Egon Soda + León Benavente + Julio de la Rosa : Espectáculo en el Let’s Festival

Cómo suelen decir “la primera vez siempre es especial” (o no siempre, para que nos vamos a engañar).

El día llegó y era mi primera, y esperadísima, vez con uno de los grupos que el 21 de marzo se subía al escenario de la Sala Salamandra en l’Hospitalet: León Benavente.

Primero os pongo en situación: Let’s Festival, penúltimo fin de semana antes de acabar el festival y tres grupos Egon Soda, León Benavente y Julio de la Rosa.

Los primeros en sacarnos a bailar fueron Egon Soda, con una sala a medio llenar pero con las mismas ganas de siempre saltan al escenario Ricky Lavado, Xavi Molero, Pablo Garrido, Charlie Bautista y Ferrán Pontón capitaneados por Ricky Falkner.
Arrancan con Los hombres topo quieren tus ojos, con la sala coreando el tan pegadizo estribillo. Tema que se incluye en su último álbum ‘El hambre, el enfado y la respuesta’. No faltaron Nueva internacional, Escuela libre de enseñanza, Lorem Ipsum o Suite 7# donde Ricky Lavado dejó su rincón escondido y cantó junto a Ferrán.
También pudimos escuchar su ‘Muerto el rey, viva el rey’ con Lear.

El bolo fue redondo y ellos nunca defraudan, aunque para mi gusto les falta ser un poco más desvergonzados, descarados y sinvergüenzas encima del escenario.

Llega el turno de León Benavente y, como ya he dicho anteriormente, era mi primera vez y tenía muchas ganas, diría que demasiadas. Aunque parezca mentira aún no había asistido a ninguno de sus conciertos y ¡qué pena!
Toman posiciones Abraham Boba, Luis Rodríguez, Eduardo Baos y Cesar Verdú y sin poder respirar suenan Las Ruinas, Las Hienas y la potente y energética Estado Provisional.
Llegó el momento de Muy Fuerte incluida en el EP “Todos Contra Todos”, ‘he tragado tanta mierda que no sé si sonreír, disfrutarlo o ponerte a parir’ dicen. Yo opté por disfrutarla y mucho.
Con sólo 4 canciones ya me doy cuenta de que la unión de todos los miembros, venidos de otros proyectos, es ideal y se complementan a la perfección.
Nos llevaron hasta la Revolución, un karaoke sin fin hasta que llega El Rey Ricardo y la sala se viene arriba. Las primeras filas eran una fiesta, pero las de atrás no querían ser menos y se unieron a una celebración que estaba llegando a su fin.
Nos metemos en la máquina del tiempo y aterrizamos en 1992, en este momento Abraham se deshace de su instrumento, coge el micro y pasea por el escenario para regalarnos Ser Brigada. El colofón perfecto para un concierto al que no se le puede sacar ni una pega.

Y esto es un mensaje para los que os quejáis de que van a todos los festivales: no protestéis tanto y disfrutad, que vale la pena.

Pocos minutos después aparece en escena Julio de la Rosa. Tengo que decir que después del subidón de León Benavente no estaba muy convencida de que el de Jerez pudiera levantar más los ánimos de la sala pero me equivocaba, el público estaba entregadísimo.
El directo empieza con Gigante tema incluido en su último álbum “Pequeños Trastornos sin Importancia”. Julio, defendido por sus escuderos en la percusión, guitarra, bajo y coros, nos presentaba más temas del nuevo disco como Un Corazón Lleno de Escombros y temas muy coreados de su anterior disco “La Herida Universal” como Sexy Sexy Sexy o Hasta que te hartes.
Para los fans más fieles interpretó temas de los tiempos de Niño Burbuja.
El concierto de finaliza con Maldiciones Comunes y reconozco que sí, levanto más el ánimo en la sala. Mucho fan de Julio de la Rosa coreando como si no hubiera mañana cada una de las canciones que interpretó.

Y, como siempre, decir desde aquí que amamos al Let’s Festival pero nos tocaba ir a descansar porque al día siguiente nos esperaba otra noche de buena música.

 

Gracias a Dolo Poyato [@DoloPB] por cedernos la fotaza.

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