos creado ya varias obras más cinematográficas. Es cierto que esta música encaja bien, de hecho, el videoclip que vamos a estrenar próximamente, que es sobre el hidden track, va a ser muy cinematográfico y muy experimental. Todo eso lo hacemos nosotros y lo dirige Diana de hecho. Esa faceta cinematográfica nace de nosotros y es el videoclip el que se pone al servicio de la canción.

En España, la escena asimilable a vuestra música goza de una mala salud de hierro: Se han separado Nudozurdo, Odio París, también Standstill con los que guardáis ciertas semejanzas. Sin embargo, también están Pumuky, Julio de la Rosa que es incombustible. ¿Cuál es vuestra perspectiva dentro de esta escena trituradora de sueños?

Chema: Pues la verdad es que lanzas conceptos muy interesantes. Yo creo que en lo que pensamos ahora es en que el núcleo interno de la banda mantenga la ilusión y mantenga las ganas de seguir creando y disfrutando con ello. Es verdad que existen bandas como las que ha citado –Nudozurdo se separaron hace un año escaso– que son de un talento indiscutible que están muy por encima de otras que tienen una gran repercusión en el panorama indie y que sin embargo no tienen ese reconocimiento. Eso es una tara que hay aquí en España, en otros países no sucede. Nosotros sabemos que nuestra música tiene componentes pop más accesibles y que tiene componentes noisy que la hacen estar entre dos aguas, pero es que es nuestra apuesta. Aquí entran en juego las expectativas, hay que tener mucha calma y disfrutar del proceso a nivel interno. Si las expectativas son muy altas y se ponen por encima del disfrute del propio proceso y de la creación es muy fácil que te estrelles a nivel emocional.

Diana: Sin embargo, al hacer esta música sentimos mucha coherencia, mucha. Nos miramos y decimos «este es el disco que queríamos hacer», entonces existe una gran tranquilidad con uno mismo.

Chema: Ojalá podamos decir que somos una banda de muchos discos y de largo recorrido, pero para eso tengo claro que lo importante es cómo se sostenga la ilusión en el núcleo de la banda. Nuestro entorno cree en nosotros, nuestro mánager, nuestros amigos disfrutan mucho de la música, la gente que la descubre nos escriben cosas maravillosas y emocionantes como que es el disco del año. Lo que pasa es que el mainstream no apuesta por esto, pero vamos a ir viendo cómo se desarrolla, también hay un circuito en el que se puede entrar. El problema es querer vivir de ello, ahí ya es un tema complicado el de las expectativas.

Claro, lo pregunto porque también estoy acostumbrado a bandas noveles y también muy jóvenes, casi adolescentes. Y no es lo mismo ser novel con vuestra madurez y con un sustento económico alternativo como ocurre en vuestro caso.

Chema: Uno con esas edades quiere comerse el mundo.

Diana: Y puede ser que te lo comas, pero igual se acaba pronto.

Chema: Es muy fácil ver frustradas las expectativas. Nosotros tenemos nuestro trabajo paralelo, tenemos la suerte de tener el estudio en nuestra casa, es una cosa interna e íntima nuestra y de la gente que toca con nosotros, entonces es relativamente fácil. También tiene trabajo, ahora por ejemplo se nos ha juntado con la obra de teatro y tenemos que bajar a Madrid todos los días al teatro y hay momentos de «hostia qué de trabajo la banda». Sin embargo, también hay momentos de espacios en blanco en los que es una maravilla y superdivertido crear. Es lo que te digo, no entrar en el estrés de necesitar un disco al año para sacar más canciones, vender… en esa dinámica es fácil verse frustrado y no desarrollaríamos este estilo. Buscaríamos algo que tuviese tirón como actores, de estilo completamente pop, que el mainstream lo aceptara bien y ya está.

Lleváis trabajando con Raúl Pérez desde La Grieta, ¿cómo ha influido en vuestra música? ¿Qué os dijo cuando escuchó El Plan? ¿Cómo ha visto esa evolución?

