The New Raemon: «soy cantante por accidente»

The New Raemon

Aprovechamos el fin de gira de Lluvia y Truenos, escrito a cuatro manos entre Ramón y Ricardo Lezón, para charlar con The New Raemon sobre sus proyectos presentes y futuros.


Empecemos a hablar por lo que te ha traído estos días a Madrid, el fin de gira del proyecto con Ricardo, ¿qué te ha aportado esta gira?

Yo nunca espero nada de las cosas, es una máxima que utilizo, así no me creo mucha expectativa porque es una presión absurda que te pones y al final resulta una roca en el camino. Así que no esperaba nada, pero sabía que iba a salir bien porque Ricardo es un tío muy entrañable, de trato muy fácil, dulce y divertido; sus canciones no son divertidas pero él sí. Con él todo ha sido muy fácil, el disco quedó fantástico, de los discos que he hecho es uno de los que más orgulloso estoy y sé que él también.

Ricardo y yo nos conocíamos de habernos cruzado alguna vez y de hablar educadamente, pero lo chulo ha sido hacernos amigos así. Somos dos personas muy dispares, yo soy más volátil y hago bromas todo el rato, yo no sabía que él era tan divertido. Le veía una persona tímida, igual que yo, y al vernos juntos nos hemos dado cuenta de que los dos somos unos cachondos y hemos desarrollado una amistad muy bonita. Es un tío con el que puedes hablar de muchas cosas, tiene una forma diferente de ver la vida, tiene mucha humanidad, para mí es como un jedi.

¿Es un adiós definitivo? ¿No os volveremos a ver compartir escenario de esta forma?

Este disco ya se ha terminado, ya no tenemos que sacar más fechas porque la vida del disco ha llegado al fin que acordamos, nos comprometimos con Subterfuge a estar un año promocionando y tocando el disco y después cada uno continuaría con su agenda. Ahora Ricardo acaba de publicar su disco en solitario y yo estoy a punto de entrar a grabar el mío.

Son diversas las colaboraciones que has ido realizando a lo largo de tu carrera, ¿con quién más te gustaría realizar un proyecto similar?

Soy dado a colaborar con gente, pero siempre se ha dado por interés mutuo y ha surgido de forma natural. Nunca he premeditado el hacer un disco con pepito, sino que en base a irte cruzando con una persona te vas conociendo y coges la confianza suficiente como para que la conversación surja y te parezca pertinente plantearlo. Por eso creo que este disco ha salido tan bien, porque los dos teníamos ganas y el mismo objetivo, un disco colaborativo puede salir fatal.

Luego están los duetos, que son más cosa de las compañías de discos. Con Zahara la historia es similar, a ella siempre le ha gustado lo que yo he hecho, me invitó a un concierto muchos años después y yo le dije que lo teníamos que grabar porque había quedado muy guay.

Dentro de tus múltiples facetas está la de productor, ¿cómo es lidiar con los músicos dentro del estudio?

Al haber estado ya en estudios de grabación y haber trabajado con productores aprendes a tener paciencia y a comportarte de forma respetuosa. Como productor no me gusta ser invasivo, puedo sugerir cosas y te lo voy a argumentar pero es tu disco, tú decides. Es importante saber que tú estás al servicio de la canción, hay algunas canciones que no necesitan absolutamente nada, que están perfectas. Si me meto en una producción es porque sé que el grupo confía en mí y que yo confío en el grupo.

Diez años de carrera como The New Raemon, pero unos cuantos más en el mundo de la música…

Sí, ya hace 28 años que empecé a tocar con Madee. Lo que nosotros hicimos fue una escuela, aprendimos a tocar juntos, fuimos mejorando porque cuando uno empezaba a tocar mejor el resto nos esforzábamos por igualarle. Yo me tuve que poner las pilas con lo mío porque no teníamos cantante, yo soy cantante por accidente, aprendí a cantar y me di cuenta de que era lo que más me gusta hacer.

