Bum Motion Club: «Va a ser dreamwave, va a ser luz, va a ser melancolía»
Foto: Carla Ferrería
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Bum Motion Club, una de las apariciones más prometedoras de la escena española durante 2019, se despide de Delta, su primer EP. Por este motivo, y también por su esperanzador futuro, hemos entrevistado a la banda de Aranjuez.

Bum Motion Club le dirán adiós a Delta el 13 de noviembre, fecha en la que se cierra un ciclo y se abre otro. Por ello, hemos aprovechado la ocasión para charlar con Alber (guitarra y teclados) acerca del propio EP, de sus giras de conciertos, de su carismático sonido dreamwave y por supuesto, también del brillante horizonte que se le abre a Bum Motion Club en 2020.

Antes de empezar, te recuerdo que todavía quedan entradas para su concierto junto a Sundown Wolves y que puedes comprarlas aquí a precio de derribo.

Hola Alber, para empezar, quiero lanzar una pregunta grande. Sé que la habéis respondido varias veces a esto, pero necesito una definición de primera mano. ¿Qué es el dreamwave?

Sí que es cierto que nos lo han preguntado un montón de veces y en el fondo damos una explicación basta heterogénea. Básicamente, los componentes de Bum Motion Club tenemos diferentes influencias, venimos de diferentes géneros y llamamos dreamwave a la fusión que surge de ese cóctel de sonidos.

Es verdad que estamos muy influidos por la música dream pop y también por las bandas de estilo new wave que han salido en los últimos tiempos a nivel internacional. También por la psicodelia, el shoegaze… entonces dijimos «joder, sonamos a dreamwave». En realidad, no es más que eso, nos sentimos identificados con ello.

Ciertamente, como concepto llama la atención.

Sí, a nivel de marketing o de comunicación también es importante autodefinirse. A veces te preguntan qué haces y dices «rock alternativo, indie rock, shoegaze, dream pop…». Esto lo vi de ciertas bandas que conozco a nivel español, que intentaban plasmar su estilo a través de un género o una frase que ellos mismos han inventado. Resultaba interesante hacerlo también nosotros mismos.

Sobre esto también leí una definición combinada muy buena de tus compañeros Leiva y Pablo, que venían a decir que era «luz y nostalgia». ¿Hay mucho de eso también no?

Desde luego. En concreto en Delta, lo último que sacamos y del cual nos despedimos este 13 de noviembre es luz, es melancolía… Son canciones bonitas, canciones intensitas. A veces nos reímos de este concepto, de la intensidad que tenemos a la hora de plasmar nuestra música, pero es que es cierto, nos sale hacerlo así y no de otra manera.

Hablando de Delta, que es vuestro primer EP, vi también que con él buscabais «generar una movida nostálgica o de evasión de la realidad actual». Ciertamente, en estos tiempos, la mente te pide música así. A toro pasado, ¿crees que habéis acabado transmitiendo eso?

Yo creo que sí. Lo primero es que no nos importa a qué niveles podamos llegar con esto de la música, pero estoy segurísimo de que a la gente que haya escuchado Delta, le ha llegado esa sensación. En el fondo lo que queremos con el dreamwave, con nuestra movida, es plantear que la realidad está ahí, que hay cosas que molan y otras que no molan nada, pero que, en cierto modo, podemos evadirnos un poco. Delta es soñar, es la melancolía de recordar tiempos mejores o incluso momentos que quizás no han llegado a suceder, pero que tú crees que son mejores que los que vives.

Es interesante eso, porque es cierto que se puede sentir nostalgia de sueños que uno tuvo en su día, que no se alcanzaron y que son ya imposibles. Yo le he ido dando vueltas a Delta, sobre todo en verano, y es cierto que he percibido esa dualidad entre luces y sombras que se proyectan bajo vuestro filtro dreamwave.

Desde luego. Hay gente que nos ha dicho que sonamos como una banda sonora de una película de los ochenta, a la canción de los créditos. En el fondo son todas vibraciones buenas, pero esa nostalgia, a veces oscurilla, tratamos de plasmarla. En nuestra música no todos son sentimientos positivos, hemos de reconocer que nos retroalimentamos tanto de lo bueno como de lo malo, y esto último tiene que salir de alguna manera también.