Diana: Raúl Pérez es, como dice Chema, la piedra angular de nuestro proyecto, y es que es un poco así. Con Raúl empezamos a grabar antes de La Grieta canciones que nunca verán la luz porque nosotros teníamos una idea de lo que queríamos hacer y estábamos trabajando en ello. Raúl tiene una experiencia, un talento y un recorrido… nos entendimos desde el principio muy bien, él sabía dónde queríamos ir y para nosotros ha sido impresionante encontrarnos con él. Cuando llegamos con El Plan nosotros ya le habíamos mandado alguna cosa, ya sabía por dónde íbamos y tenía claro qué iba a hacer con El Plan. Cuando vamos a La Mina acabamos por forjar las cosas, allí es donde se le acaba dando la vuelta al proyecto… entonces encontramos el sitio. Los tres nos miramos y nos dijimos «vamos por aquí» que este es un sitio al que queríamos llegar. Era algo que tenía mucho que ver también con las voces, que en La Grieta no estaban tan presentes. Queríamos trabajarlas más, atrevernos con ellas, darles más usos, y en El Plan hemos dado con la tecla en ese sentido.

Chema: La realidad es que lo has comentado antes de las canciones bisagra tiene mucho que ver con procesos en La Mina. Cuando hemos pasado por allí, tanto en algunas canciones que se han quedado inéditas como en las que han salido, siempre ha habido una bisagra. Nosotros hemos confiado ciegamente en Raúl y él nos ha ido marcando el camino. Ha ejercido como productor y amigo en todos los sentidos. Cuando acabamos el disco nos dijo «Bueno, hemos dado con la tecla de las voces, ¡las tenemos! Ahora a seguir haciendo buenos temas» (risas). Hemos ido ahí como buscando, desde La Grieta donde las voces eran más extremas, la mía grave a lo Cohen y Diana sonaba más épica a lo Jonsi, hasta ahora que hemos ido ajustando y buscando ese lugar medio, más velado, que era lo que queríamos. La verdad es que no podemos concebir nuestro trabajo sin Raúl.

Es muy bueno Raúl. ¿Y en este disco ha saltado algún resorte? ¿Hay canción bisagra?

Chema: Existe una canción bisagra, pero del anterior, que es “Cristal”. “Cristal” ya se grabó en el momento del EP, pero vimos era un tema que apuntaba a un lugar nuevo.

Diana: No nos entraba con La Grieta.

Chema: No, son primos hermanos los estilos, pero ya estábamos girando hacia ese lugar que estábamos buscando. Aparte, no se trata solo de lo que uno quiere hacer, sino que uno tiene que saber en lo que es mejor, entonces es un compendio de ambas cosas. “Cristal” era esa canción y quedó grabada, no salió en el EP, pero se volvieron a grabar el ochenta por ciento de las pistas para el disco nuevo y salió. Ahora en este disco estamos muy convencidos, nos gustaría seguir investigando por este camino.

Diana: Además, cuando estás grabando un disco de repente ves que las canciones tienen su propio sitio, te sorprendes tú también. Por ejemplo, a “Con Qué Nos Conformamos” le dimos vueltas y no acabábamos de verla. De repente, fueron dos claves y la oímos y dijimos «“Con Qué Nos Conformamos” es así» (risas). No está uno solo haciendo canciones, las canciones se expresan y tienen su sitio.

Chema: Estoy de acuerdo con lo que dice Diana. Yo tenía la sensación de que había canciones muy distintas en el disco y, sin embargo, a medida que se han grabado, mezclado, masterizado y han tomado su propio espacio yo las veo muy asentadas. El disco está a dos manos, en varios terrenos musicalmente, no es un disco de hits, pero hemos jugado con las canciones y las dinámicas para que tengan su espacio y generen la dinámica del disco. Yo creo que lo hemos hecho bien.

Cambiando de terreno, también os quiero preguntar por las diferencias entre la versión digital y física. Yo solo he podido escuchar la digital, pero según he leído hay una canción escondida al final, creo haber leído que hay un arranque diferente, ¿de dónde nace esta concepción?

Chema: No, el arranque el mismo. Es verdad que hay un máster que cambia entre la edición física y la digital, pero son paralelos. En el formato físico, cuando acaba “Nadie Despierta” aparece una hidden track que es un extended de la propia canción que tiene mucho que ver y a la vez no. Ya lo escucharás.

Diana: Y esta extended es con la que saldrá el videoclip. Nosotros somos raros (risas).

Chema: Nosotros metemos el videoclip de una canción extended que solo está en el disco físico y que encima es la más épica y extraña (risas). También hemos cuidado mucho la edición física con un disco desplegable, con un cuaderno con letras, todo de cartón sin plástico, con fotos de Pau Roca…

Diana: Y de Tana Capó.