Empezaste con la música siendo muy joven, ¿de dónde te viene esta pasión?

Por mis padres, sobre todo mi madre que siempre ponía canciones muy melodramáticas en casa como Lluis Llach o Raphael. Mi padre era más de Serrat y Bob Dylan, yo no entendía nada pero me quedaba flipado. También escuchaban los Beatles y Simon & Garfunkel, mucho de esto está en mi forma de hacer música porque siempre hay un halo melodramático y yo creo que viene de ahí, es lo que más me llamaba la atención de esa música, esa cierta épica y cierto drama sentimentaloide.

¿A tus hijos les has influido del mismo modo?

Yo lo que hacía con mis hijas era ponerles discos en el coche de camino al cole, iba viendo lo que les gustaba o lo que no. Mi hija Jazz me pedía Jeff Buckley, le gustaba mucho y yo creo que le interesó porque le conté la historia de cómo murió cuando tenía 5 años porque a ella siempre le han gustado mucho las pelis de terror y las historias macabras. Curiosamente ahora mi hija escribe canciones y si su grupo hubiese existido cuando yo tenía su edad sería súper fan.

¿Recuerdas el primer concierto al que asististe? ¿Y el último?

Me llevaron medio obligado unos amigos a un grupo heavy que cantaba en catalán, yo entonces escuchaba Iron Maiden que es un grupo que a día de hoy me sigue gustando, siempre he dicho que son un grupo de pop pero con solos, todas las canciones se pueden corear. Me llevaron a este concierto y yo no entendía nada, la gente ofreciéndome cerveza con 14 años, para mí sólo era gente mayor fumando porros.

Unos meses después fui a Iggy Pop ya pagando una entrada, en realidad ese es mi primer concierto, el otro fue un concierto accidental.

Del último ni me acuerdo, ahora con el niño tan pequeño es complicado sacar tiempo.

¿Es posible conciliar este trabajo con la vida familiar?

Es cuestión de organizarse, para nosotros es un poco complicado porque mi pareja es bailarina y tiene una vida profesional muy activa, por lo que viaja muchísimo. Es un poco loco a veces porque los dos somos artistas y tenemos que organizarnos la agenda, yo como de lunes a jueves no suelo tener conciertos sí lo puedo compaginar.

Ahora que el niño está en la guardería o por las noches cuando duermen aprovecho y escribo, bajo al garaje que tengo un pequeño estudio un poco cutre y me pongo a componer; saco el tiempo de donde puedo. Antes de tener a Arnau era más fácil porque mis hijas ya eran mayores y yo tenía un montón de horas en casa para estar sólo, porque el oficio de escribir canciones es muy solitario y necesitas estar aislado para improvisar y volverte loco cantando, que si los vecinos te ven desde fuera flipan. De hecho, este verano he estado escribiendo el disco nuevo, así que mi mujer y el niño se fueron de vacaciones y yo me quedé en casa diez días componiendo porque era la única manera que tenía.

Entras a grabar dentro de poco, ¿nos puedes adelantar algo del próximo disco?

Ya tengo muchas maquetas, pero todavía estoy pensando cómo las voy a arreglar, quién las va a tocar… Entro a grabar en febrero y saldrá en mayo.

Estoy intentado hacer un disco bonito y tranquilo, el tempo es lento y será un disco más para escucharlo tranquilamente. Intentaré que suene distinto, aunque cada vez es más complicado porque haces lo que haces y cantas como cantas.

Hace poco pasaste también por el estudio para grabar Quema la memoria, el disco del décimo aniversario en el que has revisionado míticos temas y has incluido canciones que no habían visto la luz, ¿por qué te decantaste por esta selección?

Son algunas canciones que se habían quedado fuera de los discos y otras que sí habían estado en algún EP pero que nunca habían estado en formato vinilo, intenté recopilar todo el material inédito y el que no había publicado en vinilo. La idea era que los fans que siempre compran los vinilos dijeran «eh, qué guay, ya tengo estos temas en un vinilo».