Desde luego, expulsar lo negativo nunca puede ser malo. Cambiando un poco de tercio, ¿cómo han sido estos meses presentando Delta?

Ha sido una aventura, José. Una aventura muy bonita sobre la que puedo afirmar que los cinco estamos supercontentos de haberla podido vivir con la edad que tenemos y haber podido disfrutar de todo esto. Cuando empiezas en la música nunca te fijas objetivos ni mierdas, simplemente estás tocando con tus colegas, lo cual es un privilegio. Gracias a esto hemos podido visitar un montón de ciudades, conocer a un montón de gente, subirnos a escenarios y que al público –sea mucho o poco– le mole… Son sensaciones indescriptibles que nos hacen querer mantenernos en esta nube.

Es muy bonito todo lo que nos ha sucedido y estamos muy agradecidos a la gente que nos ha acompañado en este viaje: a nuestros propios amigos, a Víctor que nos produjo el EP, a la gente que hemos conocido en cada ciudad, amigos y amigas que son bandas… Está siendo muy guay, y el concierto del 13 de noviembre es, de alguna manera, un fin de ciclo. Lo es también porque Sundown Wolves, que nos acompañarán sobre el escenario, son con quienes dimos nuestro primer concierto, aquí en Aranjuez que es donde vivimos todos, y de alguna manera queremos echar el cierre con ellos, que dos días después se van a California tres meses a probar suerte en su escena musical. Va a ser bastante emotivo.

Me has citado al público y, dada vuestra propuesta, ¿cómo lo habéis visto? ¿Cómo ha reaccionado la gente?

No sé si hemos tenido suerte, pero generalmente bien. No quiero ponerme pedante, pero sabemos que tenemos una propuesta que no está muy exprimida, que si bien hay muchas bandas que lo hacen, a veces no se llega al público correcto o a veces la gente lo desconoce. Por eso es una alegría ver cómo la gente se anima a ir a ver conciertos sin saber qué se van a encontrar. Lo mejor ha sido la gente que no nos conoce de nada y de pronto, cuando estás recogiendo, llegan y te dicen «oye, no os conozco de nada, pero lo que acabo de escuchar me ha flipado». Eso para la banda no tiene precio, es bonito. En términos generales, la bienvenida ha sido satisfactoria.

Pese a que, como quien dice, acabáis de empezar en esto, ya habéis tocado en festivales. ¿Habéis notado mucha diferencia con respecto a los asistentes a los conciertos en sala?

Tú mismo lo has dicho, hay mucha diferencia entre cuando una persona sabe lo que se va a encontrar y cuando no. En los festivales el público es más diverso, pero la experiencia en los festivales ha sido muy guay, en los dos a los que hemos ido. En mayor o menor medida, siempre ha habido feedback.

El feedback es importante siempre, sobre todo cuando una banda afirma, como habéis hecho vosotros, que tiene como filosofía el «ensayo, error». ¿Qué habéis aprendido con esta gira de Delta?

Hemos aprendido muchas cosas, la verdad. Un amigo mío me dijo una vez una frase sobre tocar fuera y la verdad es que tuvo toda la razón: «un concierto son cinco ensayos». A nivel musical no dejas de aprender, y ya a nivel de convivencia… qué te voy a decir, es fascinante.

Ya me lo puedo imaginar, debe ser como la primera excursión cuando uno está en el cole (risas).

Es que es eso, es ese rollo. Tengo la suerte de que son mis amigos. Hemos vivido cada una que tela marinera (risas).

También en apartados más serios, como el de la organización de la propia banda, hemos aprendido a no alocarnos, a no dar conciertos a menos que tengamos asegurado que vaya público y demás. En ocasiones las bandas primerizas no tenemos ese conocimiento, y nos tenemos que dejar asesorar por el management o el sello. En la primera gira cometimos un montón de cagadas a nivel monetario que… Bueno no pasa nada, «rock and roll, sabes». Pero mola no palmar pasta.

Bueno hombre, qué menos que autoengañarse piadosamente y decir que ha sido una inversión en aprendizaje.