Chema: Está muy interesante, muy en la onda de lo que estamos planteando en el disco. Estamos muy contentos.

Diana: Está muy bonito.

Chema: La verdad es que hoy día no se venden discos, pero nosotros ya vamos a acabar con la primera tirada, estamos contentos dentro de que es una cosa pequeñita.

Si el disco es bueno y se cuida la edición física, siempre es un incentivo comprarlo.

Diana: Sí, lo de la estética es algo que a Chema y a mí nos parece importante en todos los sentidos. Lo estético de la banda también tenía que reflejarse en el disco físico, claro.

Chema: Al final es como un pequeño regalo, un desplegable con láminas, el libreto… ha quedado muy bonito. Como cuando se cuidaban los discos en los noventa.

Por no salir del lado visual, me ha encantado la portada de El Plan, que según tengo entendido, es obra de Pau Roca. Representa perfectamente lo etéreo y también lo palpable de vuestra música con ese cruce entre Edward Hopper y Trainspotting, ¿cómo nació esa portada?

Diana: Para nosotros es el primer disco, entonces cuando nos planteamos hacer la portada dijimos: «¿Qué hacemos? ¿Nos ponemos a nosotros?». Nosotros no queríamos salir porque ya tenemos una imagen muy concreta, no queríamos poner nuestra imagen de primera, lo que queríamos es que se escuchara la música y no otra cosa. También tenía que reflejar la propia música y yo me di cuenta de que no era nada fácil (risas). No es fácil encontrar una portada que la veas y que después escuches el disco y digas «Ah, pues sí que tiene que ver», porque muchas veces te alejas. Lo que dices de Hopper es verdad, yo no lo había visto en un principio, pero nos lo han dicho muchísimo y el primer día nos comentamos «ostras, es verdad, es Hopper». La foto es de Pau de un restaurante en Glasgow, que la verdad es que él ha sido muy generoso y ha hecho un trabajo con nosotros maravilloso. La foto también tiene ese algo europeo que nos gusta, porque El Plan es también un viaje, tanto interno como externo, de ir por el mundo. Además, está un poco difuminado con lo cual es un poco etéreo, de sueño, pero sin embargo es urbano, tiene muchas cosas en la foto y nos iba muy bien.

Chema: A nosotros el imaginario de la naturaleza nos gusta mucho, pero lo urbano nos venía muy bien, sobre todo trazado con este punto de psicodelia que tiene la foto. De hecho, el disco físico tiene un montón de fotos de Pau y Tana. Vinieron, estuvieron aquí con nosotros y nos hicieron fotos en muchos contextos. De hecho, en la foto del single salimos nosotros y la foto es de ellos, y también es así, movida. La coherencia del disco físico también está ahí, hay un montón de imágenes hechas por ellos, todo el diseño es obra de Chechu León, y al final el conjunto casa con esa primera foto.

Leon Impala El Plan
Foto: Pau Roca

Hay una tercera pata importante en el mundo de la música. Hemos hablado de la grabación del disco, de portadas y videoclips, pero tenéis una propuesta compleja, llena de capas, con componentes ambientales, ¿cómo se lleva eso al directo en formato cuarteto? ¿Vais a buscar sonar igual que en el disco o vamos a ver a unos Leon Impala diferentes?

Chema: Nuestro primer reto es sonar como en el disco, estamos trabajando para que sea así. De hecho, aparte del cuarteto hay backing tracks que se lanzan con ordenador y que las controlo yo desde la pedalera de la guitarra. Habrá pistas de fondo que estén como apoyando.

Diana: No va a ser exacto, exacto.

Chema: Sí, pero hay una parte sostenida, un colchón sonoro, porque claro, solo hay una guitarra en directo. Yo hago loops con ella, pero aun así habrá guitarras de fondo sonando y eso nos ayuda un montón a mantener el sonido. Luego, sí que es verdad que el directo se está planteando como más intenso que el disco, sobre todo de cara a los finales de las canciones.

Diana: Las estructuras van a ser diferentes a las del disco. En el disco tienen un cierto tamaño y a nosotros nos gustan las canciones largas. En algunas vamos a alargar porque además creemos que en el directo es el momento de hacerlo: está todo vestido, con las luces, el diseño de las luces, la puesta en escena… se da la ocasión perfecta para hacer el viaje un poco más largo.

Chema: Llevamos un diseño de luces también y una serie de cosas que, como dice Diana, en los finales es donde el directo va a tener un componente más psicodélico que el del disco.