En cambio, en el primer vinilo, intenté hacer una selección de las canciones más especiales pero estaba muy condicionado por el tiempo ya que cada cara son veinte minutos, me hubiera gustado meter ‘Devoción’, que es una de mis favoritas pero dura 7 minutos, así que meter esa suponía sacrificar otras y claro, lo que no podía pretender es que Jordi de BCore hiciera un disco cuádruple. Así que me pareció más interesante hacer este best of intentando poner de lo que le gusta al público lo que a mí más me gusta y el disco dos más para los fans.

No sólo has colaborado con músicos sino que la más reciente colaboración ha sido con Paula Bonet, ¿cómo surge esta unión?

También de forma casual, conozco a Paula desde hace seis años. La invité a un programa de radio que presentaba hasta hace poco y le expliqué el proyecto que tenía pensado, que quería hacer un libro con las letras y a medida que íbamos hablando le propuse que lo ilustrara y me dijo que sí. Porque un libro sólo con las letras me parecía muy soso y difícil de colocar a una editorial. Al proponerle esto a Paula cambió la forma de enfocar el libro, barajaba también la posibilidad de escribir un libro explicando la historia de las canciones pero aparte de ser un curro inmenso me parecía demasiado ambicioso.

Paula admira mucho mi trabajo y yo también el suyo, así que para mí es un regalo. El libro debía tener veinte ilustraciones como mucho, pero se fue animando y terminó ilustrando todas las canciones; al final ha salido una cosa muy bonita. Para mí la misión del libro era reivindicar la figura del letrista gracias a una pintora y conseguir dar una dimensión totalmente distinta a las canciones, acercarlas a un público que desconoce mi obra a través de Paula. El público llega a tus canciones de una forma distinta, primero de una forma visual y luego les interesa escucharlas. Todo esto me parece un camino muy interesante y muy inexplorado, me he encontrado con mucha gente que ha venido a los conciertos y me ha dicho que me ha conocido por Paula Bonet y me parece muy bonito.

¿Qué se siente al ver interpretadas tus canciones?

Lo que más me gusta es ver plasmado lo que ella interpreta al escuchar mis canciones, yo a lo mejor hubiera dibujado una cosa completamente distinta porque sólo yo sé de qué estoy hablando en mis canciones, aunque ella lo sabe porque le mandé un archivo con todas las canciones y sus historias, Paula es la única persona del planeta que sabe todo lo que hay escondido en cada canción. Luego ella ha utilizado esta información como ha querido y ha dibujado lo que ha sentido, ha sido muy audaz en ese sentido. Yo en ningún momento le he dicho qué es lo que tenía que hacer, simplemente lo he ordenado de una forma cronológica para que tuviese una pauta y la he dejado hacer.

Fuimos haciendo varias reuniones previas hasta definir la estructura, también nos ha ayudado mucho Javier Ortega para acabar de definirlo todo y darle cierta coherencia. Paula estuvo tres meses pintando día y noche como una loca y en tres meses lo parió, hay 84 ilustraciones pero ella desechó muchísimo material y se permitió el error al tratarse de una obra tan libre y visceral. Me parece muy bonito que haya tachones e imperfecciones porque en las canciones también las hay.

Tocas el 26 de noviembre en el ciclo Enjoy the silence, una iniciativa que lamentablemente cada vez es más necesaria…

Hay gente que monta conciertos que es consciente de esta problemática, los organizadores tienen un poder por el cual ellos pueden hacer que la gente entienda que no pueden hablar en los conciertos, tú vas al Café Pop Torgal de Ourense y nadie habla porque David, si alguien habla durante el bolo se acerca, le devuelve el dinero de la entrada y le invita a salir. Tú vas al Heliogàbal de Barcelona y el público hace callar a la gente o te echan, porque entienden que están en un concierto. Es lógica aplastante, tú no vas al teatro y te vas a poner a grabar con el móvil. La gente en teatro lo entiende más porque están sentados y se sienten más expuestos y vulnerables, por lo que respeta más.