Exactamente. Hemos aprendido a no palmar pasta, a pasarlo guay dando conciertos viendo con quién y en dónde se puede tocar, pero si no se pierde dinero, ¿mucho mejor no?

Esto es lo que habéis aprendido, pero ¿qué es lo que habéis sentido? ¿Qué sentimientos dirías tú que describen esta etapa?

Al final es un poco la redundancia de lo que hemos venido hablando. La palabra sería nostalgia o quizás melancolía. Bandas como nosotros, como Ambre, como Sundown Wolves, venimos de crear algo al margen de todo esto, que es el Saint John Festival, que se creó una noche de verano de hace cuatro años y que todos tenemos muy marcado en nuestros corazones. Aquel verano fue magnífico, todas las canciones fueron saliendo a raíz de aquello, así que si algo podemos sentir es la nostalgia de la euforia de aquel verano en el que la música, el amor y la luna se apoderaron de todos nosotros.

Adelantándome a la nueva fase, habéis citado influencias que pueden ser más o menos obvias como My Bloody Valentine, Alvvays o Mild High Club, ¿qué ha sonado últimamente en el local o en los viajes? ¿Ha habido algún cambio de tendencia?

Como te digo, los cinco escuchamos música diferente, aunque compartimos bandas como las que has nombrado, también Slowdive, pero sí que es cierto que estamos escuchando el último disco de DIIV (Deceiver). De hecho, nos hemos pillado las entradas casi todos para ir al concierto.

¿Qué hay en el horizonte de Bum Motion Club de cara a 2020?

Pues podemos decir que la nueva etapa ha empezado ya. Es verdad que cerramos ciclo este 13 de noviembre, pero llevamos trabajando ya un mes en las demos del nuevo EP, que va a estar compuesto por cinco canciones y nada, nos queda grabarlo con Brian Hunt y Víctor Cabezuelo, que para nosotros es importante que siga con nosotros.

bum motion club entrevista delta carla ferrería
Foto: Carla Ferrería

Precisamente iba a preguntarte por Víctor Cabezuelo.

Sí, ya te digo que vamos a seguir trabajando con él. Nos sentimos muy a gusto con cómo quedó Delta y vamos a llevar a cabo un proceso muy parecido con el nuevo EP. Brian Hunt va a tener importancia, pero la producción va a ser de Víctor y de nuestro propio Leiva.

Así que en 2020 toca seguir propagando el dreamwave allí donde podamos dando el máximo de conciertos posibles y abriendo nuevos horizontes. Tenemos muchas ganas de ir a ciudades que no hemos visitado. Por ejemplo, Andalucía no la hemos pisado.

Lo sé, puedo dar fe de ello (risas).

Personalmente, es algo que a mí me fastidia bastante, pero seguro que en 2020 estaremos por allí dando guerra.

También es lo que has dicho antes, aquí es que es muy fácil palmar pasta. Se puede intentar con Sevilla, con Granada, incluso con Málaga, pero fuera de ahí… es tierra baldía. Espero que se os abran puertas. Por cierto, por curiosidad, ¿vais a seguir mezclando español e inglés? Estáis como mis paisanas de Uniforms, que van cambiando según la canción.

Sí, de hecho, nos llevamos muy con ellas. Pues la verdad es que te puedo despejar la duda, todo el nuevo EP va a estar cantado en castellano. Nos hemos lanzado, y Pablo, que en realidad es quien compone las letras en Bum Motion Club, se ha visto a gusto y hemos dado el paso. Esperamos que el resultado mole, pero nosotros estamos contentos con ello.

Para cerrar, ¿qué le dirías a la gente de cara al miércoles? ¿Cómo convencerías a los indecisos?

Vamos con muchas ganas de mostrar los sentimientos que hemos ido acumulando desde que lanzamos Delta en Aranjuez. Todo eso lo vamos a enseñar el miércoles, encima acompañados por nuestros colegas de siempre de Sundown Wolves, que nos van a acompañar y va a servir también para despedirlos a ellos.

Va a ser dreamwave, va a ser luz, va a ser melancolía.

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