Yo siempre pregunto porque como guitarrista amateur me asombra la cantidad de tarea que hay detrás de cada paso del disco al directo, en su trabajo en sí mismo.

Diana: Sí, total (risas).

Chema: Sí, estamos muy a tope con el teatro y preparando el directo. Yo acabo de subir de tocar ahora mismo, comeré y nos iremos al teatro (risas). Pero sí, tiene una parte muy divertida este mundo noisy o Sonic Youth que nos interesa mucho también. Esta parte se podrá ver mejor en el directo que el disco, donde somos más concretos.

Sobre el directo, sé que ya habéis tenido algún concierto, ¿cómo cambian las sensaciones al subir al escenario? ¿En qué escenario os gustaría actuar como músicos?

Diana: Mira, no me lo había planteado nunca (risas). Nosotros estamos en el teatro como actores y siempre pensamos «¿Cómo quedaría aquí nuestro directo?» (risas). En muchos encajaría genial, creemos que nuestra música se puede escuchar perfectamente en un teatro. Las canciones tienen entidad propia y los conciertos en teatro me parecen maravillosos. Es otra forma de escuchar un directo y te pegas un viaje en la butaca maravilloso.

Chema: Yo te voy a contar una cosa, a mí me encanta la Moby Dick. Hemos estado tocando en La Sol, en teatros… no es que hayamos tocado mucho, pero sí que llevamos varios sitios interesantes, y le tengo muchas ganas a la Moby Dick porque he visto allí a grupos míticos que me han encantado. Es una sala de la que me gusta la estructura, el sonido, la estética… es un lugar que me interesa mucho. Cuando nos planteamos el lugar donde presentar el disco nos dijimos «Vamos a la Moby Dick esta vez», me parece un sitio muy acertado.

Diana: No, no, espera, espera, en realidad… (risas). Si vamos más allá nos gustaría mucho tocar en la naturaleza. Nunca nos habían preguntado esto, pero hemos hablado muchas veces de lo guay que podría ser tocar un día en medio de la montaña o en unas ruinas de una capilla medio destruida, eso me parece el planazo. Este es un reto que a mí algún día me gustaría poder llegar a hacer y que la gente venga a un sitio así.

Chema: De hecho, el próximo videoclip, como en otros que ya lo hicieron como el de “Je t’aime”, esos espacios ya están plasmados en nuestro imaginario audiovisual, pero en el que tiene que ver con los conciertos todavía no lo hemos podido hacer.

Diana: No es el momento.

Chema: Claro, no es el momento, pero nos gustaría organizar conciertos en lugares especiales. En depósitos antiguos, en una nave abandonada en la naturaleza… Llevar allí la luz y la música y, aunque sea para cincuenta o cien personas, poder tocar y hacer un reportaje audiovisual de eso. ¡Pero poco a poco que no nos da tiempo! (risas)

Diana: Planazo, eh.

Me habéis traído a la mente Monkey Week, que cuando todavía estaba en El Puerto de Santa María tuvo como escenario el monasterio abandonado junto a la estación de tren. Luego ya no hicieron más allí, pero era espectacular.

Diana: Es una pasada, no solo estás con el viaje de la música, sino que estás en otra cosa, te trasladas a otra dimensión. Unas vías de un tren abandonadas… no sé, yo por imaginar… (risas)

Para ir terminando, ¿qué ocurrirá el próximo 21 de febrero en Moby Dick?

Diana: Es un sitio maravilloso y vamos a presentar el disco, con la emoción que conlleva. Además, la gente tiene curiosidad por cómo será nuestro directo y creo que van a comprobar que está muy bien porque lo estamos preparando con mucho cariño y con mucho trabajo.

Chema: Sí, además hemos decidido hacerlo un viernes para que la gente de fuera pueda venir, que en la presentación anterior en Sol tuvimos ese problema, así que al ser viernes vamos a hacerlo un poco… fiestón. Tenemos sorpresas y van a pasar muchas cosas durante la noche. Va a ser divertido y diferente.

Lo del fiestón animará a la gente.

Chema: Seguro, sí, sí (risas).

Y así terminó nuestra entrevista con Leon Impala. De aquí al 21 de febrero hay tiempo de escuchar mucha música y también de viajar, ¿por qué no empezar el camino hoy? ¡Ah y no olvides comprar tu entrada en este link antes de que vuelen!

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