Bravo Fisher!: «Primero hay amor y después desamor»

Bravo Fisher! Amor
Foto: José Señorán

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El amor, qué cosa más grande. ¿Qué no ha tocado con sus largos tentáculos? Religión, filosofía, literatura, cine, música… No hay nada que inspire más que él. A Bravo Fisher! se le aparecen las musas bajo esta adscripción y parece que no le ha quedado otra que titular así su nuevo disco. Victim of love como Elton John, The Cars o The Eagles o no (spoiler: sí), Guillermo Galguera ha vuelto a hacer música.

Las grandes entrevistas musicales de nuestros días arrancan con un intrépido reportero que, cuestionándose todo lo escuchado o leído (a veces no hace falta ni poner el disco, pa qué) va camino de un coqueto y decadente garito para cuestionar al artista sobre su obra, la cual, mientras haya cervezas, pasa a convertirse en la mejor del momento. Ya, off the record, tras vaciarse el vaso por última vez y quedar libre del compromiso, el periodista se vuelve a casa pensando en las movidas mentales de ese músico con el que acaba de compartir un par de rondas, un tío que, más que publicar discos, quizá necesite de terapia de electrochoque.

A pesar de las dosis autobiográficas de las letras, y a pesar del sonido electrónico que inunda las melodías, ese no es el caso del Amor de Bravo Fisher!. Galguera es un tipo resolutivo y sano, uno que no se achanta ante las preguntas más o menos pertinentes del que aquí escribe, quien probablemente sí que necesite una buena descarga. Sea como fuere, sobrio y seco como un ciclista al coronar el Tourmalet, desbloqueé el móvil, busqué su número en la agenda y lo telefoneé para charlar sobre el amor, el tiempo, la distancia, y también de asuntos más mundanos, como su concierto en Madrid de este viernes.

Hola Guillermo, soy Jose, de El Ukelele.

Hola Jose, qué tal, ¿cómo estás?

¿Te pillo en buen momento no?

Sí, perfecto, ya estaba avisado.

Bueno, ya sabes que basta con planear algo para que surja un imprevisto.

Nada no te preocupes, estaba preparado totalmente.

Genial, vamos a ir empezando con esto. Esperemos que no duela.

De acuerdo (risas).

Guillermo, me gusta arrancar siempre con preguntas grandes… ya tú sales por donde puedas.

O sea, empezamos fuerte, ¿no?

Para ti, ¿qué es el amor?

(silencio)

Uf, pregunta difícil, sí. A ver, es una emoción, es una sensación, es un sentimiento. Creo que puede venir originado por distintos procesos y, aunque es distinto el amor que podemos sentir por nuestros padres, amigos o amantes, todos ellos tienen algo en común. Casi es la celebración de la vida, de estar vivo. No tenía la respuesta planeada, eh…

¡Te ha salido bien! A ver esta que viene ahora: ¿es lo mismo el amor para Guillermo Galguera que para Bravo Fisher!?

Pues yo creo que es lo mismo, lo que pasa es que yo (Guillermo) me sirvo del amor para pasarle información a Bravo Fisher! y que él pueda componer las canciones.

No diverge el personaje de la persona.

No, están demasiado pegados.

Viéndote desde fuera, has tenido un parón de varios años, ¿qué ha cambiado?

Bueno, no ha cambiado tanto. Simplemente he compuesto los discos en diferentes etapas vitales. Solos, que fue mi anterior disco, salió de una época un poco depresiva y triste. Ahora estoy un momento distinto, no tiene que ser necesariamente alegre, pero sí que es una etapa más positiva. Esto es en lo relativo a los discos, en lo demás todo sigue muy parecido: sigo componiendo, sigo tocando, todo sigue saliendo para adelante.

Te lo pregunto porque desde fuera, en mi caso, desde muy afuera, ha dado la sensación de que has tenido un parón.

Lo que sí que es verdad es que no me había dado cuenta de que había pasado tanto tiempo desde un disco hasta otro. He sido consciente al leer alguna noticia relativa al lanzamiento en plan «Pues ha vuelto Bravo Fisher! tras dos años, casi tres de silencio». Y yo me he dicho «Hostias, ¿tanto tiempo pasado entre un lanzamiento y otro?», y efectivamente, así ha sido. El tiempo pasa volando y, cuando te quieres dar cuenta, han pasado casi tres años entre disco y disco, y desde fuera se ve como mucho tiempo. Sin embargo, yo no tengo la sensación de haberme ido a otro sitio.

Algo parecido me ha pasado a mí con Apartamentos Acapulco.

¡Me encantan!

Pues son de mis grupos favoritos y el otro fin de semana estuvimos haciendo cuentas y… llevaba dos años y medio sin verlos.

Es que el tiempo vuela.

Tal cual… Bueno, Guillermo, cambiando de tema y volviendo a lo importante. De Amor me ha gustado mucho cómo metes las guitarras, que he leído que hay muchas y aun así tiene ese sonido electrónico y bailable. ¿Cómo has pasado todo eso por la batidora para que quede tan bien?