Hay gente que monta un acústico en un bar a la 1 de la madrugada, a esa hora la gente va un poco más bebida y para sacar adelante el concierto son necesarias ciertas herramientas, si yo estoy pendiente de otras cosas que nada tienen que ver con cantar o tocar, me desconcentro y además me resulta muy violento, no sólo para mí sino también para quienes quieren disfrutar del concierto. Lo que pasa es que la gente a veces es demasiado buena y demasiado correcta y le da corte decirle a la gente que se calle, pero es que no es un deber de la gente, es más un deber de los que montan los conciertos, que tienen que tomar conciencia. La gran mayoría de la gente no habla con mala intención, puede que lo hagan hasta sin darse cuenta, y lo mismo pasa con los móviles. ¿Por qué la gente filma a escasos centímetros de tu cara?, ¿qué hacen con esos vídeos? Que yo esté sobre un escenario no significa que no haya límites, yo no tengo ningún problema con las fotos o los vídeos pero siempre desde el respeto y desde una posición de igualdad. Como ya me conozco la película, lo que hago es avisarlo antes, explico que si quieren grabar que lo hagan desde atrás porque si no me distraigo y mientras estoy tocando lo que quiero es meterme dentro de la canción y emocionarme. Pero bueno, poco a poco, la gente habla ahora un poco menos que antes, en el último año la cosa ha mejorado bastante; quizá sea por este trabajo educativo que he ido realizando a lo largo de mis bolos.

Creo que el principal problema es que hay gente que escucha música y gente que consume música, y yo eso lo entiendo y lo respeto. A veces, cuando alcanzas más público, llegas a un público que es más consumidor de música y para ellos ir al concierto es algo social; yo esto no lo comparto porque no lo veo así, cuando voy a un concierto voy porque me interesa ver el concierto y no que me cante alguien la canción del grupo en la oreja.

A día de hoy parece habitual acudir a los conciertos solamente para hacer la foto y subirla a instagram, ¿cómo es tu relación con las redes sociales?

No lo llevo mal, intento no meterme en muchos fregaos. Toda esta tecnología nos la han ofrecido sin un código ético, la gente se puede esconder en pseudónimos y decir cualquier salvajada. Lo importante es saber qué redes usas y para qué las usas, está claro que en mi profesión tengo que estar en las redes para anunciar giras, conciertos o atendiendo a las preguntas de la gente. Por suerte la gran mayoría de la gente es muy maja y si un tío es un capullo pues lo bloqueas y ya está, no tengo ninguna intención de pelearme con nadie.

Para mí la cosa más bonita de las redes sociales es poder tener un contacto más directo con la gente que te sigue y hacerte una idea del tipo de público que te escucha, o ir a un bolo y pensar «ah, mira, este chico es el que me escribió» y humanizarlo todo un poco, poniéndole cara a la gente. Sí que es cierto que a veces alguien te pide una foto después de un bolo cuando estás muy cansado y le intentas explicar que no porque estás agotado y necesitas una hora para retomar fuerzas; después de estar una hora y media cantando, hiperventilando todo el rato, me bajo con un globo como si me hubiese tomado un valium y alguna vez alguien se ha enfadado porque no he querido hacerme una foto con él en ese momento. La gente esto muchas veces no lo sabe, porque no acostumbramos a ponernos en el sitio del otro, que no todo el mundo debe saber de lo que pasa a nivel fisiológico, pero si te fijas un poco lo ves y sabes cuándo es el momento para acercarte.

Para terminar, ¿qué planes tienes antes de entrar a grabar el nuevo disco?

Haremos trece fechas para la gira del décimo aniversario, será de enero a marzo.

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