Es verdad que en anteriores discos no habían salido las guitarras tanto, aunque al directo sí que llevo ese sonido guitarrero. He querido plasmar en el disco ese carácter, la guitarra es mi instrumento. Es el que me hace sentir más cómodo, fue el primero que aprendí a tocar con dieciséis años y ya ha llovido… es el instrumento con el que compongo y además Amor está creado desde cero con la guitarra. La parte de los sintetizadores ha sido más de arreglos, no de componer con ellos. Estoy muy contento, hemos grabados cientos y cientos de guitarras, y muchas capas. Ahora hay que llevarlo al directo.

Pues te ha quedado muy bien, suena fino. Es verdad que yo te vi hace ya unos años, en un Padang Rock Fest en Cádiz y te recuerdo con la guitarra dando caña.

Hostias, sí que ha llovido. Pero sí, con la guitarra.

¿Y al directo cómo piensas llevar todo eso?

Te devuelvo la pregunta, ¿cuándo nos viste éramos dos o tres? Porque llevo muchos años yendo en formato trío.

Pues diría que erais tres, que estabas tú, Dani de Niño Burbuja y un batería.

Bueno, al principio iba solo, después incorporé a Dani, más adelante metí a un batería electrónico… Pero ahora voy a ir yo, con mi hermano, un batería y, además, un bajo. En el disco hay muchos bajos y vamos a ser cuatro en directo. ¡Yo no sé si vamos a caber en el escenario!

Además, este disco es mucho más divertido de tocar y estoy con muchas ganas. También llevaré autotune… Sé que dentro de unos años me arrepentiré y diré «joder aquella época en la llevábamos autotune, ¡qué hortera!», pero ahora mismo me apetece, es muy divertido y hay mucho, sobre todo en "YAYITO" y en "Huracán Carla". Quería que contrastara con las guitarras indies. En directo lo voy a intentar replicar.

A ver si renuevo los votos del directo con Bravo Fisher!... Porque ya que estamos hablando del paso del tiempo, he de decir que Amor me recuerda un poco a El Valle Invisible. No es lo mismo, pero sí que tiene más semejanzas que con Solos, que suena más minimalista y oscuro. ¿Cómo has encarado cada etapa?

Cuando terminé la gira de El Valle Invisible tenía ganas de hacer algo distinto, de no sonar tan pop, tenía algo… Me apetecía experimentar, sobre todo dentro de la parte electrónica. Además, se juntó con una etapa un poco más oscura. Se conjugaron esas dos cosas: experimentación y oscuridad. No es que sea especialmente oscuro, pero viniendo de El Valle Invisible, con canciones luminosas y de baile, de decir «pues voy a ver a Bravo Fisher! y me lo voy a pasar bien», pues de repente llega Solos y no es que sea para pasarlo especialmente bien.

Ahora todo eso ha pasado, ha quedado en un segundo plano, y me he acercado más al sonido pop de El Valle Invisible, que quizás sea lo que me sale de una manera más natural. Si no quiero experimentar, me salen canciones como estas. Se parece más, pero no dejan de haber pasado siete años.

En el apartado técnico, ¿cómo ha sido trabajar con tu hermano? ¿Ha sido la colaboración más difícil?

No, para nada (risas). Ninguna de las colaboraciones ha sido difícil. Ha ido todo suave, ha salido de forma natural, no hay anécdotas al respecto. Y con respecto a mi hermano, es que llevo trabajando con él de una u otra manera desde hace muchísimos años. Como suelo decir, ha estado en las sombras en todos los discos y de alguna manera siempre ha echado una mano. El proceso natural debía acabar así, también llevo tocando con él un par de años en los conciertos y como además tiene un estudio… Teníamos tiempo para grabarlo y producirlo tranquilamente, así que ha sido todo natural y sencillo, fácil.

Los hermanos Galguera no son los hermanos Gallagher, aunque se parezcan los apellidos.

Qué va (risas). Nunca lo había pensado, pero qué va. Mi hermano y yo pasamos mucho tiempo juntos, de hecho, yo vivo en un piso y él en el de arriba, somos vecinos. Yo me salía de casa en pijama, subía las escaleras y nos poníamos a grabar. Así se ha grabado el disco: en familia y supercómodo.

Sin salirnos de las colaboraciones, ¿cómo las has planificado?

La verdad es que lo he dado todo muy masticado. Me puse a buscar colaboraciones y a mandar las demos cuando ya estaba toda la letra hecha. Fue así la forma de encararlo. Las colaboraciones no han metido mano en la letra, sino que han aportado con la voz como instrumento. Todo el mundo grabó en Madrid personalmente excepto Modelo de Respuesta Polar, que vive en Valencia y nos mandó las voces, pero todo ha encajado bastante bien.

¿Y cómo hiciste el reparto de las canciones?

Bueno, lo que sí que es cierto es que cuando tenía las maquetas sí que pensaba «esta es claramente para La Bien Querida, esta es para Rocío…», pero no por sus tonos de voz, sino por las canciones en sí mismas. En realidad, dejé que eligieran: yo les mandé dos o tres canciones y decidieron ellas. Tenían cierta libertad.

Y de las dualidades vocales, pasamos a otras. Amor presenta muchas, quizás la más clara sea la que enfrenta al amor con el desamor, pero también hay otras sobre personalidades, gustos… El resultado final es muy equilibrado, con unos contrapesos muy medidos. La vida, sin embargo, es diferente, ¿es posible trasladar ese equilibrio al mundo real?

Como decían Los Piratas, «el equilibrio es imposible». A mí me cuesta mucho. Yo le he puesto al disco de título Amor, pero hay mucho desamor también.

Contrasta.

Es parte de la vida, sí. Yo, con el tiempo, he aprendido a llevar esos procesos de desamor y desencuentro de una manera natural, aunque duelan. Considero que el desamor está dentro del amor, forman una dualidad, sí, pero es parte de él: primero hay amor y después desamor.

Esto me lo has comentado tú al principio, pero también me gusta mucho del disco que, además de dualidades, presente diferentes clases de amor: a uno mismo, a la familia, a una posible pareja, a la música… ¿Cuál es el más básico?

Bueno, sí no hay amor por uno mismo… No digo que sea imposible amar a alguien si hacerlo con uno mismo, pero lo dificulta todo. Por ahí deberíamos empezar. Ojalá la sociedad nos enseñara a amarnos a nosotros mismos, yo no siento que a mí se me haya educado en ello. No se nos enseña a querernos, a estar tristes, a controlar la frustración o la ira, a identificar emociones. Me da la sensación de que estamos carentes de esa educación, que es básica. Hay que aprender a quererse a uno mismo, y eso pasa por entenderse y por aceptarse. A mí, personalmente, me ha costado y me seguirá costando, no me resulta fácil. La gente que se quiere mucho a sí misma, sin ser muy egocéntrica, me da envidia. Veo a la gente que se quiere de forma sana y digo «joder, qué guay».

También, como bien dices, aparecen más tipos de amor, o por lo menos yo he querido expresarlos. Hay veces que no se entienden muy bien, me han llegado a decir «entonces ahí le estás cantando al amor hacia una chica a la que llevas veinte años queriendo» y no, ahí estoy hablando de cómo aprendí a amar a la música, de cómo aprendí a tocar la guitarra… Las interpretaciones de la gente están ahí y son libres.

Son libres, y en mi opinión, también buenas. Cuantos más significados tenga una canción, mejor. Y en este caso además creo que demuestra ese nexo de unión entre los diferentes tipos de amor, que al final tienen un núcleo común, cosa que definiste muy bien en la primera pregunta. Para ir terminando, otra cosa que me ha gustado de Amor ha sido el final, con el que me he sentido muy identificado. ¿Crees que existen los finales así o solo pasa en la ficción?

Buena pregunta. Yo quiero pensar que sí, y si no existen, para eso está el arte, para inventarlos. Yo tenía clarísimo que la última canción debía que ser esa y que Amor tenía que acabar bien, de una manera positiva. La canción está llena de momentos costumbristas que describen la vida de una pareja normal, una que está junta desde que despierta hasta que se acuesta, una que se promete amor eterno. Yo sigo siendo un romántico que piensa que hay personas que están hechas para pasar toda la vida juntas. En algún lado estarán...

Yo soy de los tuyos. Hay gente que se ríe de mí, pero es bonito pensar así.

Sí, y si no es para toda la vida, que sea para muchos años.

También el amor cambia. Mis padres siguen juntos y creo que siguen queriéndose de una forma u otra.

Está claro, el amor va evolucionando. Mis padres llevan cuarenta o más años juntos, no lo sé. Quizás la generación de ahora de veinte años, que parece que está viviendo más divorcios, no lo vea así, porque si sus padres están divorciados y tal… a lo mejor no creen tanto en él o piensan que el amor son seis años con una persona y después que cada uno se vaya por su lado. Pero es lícito, no digo que mi verdad sea la única, aunque a mi disco le he puesto un final que me gusta.

Ahora sí que sí, llegamos al final, por lo menos al mío. Además de tu fecha en Madrid, ¿hay alguna otra que puedas contar? Tu música es muy de festival…

¿Verdad que sí? (risas).

¡Sí! Y añado que deberían pagarte muy bien (risas)

Pues estamos cerrando, pero está todo en el aire, lo único oficial es lo de Madrid. Ya se irán anunciando nuevas fechas.

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Pese al tiempo que duró la charla y a la distancia, pese a lo complicado que resulta hablar del Amor, la conversación no dolió. Eso sí, me quedé con ganas de tomarme unas cervezas con Guillermo, al final voy a tener que envidiar a esos reporteros de la capital...

En todo caso, me tomaré una fría a su salud este viernes 6 de marzo en la Sala Rockville de Madrid mientras el amor fluye del escenario al público. Date prisa en comprar las entradas, están casi agotadas. Gracias por leer hasta aquí y... Bravo Fisher!

bravo fisher amor concierto

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